sábado, 10 de enero de 2015

El sombrero rojo

De un tiempo a esta parte, las series de televisión han perdido el miedo a las mujeres fuertes, seguras de sí mismas, poderosas e inteligentes. Mujeres que sin perder ni un ápice de su sensualidad, sensibilidad y orgullo pueden poner a el mundo a sus pies. Hablo de personajes como Alicia Florrick (The Good Wife), Stella Gibson (The Fall), Clarke Griffin (The100) o Olivia Dunham (Fringe). A estes, y otros nombres, podemos sumar ya el de Peggy Carter (Hayley Atwell) protagonista absoluta de Agent Carter, el televisivo spin-off de Capitán América. La cadena ABC está emitiendo la primera temporada de esta nueva serie del universo Marvel durante el parón de Marvel´s Agents of S.H.I.E.L.D. Mientras Coulson, May, Ward y Skye descansan; Peggy Carter recoge el testigo ampliando así la estrategia de Marvel Entertainment para dominar la gran y la pequeña pantalla. Lo cierto es que estamos ante una miniserie de ocho capítulos que si consigue unas audiencias decentes podría lograr la segunda temporada. 

La serie, ambientada en el Nueva York de 1946, sigue los pasos de la agente Carter tras la guerra y la pérdida de su gran amor, Steve Rogers. A pesar de su valía, la agente británica se ve relegada a trabajos de oficinista en su puesto dentro de la Reserva Científica Estratégica. Un mundo de hombres que ni pueden ni quieren lidiar con una mujer tan decidida, inteligente, perseverante y válida como Carter. Los dos capítulos emitidos hasta el momento dejan claro que no era fácil ser respetada y valorada en aquella época y ese retrato de la sociedad machista en la que tiene que vivir Peggy es uno de los mayores atractivos de la serie. Su situación me recuerda mucho a la que sufren las protagonistas de The Bletchley Circle, mujeres que demostraron su valía durante la guerra, que disfrutaron de libertad de movimiento e independencia durante aquellos años, que ayudaron de manera efectiva en la contienda y que después de la misma fueron relegadas al hogar, a servir mesas y a lucir palmito. Su aportación, sus habilidades, su inteligencia, su fuerza... todo eso se borró de la memoria colectiva. Carter vive una situación muy similar porque en su oficina la consideran poco más que la churri del capi. 

Agent Carter está hecha con mimo, con atención al detalle, con coherencia. Los personajes respiran, sienten, vibran de pura fuerza. Hayley Atwell resuelve con sencillez su papel, se apropia de la pantalla y de los diálogos, es magnética y atrevida, es serena y sentimental, es pura fortaleza y emoción. Vamos, que la actriz lo borda y consigue llevar sobre sus hombros el peso de la serie componiendo una protagonista de armas tomar con un poso de tristeza en la mirada. Entre los secundarios, cabe destacar la presencia de un James D'Arcy en estado de gracia poniéndose en la piel de Jarvis, el hombre para todo de Howard Stark. Estos dos británicos perdidos en la gran manzana desarrollan pronto una dinámica divertida e intensa que promete deparar grandes momentos. Incluso un actor tan plano como Enver Gjokaj consigue despertar mis simpatía como Daniel Sousa, el único compañero de trabajo de Carter que la trata como una igual. 

Los dos primeros capítulos de la serie marcan el tono a seguir: acción, peleas, guiños a los fans de Marvel, recuerdos del Capitán América y un serial de radio que poco o nada tiene que ver con la realidad. Peggy es una heroína por derecho propio. Ella no tiene superpoderes ni ningún suero que la convierta en un supersoldado, no necesita un antifaz ni un escudo para luchar. Ella sola se basta y se sobra para enfrentarse a lo que le echen. Lo triste es que nadie, salvo Jarvis y Stark, sabe de su valor, de su sacrificio, y ese secreto es algo que puede acabar destrozándola por dentro. 

Agent Carter empieza con mejor pie que la serie de Coulson porque desde el primer momento cuenta con una protagonista con carisma y con una hoja de ruta bien dibujada que parece tener muy claro lo que quiere contar y cómo lo quiere contar. Demos gracias a los responsables de la serie por optar por la concisión antes que por el mero espectáculo. Agent Carter es una serie que promete, que divierte y que entretiene; una buena manera de iniciar el 2015. Sigan el sombrero rojo, no tiene pérdida. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

A mi me ha encantado el hecho de que no necesita antifaz ni identidad secreta ni nada... ¡el hecho de ser mujer la hace invisible para ser considerada!

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