Party Down, me cuesta pero me encanta

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Party Down es una serie difícil, al menos para mí. Hace casi un mes que empecé a verla pero aún voy por el cuarto capítulo. Y es que tras ver uno tengo que dejar pasar más de una semana para atreverme a ver otro. ¿Por qué? Pues es tanta la vergüenza ajena que me produce que necesito tiempo para reponerme. No me sucedía esto desde que vi The Office (UK) y Extras.

Este tipo de humor se ha ido generalizando poco a poco, un humor que se basa en la incomodidad, en lo penoso de los personajes y las situaciones. Un humor que no busca necesariamente la risa sino que te muestra lo patético que puede llegar a ser el mundo y sonríes forzando porque sabes que el mundo es así.

Party Down trata sobre una empresa que organiza eventos y fiestas de todo tipo. Ellos se encargan de todo, camareros, caterin, música, etc. Cada capítulo se desarrolla durante una fiesta ya sea en un colegio mayor o una comunidad de vecinos. Los integrantes de la plantilla de la empresa, en su mayoría son actores que están esperando a ser descubiertos para dejar la vida miserable atrás y disfrutar de las mieles del éxito.

Los personajes son interesantes, cada uno tiene sus motivaciones y sus esperanzas. La relación entre ellos es bastante disparatada. En el fondo son personas que trabajan juntas por circunstancias de la vida pero que salvo la idea de ser estrellas de Hollywood, tienen muy poco en común. Las situaciones que viven suelen estar marcadas por la estupidez, las meteduras de pata, el patetismo y la amargura. Muchas veces tengo que parar y respirar con calma porque hay momentos que son casi insoportables de ver.

Estos personajes no tienen porque caernos bien, es más a mi no me cae bien ninguno, me resultan demasiado patéticos, demasiado dejados, están totalmente perdidos. Desde los que aspiran a ser estrellas hasta el que se ha rendido al fracaso o al jefe que es capaz de hacer cualquier cosa para que la fiesta salga perfecta. Si esa gente trabajara para mi los despediría a todos sin miramientos porque es tan evidente que su trabajo para la empresa les da absolutamente igual pues se pasan el tiempo rajando con el compañero o intentando ligar o haciendo el vago. No quieren estar ahí, eso está clarísimo, creen que es el paso necesario hasta que triunfen en el cine o la televisión, así que les importa bien poco si la fiesta sale bien o mal.

Es una serie admito que difícil ya lo he dicho y se hace más cuesta arriba conforme vas conociendo a los personajes pero a pesar de eso quiero verla porque es inquietante, porque me hiela la sonrisa y me provoca un nudo en el estómago. No es una comedia al uso pero por momentos brilla con luz propia y nos regala destellos de genialidad.

La serie es casi una reunión de amigos Adam Scott, Ryan Hansen, Ken Marino, Enrico Colantoni, Jason Doring,... todos han pasado por Veronica Mars, además que el responsable del proyecto es Rob Thomas, creador de Veronica Mars. Ya tiene asegurada una segunda temporada y aunque uno de los mejores personajes que tenía se ha ido, el interpretado por Jane Lynch, creo que van a cubrir su baja con Megan Mullaly, así que tendré que conseguir terminar la primera temporada para poder ver que les depara al futuro al grupo de Party Down.



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Eres terrible

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He estado leyendo

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El martillo de Dios de Arthur C. Clarke. Fácil de leer, entretenido y bastante olvidable. En el futuro un enorme asteroide, bautizado como Kali, pone en peligro la tierra pues chocará inevitablemente con ella. Una nave espacial comandada por Robert Singh tiene como objetivo evitar esta colisión. Su misión es colocar en Kali un propulsor que desvíe al asteroide de su trayectoria pero unos fanáticos religiosos sabotearán el programa y tendrán que buscar otras alternativas.

Némesis de Isaac Asimov. Rotor era una colonia situada en un asteroide, gracias a la tecnología pueden viajar a la velocidad de la luz así que deciden dejar el sistema solar y llevar su colonia hacia una estrella, a la que han llamado Némesis, que sólo ellos conocen. Todo el Sistema Solar queda asombrado ante la escapada de la pequeña colonia pues no tienen ni idea de sus planes ni de su localización.

El libro se divide en dos partes y en dos tiempos. Veremos pasado y presente y también lo que sucede en Rotor, ahora en órbita alrededor de un planeta llamado Erythro, y lo que sucede en la Tierra, obsesionados con superar la velocidad de la luz y saber que ha sido de Rotor.

Una novela que me resultó bastante inquietante y en algunos momentos, cuando se ponen técnicos, aburrida pero que a pesar de ellos me cautivó.

La buena terrorista de Doris Lessing. En este libro la protagonista absoluta es Alice una mujer de 36 años que comparte su vida con Jasper, un joven homosexual, al que la une una malsana relación de dependencia y unos ideales políticos basados en el comunismo. Alice y Jasper recalan en una casa okupa de Londres donde ella, acostumbrada a ser la madre de todos, se desvive para mantener el lugar a flote mientras utiliza a su familia burguesa para conseguir fondos para la subsistir. Además se nos presentan a los diferentes okupas de la casa y a los líderes de los movimientos radicales con los que se relacionan mientras surge la idea en el grupo de unirse al IRA.

Me costó bastante acabar este libro, sobretodo por la protagonista que no me resulta simpática ni creíble.

El alquimista impaciente de Lorenzo Silva. El sargento Bevilacqua y su ayudante la guardia Chamorro deben resolver el crimen de un hombre que trabajaba en una central nuclear y que aparece muerto en un motel de carretera. Lo que en principio parecía no tener solución con el tiempo y la aparición de otro cadáver se descubre como una trama de dinero e intereses al más alto nivel que llevarán a nuestros investigadores a varias ciudades españoles y a conocer a todo tipo de gente.

Libro muy ligero y entretenido.

Las doradas manzanas del sol de Ray Bradbury. Recopilación de relatos cortos de este genio de la literatura. Me encantó. Lectura obligada.

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El mundo de Dave

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Este fin de semana tuve un flashback seriéfilo, recordé una serie que veía en Canal Plus, se titulaba El mundo de Dave y el protagonista de la misma era Dave Barry, personaje interpretado por Harry Anderson, hombre al que yo conocía muy mucho por Juzgado de Guardia.

La serie estaba basada en la vida de un columnista del Miami Herald.No recuerdo mucho de la serie pero sí que Dave estaba casado con Beth, que tenían dos hijos y una preciosa casa en Miami. Luego creo que había dos amigos de Dave que rondaban siempre por la casa, uno de ellos el típico ligón y el otro creo que era negro pero no lo recuerdo bien.

Y no puedo decir nada más. No me he molestado en buscar información en Internet solo quería saber si alguien más la ha visto o la recuerda.

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Es un don y una maldición

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Me gusta mucho la serie Monk, una serie que por desgracia ha pasado bastante desapercibida aquí en España a pesar de su calidad, su humor y la cantidad de premios cosechados.

El personaje de Adrian Monk (Tony Salhoub) es el protagonista absoluto. Un hombre de mediana edad esclavo de sus múltiples fobias y manías. En un artículo de la wikipedia (aquí) hablan de los diferentes problemas con los que tiene que lidiar Monk en su día a día. Uno de los más reconocibles es su miedo a los gérmenes por lo que cada vez que da la mano debe limpiarse inmediatamente con una toallita. Si hasta le tiene miedo a la leche.

A priori el personaje de Monk puede resultar antipático al público debido a su constante necesidad de atención y a su amplio catálogo de excentricidades pero es eso precisamente lo que le hace único. Cuando crearon a Adrian Monk, el actor tenía miedo de que a la gente no le gustase el personaje pero lo cierto es que acabas cogiéndole cariño a pesar de todo.No es fácil llevar adelante una serie durante ocho temporadas, un procedimental, sin aburrir al personal ni caer en lo de siempre. Monk logra capítulo tras capítulo cautivarme, cada nuevo reto al que se enfrenta, cada caso que soluciona gracias a su gran inteligencia son tan originales como divertidos. Además la serie logra un perfecto equilibrio entre su condición cómica y los momentos más dramáticos.

Adrian Monk es un pedazo de personaje y no sólo porque los guionistas le han dotado de un carácter creíble, una inteligencia brillante y una honestidad a prueba de bombas. Monk no es sólo sus manías, es el profundo amor que siente por su fallecida esposa Trudy, es la necesidad que tiene de una acompañante, es la ilusión de volver a trabajar como policía, son sus charlas con el psicólogo, es esa extraña relación con su familia y mucho más. Sin embargo todo esto se quedaría en palabras sobre el papel sino fuera por la brillante actuación de Tony Salhoub, un actor tremendamente capaz que consigue humanizar y dotar de profundidad a este detective neurótico.

Adrian Monk es perfectamente consciente de su locura y también de su genialidad. De ahí la frase "es un don y una maldición" que surgirá varias veces a lo largo de la serie. En el fondo Monk es un personaje maldito, atrapado dentro de si mismo y consciente de que no puede escapar. A lo largo de la serie veremos como poco a poco va avanzando, dando pequeños pasitos aunque es evidente que nunca llegará a estar bien y que siempre tendrá problemas relacionados con su enfermedad. Tal vez saber lo que ocurrió realmente con Trudy le alivie un poco, pero hasta el último capítulo no lo sabremos.

En breve Monk terminará, tras ocho años de aventuras, de crímenes, de fobias. Será triste despedirse de un personaje tan entrañable como Adrian pero lo bueno no dura para siempre.

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Un Premio

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Premio Princess



Reglas:

1) Darle las gracias al que te lo otorgo: Mfal de Blopez

2) Decir el Autor que te encanta: Muchos la verdad pero si tuviera que elegir estaría entre John Irving y Paul Auster.

3) Nombrar al Autor que más Detestas: Paulo Coelho

4) El Librito que más te encanta:Bufffffffffffffffffffff esto es complicado, tengo especial debilidad por El mundo según Garp de John Irving.

5) Que te emociona siempre: Las navidades

6) Algo que odies MUCHO: Madrugar y tragarme hora y media de viaje para ir al curro.

Este premio se lo pasaré a:

Van Hessa de Querido Bloc

MacGuffin de El diario de Mr. MacGuffin

Noa de Blogueando

Anade de Boulevard of Broken Dreams


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The Turtles, Elenore

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Hace poco rescaté esta canción del olvido y desde entonces no paro de escucharla.




You got a thing about you
I just can't live without you
I really want you, Elenore, near me
Your looks intoxicate me
Even though your folks hate me
There's no one like you, Elenore, really

[Chorus:]
Elenore, gee I think you're swell
And you really do me well
You're my pride and joy, et cetera
Elenore, can I take the time
To ask you to speak your mind
Tell me that you love me better

I really think you're groovy
Let's go out to a movie
What do you say, now, Elenore, can we?
They'll turn the lights way down low
Maybe we won't watch the show
I think I love you, Elenore, love me

[Chorus:]
Elenore, gee I think you're swell
And you really do me well
You're my pride and joy, et cetera
Elenore, can I take the time
To ask you to speak your mind
Tell me that you love me better

Elenore, gee I think you're swell ah-hah
Elenore, gee I think you're swell ah-hah
Hah

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Black Books; libros, tabaco y alcohol

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La semana pasada descubrí una serie titulada Black Books. Se trata de una serie británica que se estrenó en el año 2000. Consta de tres temporadas, cada una de ellas de seis capítulos. Diversión garantizada, me he reído muchísimo viéndola y estoy dosificando los capítulos para que me dure mucho. La serie ganó el premio BAFTA a la mejor comedia tanto en el 2000 como en el 2005.

El creador de la serie, Dylan Moran, también es el protagonista de la misma y escritor de algunos de los capítulos. Es un cómico bastante conocido en el Reino Unido. Yo la única referencia que tenía de este hombre es de verlo participar en Zombies Party.

Black Books, así se llama la tienda de libros donde se desarrolla casi toda la acción. Es una tienda pequeña, bastante desordenada y sucia, muy sucia tanto que hasta crecen moluscos en las cañerías. Dentro de la librería no están permitidos los móviles, la música o simplemente entrar porque como entres te encontrarás con Bernard Black (Dylan Thomas) el dueño del negocio.

Bernard es el protagonista. Un hombre con tres grandes pasiones leer, casi siempre se ve a Bernard con un libro entre sus manos; fumar como un carretero y beber hasta perder el conocimiento. Bernard es un caso extremo de misantropía unido a unas escasas habilidades sociales, un genio endiablado y una tendencia natural hacia la dejadez. Cada vez que un cliente entra en la tienda Bernard estalla, ataques de ira, gritos, pasotismo. Suele despachar a la gente tirándoles los libros a la cara, echándoles a escobazos o simplemente cerrándoles la puerta en las narices. Así no se puede llevar un negocio, claro está, pero a Bernard eso le importa más bien poco. Este irlandés iracundo solo tiene una amiga Fran (Tamsin Greig).

Fran tiene una tienda de regalos cercana a la librería. Bebe y fuma casi tanto como su amigo, a veces parece que lo único que los mantiene unidos es su afición a ir al pub y compartir al día siguiente la consabida resaca. Fran no tiene pareja y aunque a lo largo de la serie sale con varios chicos, o lo intenta, siempre acaba en fracaso.

Y el último en discordia es Manny (Bill Bailey) al que Bernard contrata para trabajar en su tienda. Genial la entrevista de trabajo que le hace en el pub. Manny es una buena persona, amigo de sus amigos, atento, educado, comprensivo. Vamos todo lo opuesto a Bernard. Además no sólo trabaja para él sino que también vive con él en la trastienda de la librería. Manny constantemente será el blanco de las burlas y la ira de Bernard, eso le hará plantearse en multitud de ocasiones irse porque la situación es insoportable.

Estamos ante una comedia salvaje, de extremos. Repleta de situaciones ridículas, humillantes y dolorosas. Los personajes están muy bien interpretados, como siempre es mejor verla en versión original. Puedo asegurar que es tremendamente divertida y que enseguida entras en el juego que te propone. Los apenas 25 minutos que duran los capítulos se pasan volando.

Una serie que estoy disfrutando enormemente y que me hace reverenciar de nuevo a los ingleses capaces de hacer cosas como esta tan sorprendente como divertida tan crítica como absurda. Tal vez en la segunda temporada baje un poco pero creo que es debido a que como ya sabes de que va y como son los personajes no te sorprenden tanto como al principio, aún así sigue teniendo momentos memorables.


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La inminente despedida

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Creo que no estoy preparada para decirle adiós a David Tennant. Va a ser un palo muy duro verlo dejar atrás este papel que tan buenos y magníficos momentos nos ha dado. Las navidades más tristes para los fans de la serie.

Es la primera vez que esto me sucede. Lo normal es que cuando te encariñas con un personaje sucedan dos cosas o bien que continúe hasta el final de la serie y puedas disfrutar y saber que será de él o bien que se lo carguen de alguna manera con lo cual sufrirás un tiempo pero acabarás acostumbrándote. Con el Doctor es diferente.

El personaje no muere, cambia el actor, cambia un poco la actitud, sabes que es el mismo personaje pero no es igual. Recuerdo cuando Eccleston se convirtió en Tennant, en aquel episodio Rose se mostraba enfadada y resentida con el Doctor por dejarla, claro que él seguía allí pero con un nuevo aspecto. En esencia era el mismo ser, con los mismos sentimientos... no costó mucho adaptarse a Tennant. Es un Doctor inolvidable. Tiene una gran presencia, una voz preciosa, sonrisa contagiosa, mirada profunda y clase. A nadie le quedan mejor los trajes con zapatillas ni esa larga gabardina.

Y ahora, en breve, todo llegará a su fin. Tennat deja la serie, un nuevo Doctor ya ha sido seleccionado y los fans estamos que nos tiramos de los pelos. No creo que nadie pueda decir nada malo de la interpretación y el enorme impacto de este décimo Doctor. Junto a él hemos visitado Pompeya, visto otra dimensión, luchado contra cibermens y daleks, salvado al mundo varias veces, hemos sufrido decepciones, llorado la muerte de seres queridos y enmudecido de dolor ante la ausencia de los amigos. Sin embargo siempre había esperanza en la mirada del Doctor, siempre había una sonrisa para una nueva acompañante, siempre había una luz hacia la que volar... el viaje del Doctor termina pero la historia continúa. Será curioso ver como nos vamos poco a poco acostumbrando a este hecho.

¿Sobreviviremos al abandono de Tennant? ¿Podremos hacerle un hueco en nuestros corazones a este nuevo Doctor? El pobre lo tiene difícil, siempre se le comparará con su predecesor y es una carga muy pesada. Tras tres temporadas Tennant se había convertido en la imagen perdurable de la resurrección de la serie y en un personaje carismático cargado de historia. Es difícil arrebatarle el puesto ahora. Yo no espero que Matt Smith lo haga, espero que simplemente sea el Doctor, que viaje con la TARDIS junto a su nueva compañera, que nos divierta y emocione, que nos deje el corazón en un puño, que nos muestre las maravillas del universo y el tiempo con una sonrisa, que se preocupe por la vida, por los que sufren y que salve al mundo muchas, muchas veces.

Larga vida al Doctor y suerte a David Tennant con sus nuevos proyectos. Le echaré de menos. Para mi él siempre será el Doctor. Aunque nunca se sabe, tal vez en un par de meses tenga que rectificar estas palabras.

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FlashForward, de la pasión al tedio

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Ayer me puse a ver el capítulo 8 de FlashForward, la serie que estaba destinada a suceder a Lost. Digo estaba porque autoproclamarse la nueva Lost y serlo son dos cosas muy diferentes. No todo es hacer una macrocampaña, un piloto de los que cuestan un pastón y capítulos con finales sorpresa, no amigos míos hay que saber crear tensión, expectativas, ilusión en el espectador. Hay que narrar una historia verosímil con personajes sólidos con los que los espectadores nos podamos identificar. No basta con decir: "Vamos a ser una serie cojonuda porque la idea es buena y tenemos pasta". La cosa no funciona sino hay criterio, calidad, cohesión.

Desde el piloto de la serie todo ha ido cuesta abajo sin frenos. No hay en la serie nada, absolutamente nada que me guste. Ya os digo que ayer visionando el octavo episodio, apenas pasados 20 minutos, creí morir de puro aburrimiento. El tiempo no pasaba, todo era tedio, repetición e incoherencia.

De los muchos motivos para que esta serie no funcione creo que los más destacados son por una parte la expectativa. Nos vendieron tan bien la moto que ahora no podemos soportar darnos cuenta de que es un cacharro prácticamente inútil y que nuestra antigua moto (Lost) es muchísimo mejor que la nueva. Una grandiosa campaña de marketing para un producto definitivamente mediocre.

Por otro lado el no ser capaces de crear una historia creíble en torno al eje de FlashForward. Llevamos ocho capítulos viendo las imágenes de los protagonistas una y otra y otra vez. Me tienen más que harta. Además no son capaces de crear un hilo conductor lógico ni creíble y la serie va dando palos de ciego intentando encontrar su tono.

Los personajes. Sin duda alguna uno de los mayores fallos de una serie coral como esta es que ni uno de sus personajes consiga interesarme. Ni uno. Eso es muy triste y dice más bien poco de la capacidad de los guionistas para construir personajes. Además de eso una cantidad bastante alta de ellos me caen rematadamente mal. En primer lugar, y creo que es algo bastante generalizado, Mark (Joseph Fiennes) es terrible, odioso, mal actor, peor personaje. Sus miradas, sus gestos, hasta su manera de respirar.... todo en el me produce fastidio y estoy deseando que alguien le pegue un tiro de una maldita vez para no verlo más. Y el resto de personajes tampoco se libra.

Y ayer fue la gota que colmó el vaso porque entre el aburrimiento y el personaje de Dominic Monaghan era para apagar la tele y decirle hasta nunca a esta serie.

Lo peor es pensar que aún no han llegado al ecuador de la temporada, serán 22 capítulos. Madre mía, 22. Hubiese sido mucho mejor presentar esta idea como una miniserie que alargar esta terrible trama sin sentido durante toda una temporada y tal vez consigan más. Miedo me da pensarlo.

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Zombieland

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El mundo tal y como lo conocemos ha cambiado, una terrible plaga persigue a la humanidad, son pocos los que han logrado mantenerse a salvo y sobrevivir. En un mundo plagado de zombis es importante seguir las reglas para seguir vivo un día más. Esto lo sabe bien Columbus (Jesse Eisenberg) un joven tímido, asustadizo, freaki y solitario que se convierte en el narrador de esta película tan divertida: Zombieland.

Columbus ha conseguido sobrevivir siendo fiel a una lista de reglas que él mismo ha creado y que se basan en la observación y el sentido común. De camino hacia Ohio se encontrará con Tallahasse (Woody Harrelson) un intrépido y arriesgado superviviente cuyas dos mayores pasiones son matar zombies (todo un arte para él) y conseguir encontrar un twinkie (un bollo). Ambos compartirán coche y conversación hasta toparse con Wichita (Emma Stone) y su hermana pequeña Little Rock (Abigail Breslin), dos estafadoras que terminarán uniéndose al grupo. Los cuatro juntos viajarán camino de Los Angeles en busca de un refugio seguro mientras van descubriendo que vivir en Zombienland puede resultar tan peligroso como divertido.

Disfruté viendo esta película, la esperaba con ganas desde hace tiempo. Es una perfecta combinación de comedia y acción y por supuesto zombies. Su corta duración, su hábil montaje y su humor la hacen una película entretenida y recomendable.

El inicio de la película con las secuencias a cámara lenta de gente huyendo de los zombies está muy bien. La aparición en la imagen de las diferentes reglas de Columbus le aportan dinamismo y diversión a la historia. Los zombies están muy logrados, son realmente repulsivos y rápidos. Hay dos secuencias con zombies que me encantaron, la de la chica que ataca a Columbus en su apartamento y la de Tallahasse con el banjo en el supermercado.

Los personajes son estupendos, sobretodo los masculinos dado que los personajes femeninos están un poco desdibujados y son más secundarios. Sin duda alguna el protagonista es Columbus dulce, educado, agradable y todo un experto en supervivencia. Aunque la palma se la lleva Harrelson por su Tallahasse, en algunos momentos está sobreactuado, pero se lo perdono porque es capaz de hacerme reír incluso cuando se pone más sensible y trágico. Esa frase de “No he llorado así desde Titanic” me llegó al alma.

Generalmente en las películas de zombis se nos muestra que realmente el peligro reside en los demás seres humanos, en los supervivientes porque en el fondo, el hombre es un lobo para el hombre. En esta película no, estamos ante cuatro personajes que inician un viaje de autoconocimiento y redención a través de la relación que entablan entre si. Lo importante es permanecer unidos, sólo así podemos sobrevivir. Incluso hay tramos de la película, largos tramos, en los que no aparecen los zombis y te llegas a olvidar totalmente de su existencia. Lo importante es el grupo de supervivientes no el apocalipsis al que se tienen que enfrentar.

Ya sabéis amigos/as disfrutad de las pequeñas cosas, id a ver esta película.


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Stay with me baby, pedazo canción

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Versión de Duffy, os la podéis encontrar en la banda sonora de Radio Encubierta.

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Bill Nighy

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Bill Nighy, puede que este nombre no os suene pero seguramente si veis una foto de este actor inglés os vendrán a la mente un montón de películas. Este inglés de 59 años (aunque parece mayor) ha trabajado tanto en teatro (como todos los ingleses), televisión, radio y cine. Tiene una larga y sólida carrera a sus espaldas reconocido dos veces con el BAFTA y una con el Globo de oro.

La primera vez que tuve constancia de la existencia de este hombre fue con la película Siempre locos (1998), donde interpretaba al cantante de un grupo de rock que intentaba recuperar su antigua gloria reuniéndose de nuevo para una gira. Con este papel ya lo fiché para mi lista de imprescindibles y la verdad es que no me equivoqué. Tardé muchos años en volver a encontrarme con su cara en el cine, aunque no porque dejara de trabajar, la verdad es que estuvo muy ocupado hasta el año 2003, año en el que se dio a conocer al gran público con su papel en Love Actually. De nuevo interpretaba a un rockero de los de antes que tras preparar una versión navideña de una canción vuelve a estar en el candelero. Era una de las historias de la película que más me gustaron. Ese mismo años volví a verlo como Viktor, el líder de los vampiros, en Underworld. Durante ese año también apareció en la serie State of Play, hace poco se hizo una película con Russel Crowe y Ben Affleck basada en ella. Fue por su papel en esta serie por el que ganó el BAFTA al mejor actor de televisión.

Supongo que el año 2003 fue fundamental en su carrera a nivel reconocimiento y público. A partir de entonces no ha parado de aparecer en el cine y es uno de esos actores británicos que aparece en cualquier producción.


No tardamos mucho en volver a encontrarnos. Año 2004, película Zombies Party (obligado visionado) donde era el novio de la madre del protagonista. Al año siguiente apareció en Guía del autoestopista galáctico y participó en la serie para televisión Gideon's Daughter y también tenía un pequeño papel en El jardinero fiel donde era un burócrata inglés odioso y responsable de la tragedia de la pareja protagonista.

En el año 2006 recuperó su papel de Viktor en la secuela de Underworld. Ese mismo año se convirtió en el pulposo DAvy Jones de la segunda película de Piratas del Caribe, papel que repetiría en la tercera entrega de la saga. No se si participará en la cuarta pero todo es posible. El personaje de Viktor lo recuperó una tercera vez en Underworld - La rebelión de los Licántropos.

Le hemos visto además en papeles dramáticos como en Diario de un escándalo junto a Judi Denche y Cate Blanchett; poniéndole la voz a un dibujo en Ratónpolis, un breve cameo en Arma fatal o como nazi en Valkyria.

La última de las películas que le he visto es Radio Encubierta donde da vida a Quentin el dueño de la radio pirata y el barco donde se desarrolla la historia. Película bastante buena con una gran banda sonora. En un futuro no muy lejano participará en la última entrega de Harry Potter como Rufus Scrimgeour.

La verdad es que desde el 2003 no ha parado de aparecer en proyectos cada vez más interesantes y algún que otro blockbuster. En casa tengo la serie State of Play esperando para ser vista y tengo que ponerme ya porque ya sea por él o por John Simm creo que va a merecer mucho la pena.

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Garfield

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Wonderfalls, una obra inacabada

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¿No es pasa a veces que cuando queréis escribir sobre una serie no podéis? No es un bloqueo, o si; no sé muy bien cómo definirlo. Las palabras me resultan insuficientes y ninguna de ellas sirve para captar totalmente la esencia de lo que quiero decir. Pongo alguna canción que me gusta para poder inspirarme un poco o relajarme o disipar dudas pero no funciona, sigo sin saber muy bien qué decir y lo que es peor no sé como decirlo. Quiero hacer algo especial porque creo que la serie se lo merece pero todo me resulta manido, aburrido, viejo. Necesito algo original y diferente; entonces me asalta la duda ¿seré capaz de hacerlo? ¿y si no logro transmitir lo que quiero? Así que lo vas dejando prometiéndote algún día escribir sobre esa serie pues le debes algo después de los buenos momentos que te ha hecho pasar. ¡Qué menos!

Wonderfalls. Una serie que como muchas otras tuvo la mala suerte de ser estrenada en la Fox (a partir de ahora los mataseries) en el ya lejano 2004, aunque en realidad la serie iba a salir en el 2003. El primer escollo que tuvo que salvar. Su vida en antena fue breve, cuatro míseros episodios y al hoyo. Por suerte para los fans había rodados 13 aunque sin un final decente que resolviese todas las dudas que se nos planteaban a lo largo de los capítulos.

Las mentes pensantes detrás de este proyecto eran el creador Bryan Fuller, responsable de Dead Like Me o Pushing Daisies (ambas canceladas) y Todd Holland, creador de Malcolm in the Middle. El argumento de Wonderfalls era el siguiente: en una tienda de regalos de las cataratas del Niágara trabaja la joven Jaye Tyler. Veinticuatro años, licenciada en filosofía por Brown, de buena familia, sin pareja, sin espectativas, vive en una caravana. Jaye es cínica, bastante agresiva y borde. Está absolutamente convencida de que la vida no le depara nada bueno así que lo único a lo que aspira es a no tener responsabilidades ni complicaciones. Rehuye a su familia, menosprecia las relaciones humanas y no permite que nadie se le acerque.

Un día como otro cualquiera en la tienda, cuando la máquina de hacer leones de cera se estropea, Jaye se desmaya porque la figurita del león le habla. A partir de ese momento objetos inanimados con cara de animal se dirigirán a ella con exigencias. Breves órdenes que Jaye acatará, a su particular manera, y no sin antes protestar lo suyo. Estos actos aleatorios influirán sobre la vida de las personas que la rodean de manera positiva, incluso sobre la propia Jaye que pasará del miedo a la desesperación para luego ir aceptando poco a poco ese "don".

Trece capítulos nada más que nos permitieron conocer a fondo a Jaye Tyler, personaje que a priori puede resultar un tanto antipático pero que a medida que la conoces no puedes evitar adorar. Supongo que muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas nos podremos encontrar como ella, desencantados, hartos, atrapados... Jaye es como es por muchos motivos, por sus sobreprotectores padres, por su visión pesimista del mundo, por su autoimpuesto aislamiento social, por su relación con sus hermanos. Y a pesar de su ceño fruncido, sus ataques verbales y físicos, su cinismo; es en el fondo una buena persona que simplemente aún no ha descubierto que lo es.



Jaye en todo momento se cuestionará su salud mental, pues sabe perfectamente que lo que le sucede no es normal. A su alrededor los demás personajes serán espectadores de los cambios de humor de la joven, de sus gritos, sus actos sin sentido, sus idas y venidas.... viéndose afectados por ese terremoto andante.

Me gusta mucho este personaje, la actriz lo borda sobretodo con las expresiones que pone cuando le hablan las figuritas. Recomiendo, como casi siempre, ver la serie en versión original para no perder detalle de las actuaciones.

Al mismo tiempo que las figuritas empiezan a hablarle Jaye empezará a sentirse atraída por un nuevo chico en la ciudad. Se trata de Eric, un joven que vino de luna de miel a las cataratas pero que pilló a su recién estrenada mujercita haciéndole una felación al botones. Ahora vive en el bar donde Jaye va habitualmente a beber y desde el primer momento hay una fuerte conexión entre ambos. Sin embargo los mensajes de las figuritas y la mujer de Eric que regresará para recuperarlo son un constante obstáculo en su posible relación.

El resto de personajes de la serie no tiene desperdicio. La hermana mayor de Jaye, Sharon, abogada, decidida, muy unida a su familia, lesbiana (sólo Jaye lo sabe); será la encargada de sacar de la cárcel a su hermanita en más de una ocasión. Aunque sus caracteres son muy diferentes y siempre se están peleando y picando, en el fondo se quieren.

Luego tenemos a Aaron (Lee Pace), hermano que aún vive en casa de sus padres y que está haciendo una tesis sobre las religiones aunque el chaval es ateo. Es el primero que nota los extraños actos de su hermana y el único que la cree cuando ella le cuenta que puede hablar con las figuritas. Es buenísimo cuando se obsesiona con la vaquita de la leche.




Por otro lado está la mejor y única amiga de Jaye, Mahandra, que trabaja de camarera en el bar y que también tiene bastante malas pulgas. Los padres de Jaye son burgueses, él es médico y adora a sus hijos pero creo que siente una particular debilidad por la pequeña Jaye. La madre es escritora de libros de viajes y a pesar de no entender porque su hija trabaja en una tienda de regalos y vive en una caravana la apoya.

La serie es original y bastante divertida. Los figuritas hablando están muy logradas y la acción de los episodios siempre resulta sorprendente porque los mensajes de las figuras suelen ser bastante crípticas y Jaye tiende a malinterpretarlas. Los colores y la puesta en escena me encantan. Una auténtica pena no saber que camino seguiría la serie ni el porque del don de Jaye ni como terminaría su idilio con Eric pero al menos he tenido la oportunidad de ver trece estupendos capítulos.

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Bored to death, chantaje y unicornio

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Me está encantado esta serie, en serio, cada semana espero ansiosa un nuevo capítulo para seguir las andanzas de Jonathan.

Tras el segundo capítulo de la serie todo ha ido a mejor. Cada nueva aventura era más original, más surrealista, más divertida que la anterior. Los personajes poco a poco se van perfilando, conocemos sus fobias, sus esperanzas, sus manías. Los vemos ir y venir por esa gran ciudad cruzándose con personajes tan excéntricos como ellos.

Tengo que admitir que los tres personajes me tienen enamorada. Jonathan con su mirada curiosa, su amor truncado, su gabardina y su tremenda capacidad para meterse en problemas de forma consciente. El episodio de los rusos es un claro ejemplo de ello.

Ray y sus problemas de pareja, sus dibujos de superhéroes, donando esperma para las amigas lesbianas. Siendo el Pepito Grillo de su amigo pero acompañándolo en alguna de sus descabelladas aventuras, como cuando fue el conductor del rescate del monopatín o cuando acudió al terapeuta y salió destrozado del mismo.

Y por último, pero no menos importante, George, amigo y jefe. Un adulto que se comporta como los treintañeros porque no quiere sentirse mayor, viejo. Un hombre dispuesto a probarlo todo porque la curiosidad forma parte implícita de su carácter. Un pedazo de personaje que nos aporta los mejores momentos de la serie y al que por fin, en el episodio sexto de la temporada, hemos visto hacer equipo con Ray y Jonathan.

Precisamente ese sexto episodio es el que me ha llevado a escribir esta entrada. Un capítulo sublime, con momentos más allá del surrealismo, donde los tres personajes forman parte de uno de los casos de Jonathan. Tratan de recuperar una cinta para un hombre que está siendo chantajeado. Mientras Jonathan se trabaja a la extorsionadora, en todos los sentidos, Ray y George, que por fin se conocen, le esperan en el coche fumando maría. Este momento es sublime, la conversación entre ellos, cuando se ponen a dibujar, hablando sin pensar pero con sentido de sus miedos, de sus dudas, de lo que les pasa... tras esto la serie nos ofrecerá uno de esas secuencias que nunca podré olvidar, una pelea con unicornio incluído.

Sólo por este episodio merece la pena, y mucho, ver esta gran serie. Inteligente, aguda, reflexiva pero a la vez con un punto de inocencia, de fantasía, de excéntrica naturalidad que la ha convertido, para mi, en el mejor estreno de esta temporada. Una serie muy a tener en cuenta, con muchísimos puntos positivos y, por ahora, ninguno negativo. Pues todo, desde la puesta en escena, la música, las historias, la intro... todo es perfecto, todo encaja y nada chirría. Estoy ansiosa por ver el siguiente episodio.

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¿Quién soy?

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Actor, personaje y serie. Según un colega esta es para muy frikis.

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Goodbye Earl

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La semana pasada terminé de ver Me llamo Earl. Y creo que aún no me ha pasado el cabreo que me agarré tras finalizar el último episodio. ¿Cómo me han podido hacer esto a mi?

Me llamo Earl fue, desde el principio, una serie que me atrapó. Tenía un punto de partida original, unos personajes excéntricos, inmorales pero absolutamente adorables y un humor negro que era muy de agradecer. Las dos primeras temporadas fueron sublimes, la tercera no tanto, la huelga de guionistas se hizo notar y el coma de Earl no ayudó mucho a la trama. Sin embargo, la cuarta y por desgracia última temporada volvió a la lista, las tramas delirantes, los personajes bizarros, a ese fresco de basura blanca que es Camdem y mejoró, mejoró mucho.

A pesar de ser su temporada más larga me ha dejado con ganas de más, de mucho más. Ya no veremos a Randy y Earl bebiendo cerveza en la taberna del Cangrejo. No habrá más saltos por parte de Catalina ni ataques de ira por parte de Joy. No sabremos si Earl conseguirá enmendar todas sus malas acciones ni lo que pasará con Durnell y Joy tras la revelación del último episodio. Una auténtica lástima perdernos una serie gamberra y vivaz como esta.

Me gustaba ver a Earl, la evolución del personaje desde su atropello hasta el final ha sido una delicia, sus dudas, sus momentos de iluminación, sus reflexiones acerca de la vida y el karma. Ver como poco a poco aquel despojo humano iba tomando conciencia de lo que había a su alrededor, de si mismo; como descubría aspectos nobles y buenos de su persona a la vez que ayudaba a los demás a realizar sus pequeños sueños fue un golpe de aire fresco dentro de la programación habitual. Ver Earl era carcajada asegurada. Pero no sólo Earl era un gran personaje con un gran corazón. Sus acciones y su cambio de actitud repercutió en todos los que le rodeaban o tenían contacto con él, haciendo de la gente de su entorno mejores personas.

El mundo de secundarios de Earl es de lo más rico y variado que he visto en una serie. Además los secundarios solían reaparecer de vez en cuando para ayudar a Earl con su lista. Aunque de todos los personajes de la serie mi preferido es Joy. Mucha gente me mira raro cuando lo digo pero creo que es un pedazo de personaje que está genialmente interpretado y que me hacía reir muchísimo. ¿Cómo sería un encuentro entre Joy y Sheldon?mmmmmmmm

En fin, que me duele el corazoncito por la marcha de Earl y su tropa. Una marcha muy injusta y sin un cierre digno para una serie que me ha proporcionado tan buenos momentos.

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