miércoles, 6 de octubre de 2010

Y entonces no quedó ninguno

Family Guy, o lo que es lo mismo, Padre de Familia ha regresado con su novena ¡Dios existe! temporada. El primer capítulo dura unos 48 minutos y puedo aseguraros que es un regreso por todo lo alto. En los últimos tiempos ha habido muchas voces que han dicho que la serie de Seth MacFarlane empezaba a mostrar signos más que evidentes de agotamiento. En la octava temporada ya demostraron que aún podían sorprender gracias al capítulo protagonizado por Brian y Stewie. Este inicio de temporada promete mucho y deja un buen sabor de boca para todos los fans de la serie. Family Guy ha conseguido hacer un capítulo largo con humor pero no demasiado y con una historia, bien tratada, con ritmo y soltura. Otra cosa que me gustó fue la calidad de la imagen, muy muy buena. El color, el trazo, los efectos; todo estupendo. Es el primer capítulo de la serie emitido en alta definición. Comparar los primeros capítulos de la serie, a nivel técnico, con este And Then There Were Fewer sería muy injusto pero la evolución técnica es innegable. Sucede lo mismo con Los Simpson. Cada vez que veo uno de los capítulos del milenio pasado me hecho a temblar.

El capítulo fue escrito por “el hombre del apellido impronunciable”, así lo llamamos en casa, Cherry Chevapravatdumrong y fue dirigido por Dominic Polcino. Gente como Drew Barrymore, Patrick Stewart o Ashley Tisdale prestaron sus voces para diferentes personajes. 

La trama recuerda mucho a la película Cluedo. Aprovecho para recomendaros esta película de misterio, humor y enredo con un Tim Curry genial en el papel del mayordomo. Sigamos. La historia también está emparentada con: And Then There Were None ( Diez Negritos) de Agatha Christie. Como siempre tendremos muchas referencias a la cultura popular, como cuando hablan de Dentro del Laberinto o de Pesadilla en Elm Street. Destaco el momento en el que Brian y Stewie juegan a las sintonías de series. 

Un día Peter recibe una invitación para una cena en su honor. Así que toda la familia se dirige hacia la impresionante mansión donde se llevará a cabo. Una vez allí se encontrarán con multitud de vecinos y amigos de Quahog: Joe y Bonnie, Quagmaire y su amiga “la gorda” Stephanie, Mort y Muriel, Tom Tucker y Diane Simmons, Adam West que llega en paracaídas, Herbert, Seamus, Jillian con su marido Derek, Carl, el Doctor Hartman y creo que no me dejo ninguno. Todos y cada uno de ellos ha recibido la misma invitación para una cena en su honor. Al entrar en la mansión se encuentran con el ama de llaves, Consuela (me parto con este personaje).

Tras descubrir quien les ha invitado a la mansión empiezan a producirse las muertes. Los personajes son presa del pánico y la paranoia y para colmo no pueden escapar de la mansión porque el puente ha sido destruido. En una noche de tormenta y terror los Griffin y sus amigos tendrán que sobrevivir y descubrir al despiadado asesino que se esconde entre ellos. El final es evidente, quien ha visto muchas películas de misterio y asesinatos sabe que el malo nunca es a quien se culpa, pero no por típico deja de ser efectivo. Además lo que sucede al pie del acantilado nos devuelve a un Stewie que hace tiempo que no aparece.
 
Un gran capítulo, una historia sólida y bien narrada y humor ácido e hiriente, irreverente y bochornoso. Family Guy ha vuelto. Cuanto me alegro.

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