viernes, 18 de abril de 2008

Luz de Luna

Entre 1985 y 1989 se sucedieron en la ABC las cinco temporadas de una de las series más recordadas de la pequeña pantalla: Luz de Luna.

Esta comedia logró un enorme éxito mundial gracias a unos guiones divertidos e ingeniosos y, sobretodo, a la química que tenían sus dos protagonistas: Bruce Willis y Cybill Shepherd. Para Willis fue un golpe de suerte, aún tenía pelo y pasó las pruebas de selección frente a más de 3000 actores. Para Cybill fue su confirmación como actriz de televisión.


Los motivos que llevaron a que una serie tan buena como Luz de Luna terminase fueron varios. Tal vez el odio mútuo y a viva voz de los dos protagonistas tuvo algo que ver en ello; o el hecho de que Willis empezaba su meteórica carrera en el cine. Cybill Sheperd por su parte tuvo problemas con su embarazo y se ausentó de la serie. A pesar de su ausencia la serie siguió rodándose, con los protagonistas por separado, lo cual dio pie a situaciones más dramáticas de lo habitual en Luz de Luna. Otro hecho que afectó a la serie fue la huelga de guionistas (hace poco hemos podido ver los efectos devastadores de la huelga) de finales de los 80, esta huelga afectó duramente a muchas series, en el caso de Luz de Luna, la gran parte de sus guionistas se fueron contratados a otras series. Y así poco a poco, la luz se fue apagando y un día, desapareció.

Aún recuerdo el tema musical de la serie y la intro. Aquí os la dejo.


La historia de Luz de Luna se iniciaba cuando la famosa y bella modelo Maddie Hayes (Cybill) descubre un día que su contable la ha dejado sin un mísero dólar y que lo único que le queda es una agencia de detectives. Que digo yo ¿para que querría una famosa modelo una agencia de detectives?. En fin que la agencia en cuestión está gestionada y dirigida por un tipo llamado David Addison (Willis). La agencia estaba situada en Los Ángeles.

Cuando Maddie Hayes se da cuenta de que la agencia lo único que genera son enormes pérdidas económicas dado a la mala gestión de David. Los empleados no daban palo al agua, derrochaban el dinero en fiestas, a veces ni se presentaban a trabajar. Así que Maddie decide cerrar la agencia y despide a todos los empleados. Sin embargo, David, que es un simpático bribón usa algunos de sus trucos para engatusarla y consigue que la modelo contrate de nuevo a todo el mundo a cambio de convertir a la agencia en una de las más respetadas de la ciudad.

Ambos tenían un despacho en la oficina de la agencia. Sus peleas, sus insultos, sus portazos eran maravillosos. David era un hombre bromista, amigo de la bebida, las mujeres y el juego. Un despreocupado y canalla encantador. Maddie era una mujer refinada, culta, elegante que no soportaba el estilo de su compañero. Y sucedió lo que tenía que suceder; que se enamoraron. Recuerdo la historia de amor de estos dos personajes como una de las mejores de toda la historia de la TV. Eran muy divertidos, muy exagerados, el contrapunto perfecto el uno del otro.

Por otro lado, Luz de Luna, no sólo tenía la suerte de tener una pareja de protagonistas con mucha química y que funcionaban muy bien juntos. También poseían dos de los personajes secundarios más recordados, carismáticos e únicos de todo el universo televisivo.

Uno de ellos era Herbert Viola, un chico bajo, gordito, feucho que admiraba profundamente a David y soñaba con ser como él algún día. Luego teníamos a Agnes Dipesto, la secretaria. Cada vez que cogía el teléfono hacía una rima. Buenísima. Estos dos tenían una relación muy especial. Y también estaba MacGillicudy, el rival de Herbert. Su némesis.

Estos tres personajes aportaron a la serie una gran dósis de comicidad e inocencia.


Por la serie pasaron gran cantidad de estrellas invitadas, entre ellas destacan: Tim Robbins, Paul Sorvino, Eva Marie Saint, Mark Harmon, Virginia Madsen, Whoopi Goldberg, Judd Nelson, Dan Lauria, Pierce Brosnan, Peter Bogdanovich o Demi Moore .

2 comentarios:

Crítico en Serie dijo...

Siempre me he quedado con las ganas de verla. Claro que después de ver los créditos... da miedo pensar que será de esas series que no envejecen muy bien (como casi todas, siento decirlo).

Rebeca Sánchez dijo...

cierto que muchas series de los ochenta vista hoy en día es para partirse de risa. No soportan el paso del tiempo. Aunque creo que luz de luna sí. Tenía un punto friki y onírico bastante grande, y la cuestión de la guerra de sexos y la tensión sexual no resuelta está muy bien tratada, muy bien llevada. Hoy por hoy se sigue usando de la misma forma que lo hacían en esta serie.

Aunque ver un episodio con las hombreras, los pelos cardados, calentadores, maquillaje putón, etc etc es buenísimo. Me pasa lo mismo con miami vice, joer que horteras eran en los ochenta pero aún así molan.

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