sábado, 20 de enero de 2007

Después del hospital

Me he pasado casi dos semanas ingresada en el maldito hospital, a mi alrededor la gente se moría día si y noche también. Algunas noches, mi compañera de habitación agonizaba de dolor y gritaba, le pedía ayuda a Dios; y Dios no ayudaba, tampoco los médicos y enfermeros que no paliaban su dolor con drogas. Si alguna vez estoy así espero encontrar a alguien que me atiborre de droga para no sentir dolor. Alguna noche yo lloraba, era horrible estar allí y saber que algún día yo o alguien al que quiero se verá en una situación similar. Y no soporto ver sufrir a las personas, me puede.
Al final me dieron el alta y me pude marchar de aquel lugar. Yo estoy bien, tengo que llevar una vida sana, nada de excesos, olvidarme de la mala vida y de fumar. Mis amigos dicen que se asustaron mucho. También yo. Es increible que con 25 años la máquina ya falle y te digan que el resto de tu existencia debe de ser ejemplar si quieres durar.
Dónde está el mérito si el resto de tu vida debes de vivirla a medias?

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