Monk

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Adrian Monk padece un trastorno obsesivo-compulsivo (tcc TOC) y muchísimas manías absurdas. Tiene un hermano, Ambrose, y un medio-hermano por parte de padre llamado Jack Junior.

Monk era un brillante detective de homicidios que trabajaba para del departamento de policía de San Francisco (California) hasta que su esposa Trudy falleció en un atentado con coche bomba en 1997 mientras iba a comprar medicina para Ambrose. El Sr. Monk sufrió una crisis nerviosa, se quedó catatónico y no quiso salir de casa durante los tres años siguientes.

Con la ayuda de la enfermera Sharona Fleming, el Sr. Monk pudo finalmente salir de casa, y empezó a ofrecer servicio de consultoría a la Policía en casos de especial dificultad. El capitán Leland Stottlemeyer y el teniente Randall Randy Disher suelen llamar al Sr. Monk cuando son incapaces de solucionar un caso. Stottlemeyer suele desesperarse a menudo por culpa de las manías del Sr. Monk, aunque respeta a su amigo y su peculiar manera de observar las pruebas y resolver los crímenes.

La atención obsesiva del Sr. Monk a diminutos detalles inapreciables para los demás, le conduce a discrepar siempre de las teorías aparentemente más obvias, a encontrar patrones de conducta, encontrar conexiones entre casos y personas, etc. Mientras ayuda en casos de crímenes, continúa investigando la muerte de su mujer, el único caso que no ha sido capaz de resolver aún.


Una de las secuencias de la serie que mejor define a Monk es aquella en la que Adrian va paseando por la calle y contando todas y cada uno de los postes que ve, cuando cruza un paso de peatones se da cuenta de que se ha olvidado de un poste y retrocede. En ese momento un coche intentaba atropellarlo y falló. Adrian mira al coche y cuando este da vuelta y empieza a perseguirlo corre por la carretera, eso si, contando y tocando todos y cada uno de los postes que se cruzan en su camino. Me encanta esta serie.

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Y la navidad ya llegó

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El mejor malo de la historia del cine

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Sin duda alguna es Alan Rickman en la película Robin Hood, Príncipe de los Ladrones, junta a Kevin Costner y Morgan Freeman.

Es un personaje divertido, bien llevado, caricaturesco y malvado a la vez, con detalles muy buenos como el de la cicatriz. Es un hombre que sabe lo que quiere pero se ve rodeado de ineptos que no saben llevar a cabo sus grandes ideas, y aún por encima el regreso de Robin echa por tierra sus planes de conquista.



La película no es buena, sin embargo como peli de entretenimiento que es tengo que decir que es de las mejores. No es pretenciosa, no es un quiero y no puedo. Simple y llanamente es espectáculo, y la historia es típica y tópica pero bien llevada cayendo en las idioteces de siempre pero con orgullo y sin dudas, lo cual hace que el espectador no se sienta imbécil. Sabes lo que ves, no te están vendiendo la moto pseudo-intelectual, es un película para ver por la tarde o de madrugada, la típica palomitera y fácil y por eso TE ENCANTA.

Y brillando con luz propia, el malo. Inglés, como casi todos los grandes malos del cine made in Hollywood. El gran Nottingham o lo que es lo mismo, Alan Rickman.





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