Outcasts, no volveremos a vernos

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 ALERTA SPOILERS


Outcasts se fue sin hacer ruido. 8 capítulos de cincuenta y pocos minutos de duración que nos trasladaron al planeta Carpathia, un lugar en donde la raza humana intenta empezar de nuevo. Por algún motivo que no se nos aclara, la tierra ya no es un lugar habitable. La situación se volvió tan crítica en el planeta azul que se buscó por todos los medios una alternativa para los seres humanos. Encontraron Carpathia, un planeta con las condiciones ideales para el desarrollo de la vida humana, un planeta aparentemente vacío. Allí se instaló la colonia de Forthaven y es en ese asentamiento donde se desarrolla casi toda la historia. 

La serie arranca con la llegada de un nuevo transporte desde la Tierra. Hace tiempo que no hay noticias del "hogar" así que la cercanía de nuevos habitantes para el asentamiento y de información supone un alivio para los dirigentes de Forthaven, sin embargo ese transporte no consigue su propósito y estalla. Algunas cápsulas de salvamento consiguen evitar el desastre y llegar al planeta.

Desde el primer capítulo, que tuvo un sorprendente giro final, la serie intentó aunar elementos propios de la ciencia-ficción con elementos del drama, algo que resultó muy bien en BG. Hay retrato de personajes, misterio, lucha de razas, amor, conflictos paterno-filiales, intriga política; demasiadas cosas. Los guionistas nunca se decidieron claramente por ninguna de ellas y eso supuso un lastre para la serie. La ralentizó, la llevó a la deriva argumental, la hizo aburrida y poco interesante. La mató. Outcasts no convenció y por eso fue cancelada.

Tenía elementos, a priori, de lo más llamativos, curiosa fusión de Battlestar Galactica y Lost, a la inglesa; buenos actores, algún personaje interesante, un misterio relacionado con la vida en Carpathia que podía dar para mucho pero que tardaron en plantear y que no quedó cerrado. . Ya me pasó con Paradox, serie inglesa de ciencia ficción que tras su primera temporada fue cancelada casi por los mismos motivos que Outcasts: deriva argumental, aburrimiento, reiteración... Tenía muchas esperanzas puestas en Outcasts, sin embargo, tras el primer episodio, supe que me iban a dar gato por liebre..  Y si sumamos a todos sus defectos la muerte del personaje de Jamie Bamber, el motivo principal de mi interés por la serie,  podemos hablar de una bofetada en toda regla.

Cass y Fleur, personajes que en el piloto parecían destinados a ser meros secundarios, cobraron protagonismo. Un protagonismo, a mi parecer, innecesario. Ella nunca llegó a caerme bien debido a su supuesta superioridad moral, lo pesada que se ponía, que se creyese toda una mujer de acción,  que siempre fuese el centro de atención... me reventaba. Y aún por encima, al final descubrimos que ella era fundamental para la historia que su existencia era clave para Carpathia y para Tate. 

Cass, el perrito faldero tanto de Fleur como de Tate, aunque su lealtad hacia el presidente era comprensible; me aburría, su cara de amargado, de corazón partido. Lo misteriosos que fueron con su pasado, que al final no era para tanto. Un soso, un tonto y un cargante. El capítulo centrado en él fue, de lejos, el peor de todos. Y ya no me pongo a hablar de Jack, el líder de los expedicionarios, el hombre de acción. Lo más bonito que se le puede llamar es gilipollas. ¿Y Berger, Julius Berger? Estuve ocho capítulos esperando a que su promesa de ser un personaje interesante se cumpliese, sigo esperando.

Creo que si Outcasts hubiese sabido equilibrar las tramas, desarrollar las historias, si no se hubiese parado tanto a contar cosas que no eran relevantes, si algún personaje hubiese muerto en vez de Jamie Bamber hubiese sido mucho mejor. Pero hay que admitir que fue una propuesta fallida, era demasiado ambiciosa pero sin un plan. A veces los ingleses no hacen las cosas tan bien.  Sin embargo a mi me gustaba, a pesar de sus muchos fallos me conquistó, fui viéndola semana a semana y ciertos aspectos de la serie era muy interesantes. Tal vez una segunda temporada hubiese propiciado que mejorasen y la serie sacase todo su potencial adelante. Nunca lo sabremos.


PD: En TVlia fui haciendo los resúmenes de los capítulos de la serie.

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Tucker & Dale vs Evil

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Hace un par de días que vi esta película y desde entonces cada vez que la recuerdo no puedo parar de reír.  La premisa en la que se basa supone un giro a la típica película de terror de los ochenta donde un grupo de universitarios es masacrado por una familia de hillbillies (término peyorativo usado en América para definir a los habitantes de ciertas áreas remotas, rurales o montañosas); en este caso los estudiantes de la película creen que se enfrentan a dos peligrosos asesinos cuando la realidad es que, los Tucker y Dale del título, son dos buenazos que sólo pretendían pasar un fin de semana de pesca.
Tucker & Dale vs Evil tiene varios puntos positivos que la hacen destacar por encima de la masa de películas de este tipo que aparecen casi todos los días. Hay bastante humor y parodia en la película, también mucha sangre y equívocos. Una película que juega a unir la comedia con el cine slasher,  subgénero del cine de terror donde un psicópata asesina  indiscriminadamente a jóvenes; y que sale más que airosa del reto. 
 
Los dos pueblerinos, montañeses o como queráis llamarlos están interpretados de manera más que convincente por Tyler Labine (Dale) y Alan Tudyk (Tucker). Al primero no lo soporto, no lo hacía en Reaper y no lo hago en Mad Love pero en esta película interpreta a un perdedor, un inocentón que cree que no merece nada, un tío entrañable y grande que adora a su perro. Así que, a pesar de mi animadversión hacia este actor, disfruté mucho con su actuación. Alan Tudyk, es harina de otro costal, adoro a este actor desde siempre. He seguido su carrera desde hace años y procuro ver todo lo que hace. Es un actor más que solvente, capaz de hacerse con cualquier papel y que en las comedias suele destacar. Aquí interpreta a un personaje seguro de sí mismo, centrado, una especie de hermano mayor para su amigo que no da crédito a lo que sucede.
 
Los dos amigos planean un fin de semana de pesca en una cabaña recién adquirida por Tucker. Los universitarios acampan cerca del lugar, un pequeño accidente en el lago da pie al equívoco y al horror. Los chicos creen que ellos han secuestrado a una de sus amigas, Allison, cuando la realidad es que la salvaron de morir ahogada. El intento de rescate de la joven pivota entre lo patético y lo absurdo. La historia se va enredando de forma que los estudiantes van muriendo uno a uno de forma bastante gore, así poco a poco va aumentando la paranoia del grupo y el desconcierto y terror de los dos protagonistas.  Las muertes son muy divertidas, muy estúpidas. Los montañeros no dan crédito a lo que sucede a su alrededor, terminan pensando que los chicos habían ido al bosque para suicidarse en grupo.

La primera parte de la película es original, fresca y divertida. La segunda parte ya no tanto, no se puede estirar mucho la historia y se nota en el tramo final. A pesar de ello puedes pasar un buen rato con esta película y reírte sin complejos. La película ha sido dirigida por Eli Craig quien también co-escribió el guión. Esta es su primera película y con ella ganó el premio a la mejor película en la sección Oficial Fantastic Panorama del  pasado festival de Cine Fantástico de Sitges.

Si os gustan las películas de terror tipo Viernes 13 y las parodias como Shaun of the Dead, seguramente disfrutéis tango como yo de esta pequeña película que ha pasado injustamente desapercibida. 



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Mad Love, la doble de How I Met Your Mother

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Mad Love es una de las nuevas comedias de la CBS. Fue estrenada el día de San Valentín porque como va de un chico y de una chica que se conocen en lo alto del Empire State Building y se enamoran, pues quedaba bien estrenarla el día más romántico del año. Una cosa que yo no entiendo es el pretendido romanticismo del Empire State Building, yo he estado allí arriba y es igual de romántico que un submarino. Vamos, que no hay absolutamente nada que inspire romanticismo en ese lugar. Es frío, está lleno de gente, se ve la polución, hace viento, se mueve, huele mal.  Y sin embargo para los norteamericanos es uno de los lugares más tiernos del mundo. La culpa es de Meg Ryan y su Sleepless in Seattle o de An Affair to Remenber con Deborah Kerr y Cary Grant.

Bueno que los dos protagonistas de Mad Love se conocen y se enamoran allí arriba. Ben (Jason Biggs) es un abogado con una ridícula pelusa por bigote, buenazo, enamorado del amor y en muchos aspectos un clon de Ted Mosby, el protagonista de How I Met Your Mother, una de las comedias estrellas de la CBS. ¡Anda la misma cadena que coincidencia! Kate (Sarah Chalke) es una joven algo patosa, crédula y sofisticada, enamoradiza y algo mandona. ¿De qué me suena a mi esta chica? Pues de HIMYM seguramente porque fue Stella, la mujer que dejó a Ted con el corazón partido. ¡Vaya otra coincidencia!

A mayores de estos dos personajes tenemos a otro chico y otra chica. El mejor amigo de Ben, otro abogado, ligón, descarado y bastante aprovechado llamado Larry (Tyler Labine). En la línea de Barney. La mejor amiga de Kate es Connie (Judy Greer, actriz que también pasó por HIMYM), una niñera con muy malas pulgas y la compañera de piso de Kate. Larry y Connie se odian desde el minuto uno pero es indudable que con el tiempo ese odio se puede convertir en otra cosa.

Los cuatro viven en la mejor ciudad del mundo, New York. Las sitcoms que transcurren en la Gran Manzana se encargan de recordarnos en todo momento al resto de los mortales que no vivimos allí lo estupendo que es ser neoyorkino y que no cambiarían esa ciudad por nada del mundo. Los cuatro trabajan, los cuatro se reunen en un bar a tomar unas copas. Un bar que recuerda mucho al McLaren´s.

Estamos ante una comedia tan típica, tan esquemática en sus tramas, tan parecida a HIMYM que duele pero no hace daño. Si quieres pasar 20 minutos de tu vida viendo un capítulo de Mad Love adelante, hay cosas mucho peores que ver en televisión. Estamos ante un spin-off no oficial de HIMYM, no es tan divertida ni tan original ni tan arriesgada narrativamente pero es eficaz, cumple con lo que promete y no da nada que no pidas. A lo tonto a lo tonto he ido viendo los capítulos que se han emitido. No es que espere ansiosa toda la semana a que vuelva pero si está la veo. Claro que si ahora la cancelasen no me preocuparía lo más mínimo.

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Los inolvidables secundarios de Frasier

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Hace unos meses mi pareja decidió ver Frasier enterita. Yo hacía varios años que la había visto, algunos capítulos incluso los revisité varias veces sencillamente porque eran geniales y porque el humor de esta serie es intemporal, inteligente y muy sano. No os aburriré hablando de las virtudes y maravillas que esconde esta longeva comedia. Los que ya la habéis visto sabed que sois afortunados, los que no, seguiréis caminando por el oscuro valle de lágrimas. Ahora en serio, creo que todo buen seriéfilo debe ver LA SERIE al menos una vez en su vida, o si no una selección de los mejores capítulos de la misma.

Hoy me apetece hacer un pequeño repaso a los personajes secundarios que pasaron por la serie. Todos ellos aportaron su granito de arena, nos hicieron reír y es justo recordarlos. Aquí elijo a mis favoritos, seguro que vosotros también tenéis los vuestros pero yo me quedo con:

Bob "Bulldog" Briscoe (Dan Butler). El rabioso locutor del programa de deportes de la KACL. Un bravucón, bromista, mujeriego y grosero. Todo lo opuesto a Frasier. Bulldog mantuvo una breve relación con Roz, la productora del programa de Frasier, pero cortaron. Además él fue despedido de la emisora y durante mucho tiempo no se supo de él. En un capítulo apareció como repartidor de pizza y aprovechó para declararle su amor a Roz, pero ella no sentía lo mismo. Más tarde regresó a la emisora para trabajar en el almacén. Algunos de los mejores momentos de Bulldog venían dados por su incapacidad de controlar su ira, sus constantes comentarios malintencionados y bromas hacia Frasier, y su forma de tratar a las mujeres.

Gil Chesterton (Edward Hibbert). Locutor del programa culinario de la KACL. Gil estuvo en las once temporadas de Frasier. Siempre como compañero de trabajo de Frasier. Gil es bastante pomposo, cursi, refinado, algo cotilla y muy afeminado. Todos creen que es gay pero él siempre niega su sexualidad, en la KACL se sorprenden muchísimo cuando dice que está casado. Gil siempre está ahí para criticar o mofarse de la gente, su sexualidad será blanco de frecuentes bromas. Viste de manera algo anticuada y usa pajarita.

Lilith Sternin (Bebe Neuwirth).  Ex-mujer de Frasier. Tienen un hijo en común, Frederick, que aparece en varios capítulos de la serie. Al igual que el personaje de Frasier, Lilith apareció por primera vez en Cheers, fue allí donde ambos personajes iniciaron su relación. Así que no es extraño que a pesar de la separación, Lilith reapareciese de vez en cuando en Seattle, o Frasier la visitase en Boston. La relación entre ambos después del divorcio es bastante cordial, sin embargo Frasier nunca puede resistirse a sus encantos y siempre terminá acostándose con ella. Incluso Nails caerá en las garras de Lilith. A la familia y a los conocidos de Frasier, esta mujer pálida y con escaso sentido del humor, no les gusta. Incluso Eddie, el perro, huye aterrorizado cuando la ve. Los chistes a cargo de Lilith se centran en su frialdad, su impasividad y su nula capacidad de expresar emociones. Personalmente me gusta mucho la despedida que le dan al personaje cuando visita a Frasier por última vez en la undécima temporada.

Frasier: She's back! The scourge of my existence!
Niles: Strange, I usually get some sign when Lilith is in town: dogs forming into packs, blood weeping down the wall…

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Simon Moon (Anthony LaPaglia) El australiano LaPlagia participó en nuevo capítulos de la serie. Apostó por un acento cockney de Londres, bastante logrado aunque el personaje es de Manchester. Esta interpretación le valió un Emmy. Simon es vago, bebedor, insufrible, desconsiderado, algo asqueroso y a pesar de todo tiene bastante éxito con las mujeres. Daphne no lo soporta porque es un egoísta y siempre molesta con su presencia. Frasier y Niles desean tenerlo lo más lejos posible pero siempre acaba colándose en sus casas. A Martin le cae bien porque comparten aficiones como el deporte y la cerveza. Simon era divertidísimo, su forma de hablar, de moverse, su continua borrachera y su falta de tacto hacían de él un personaje incontrolable que siempre sorprendía.

Bebe Glazer (Harriet Sansom Harris). Durante muchos años fue la representante de Frasier, aunque sus métodos hicieron que la despidiese. Bebe sería capaz de vender a su madre por un trato o de despellejar a la tuya para conseguir sus propósitos. Era manipuladora, mentirosa y ambiciosa, una combinación que Frasier detestaba pero que a la vez necesitaba porque Bebe podía conseguirle los mejores acuerdos. Siempre que aparecía se hacía referencia a los vampiros, el diablo y lo maligno; algo con lo que ella estaba encantada. En la décima temporada hay un capítulo que recrea, a su manera, Fausto. Es brillante.

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¿Por qué?

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¿Por qué Jeff Winger (Joel McHale) está más guapo capítulo tras capítulo?

¿Por qué nadie le dice a Jason Biggs que se afeite esa pelusa que tiene por bigote en Mad Love?

¿Por qué en Hawaii 5-0 la hija de Danny (Scoot Caan) dice al menos dos veces por capítulo I love you Danno?

¿Por qué he esperado tanto tiempo para descubrir la grandeza de The West Wing?

¿Por qué las series de los ex-Friends no triunfan?

¿Por qué Charlie Sheen no hace un reality? Yo lo vería.

¿Por qué Christopher Gorham está tan adorable en Covert Affairs?

¿Por qué la relación Chuck-Sarah se me hace tan artificial y forzada?

¿Y por qué no me río con la cuarta temporada de The Big Bang Theory?

¿Por qué no ha triunfado The Cape siendo tan buena? (modo irónico on)?

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¿Quién soy?

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Buenas :) os traigo un nuevo reto. Vamos allá, actriz, personaje y serie. Suerte.

 
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Episodes, todo es mejorable

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Vacío. Esa es la sensación que me queda tras visualizar la primera temporada de Episodes. Siete capítulos de apenas treinta minutos de duración que han pasado a gran velocidad y casi no ha dado tiempo a decir nada sobre ellos. Lo cierto es que había muchas esperanzas puestas en esta nueva serie del canal Showtime y mucha gente opina que no las ha cumplido. La historia de dos guionistas ingleses de éxito, pareja además, que son tentados por el brillo y la fama de Hollywood (ese Merc capaz de encandilar al mismísimo diablo) y que se atreven a dar el salto, cruzar el charco y adaptar su serie de éxito, de cuatro temporadas de seis capítulos cada una, al modelo americano. Episodes es una serie sobre la televisión, llena de guiños, de referencias muy reconocibles, de guiones, rodajes, actores... Algo que a mi siempre me ha resultado fascinante, la televisión vista por dentro. Studio 60, Sports Night o 30 Rock ya hicieron lo mismo con mayor o menor éxito, es un terreno difícil. 

Episodes se nos vendía como una comedia pero cuesta encontrar humor en ella y tal vez por eso quede esa sensación de vacío. Es más bien una serie incómoda, basada en las situaciones vergonzosas, en los equívocos, en el choque cultural entre los ingleses y los americanos. Quiere derrumbar mitos, romper la "buena imagen" que da el mundo de la televisión. La reunión de Merc con sus ayudantes es maravillosa, el despido por opinar que el perro que habla es gracioso es pura humillación. La televisión es un lugar frívolo, feroz, donde prima la apariencia y la falta de profundidad (ese personaje que era un mueca de disgusto constante). Un mundo que sorprende negativamente a los guionistas ingleses acostumbrados a otra forma de trabajo. Poco a poco su serie se va transformando en un monstruo que no pueden controlar.

Lo más importante de Episodes, lo que más llamaba la atención y la única razón por la que me decidí a verla es que Matt LeBlanc forma parte del reparto. Se interpreta a si mismo. La estrella de Friends apenas sale un minuto en el primer capítulo, debemos esperar un poco más para ver que él es el maestro de pista de este  producto extraño que es Episodes. Lo único notable de esta no-comedia, fallida por momentos, es Matt. Creo, sinceramente, que está inmenso interpretando a una versión sobredimensionada, grotesca y fanfarrona de si mismo. Evidentemente, al ver la serie, surge la duda ¿es así realmente? ¿cuánto se parece este Matt caprichoso, infantil e irresponsable al Matt real? ¿Ha sido difícil para él hacer este papel o le queda como un guante porque no hay reto? Me pasó lo mismo cuando vi la película JCVD, donde el belga Van Damme se interpretaba a si mismo. Dudaba de cuanto de verdad se veía en la pantalla. Es una pregunta y una curiosidad que siempre surge cuando un actor hace de si mismo. 

Volviendo a Matt, me encanta, cada vez que aparece eclipsa a los demás y se convierte en el centro de la acción, aunque no haga nada. Es divertido, impredecible, presuntuoso, pero también tiene un lado dulce, tierno y desinteresado. Además hay momentos duros en su vida como cuando pierde la custodia de sus hijos.

Los dos actores ingleses, Stephen Mangan y Tamsin Greig, hacen lo que pueden contra esa fuerza imparable con olor a canela (la colonia Joey). Ella llega a irritarme profundamente, es muy egoísta, mandona, terca y la prefería mil veces más en Black Books. Él sale mejor parado, su personaje es mucho más interesante, más humano y más simpático. Su relación con Matt está logradísima y la pelea de ambos en la blanquísima casa de la playa es desternillante, lo del cactus es buenísimo. El único momento de la serie en la que me reí con ganas.

Episodes ha conseguido ser renovada para una segunda temporada. Me alegro mucho por Matt LeBlanc ya que, desde Friends, no había hecho nada decente, y me niego en redondo a hablar de Joey, el spin-off.  Este nuevo proyecto es desconcertante porque no da lo que promete y te quedas mirando la pantalla con cara de ¿me están timando?. Me costó cuatro capítulos adaptarme al ritmo de la serie y en seguida finalizó, no da tiempo a digerirla porque cuando parece que empieza lo interesante, se acaba. En su segunda temporada deberían intentar dar cohesión a las historias, dibujar mejor a los secundarios y dejar que el humor surja, no forzarlo. Hay momentos en esta temporada en que las situaciones se ven muy antinaturales, algo que corta el ritmo y estropea el tono de la serie. Creo que la serie puede mejorar y espero que en la segunda temporada, a la que daré una oportunidad, lo consiga.


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