lunes, 14 de septiembre de 2015

Imaginad: Miami, año 1985

Hoy se cumplen treinta años del estreno de The Golden Girls, serie capital para la NBC y las carreras de las cuatro actrices principales: Beatrice Arthur, Betty White, Rue McClanahan y Estelle Getty. A día de hoy solo White sigue con vida y muy activa a sus 93 años. Susan Harris, responsable de algunos títulos emblemáticos de la pequeña pantalla (Soap, Benson, Empy Nest -spin off de The Golden Girls-)

A estas alturas todo el mundo conoce la serie pero para aquellos más despistados deciros que la trama se centra en cuatro mujeres de más de 55 años que comparten casa en Miami. Durante siete temporadas y 180 capítulos conocimos y reímos y lloramos con Rose Nylund, Dorothy Zbornak, Blanche Devereaux y Sophia Petrillo. La más mayor de todas ellas, Sophia, es la madre de Dorothy y llega a la casa en el piloto porque el asilo donde vivía, Prados Soleados, ardió. En principio, el personaje de Sophia iba a ser episódico pero su dinamismo y frescura la convirtieron en uno de los más queridos por el público. A día de hoy, la frase “Imaginad: Sicilia año 1919...” remite directamente a The Golden Girls. 

La comedia, escrita con humor muy fino y con mucho cariño por los personajes, destaca por presentar una visión positiva de la madurez de la mujer y de la amistad. Durante siete años compartimos los sueños, decepciones, alegrías, aspiraciones y temores de esas mujeres que se esforzaban por seguir adelante por mucho que el mundo se empeñara en decirles que, llegada determinada edad, una mujer se convierte en un cero a la izquierda. The Golden Girls trataba temas de actualidad en aquel momento – la serie se emitió entre 1985 y 1992-, así que las drogas, el sida, la muerte, la política, la homosexualidad, el acoso sexual, la inmigración, el síndrome de fatiga crónica (este capítulo es de visionado obligatorio), las personas sin hogar (devastador a todos los niveles) y el Alzheimer. Las tramas, siempre tratadas con un gran respeto y sin sensacionalismos; el humor, el pequeño terremoto que representaba un personaje como Sophia Petrillo y una larga – y sorprendente- lista de estrellas invitadas (Bob Hope, Julio Iglesias, Leslie Nielsen, Burt Reynolsds, Mickey Rooney, Dick Van Dyke o Debbi Reynolds) conviertieron la serie en un éxito que acumuló premios y cosechó grandes audiencias en un momento en el que la NBC necesitaba un empujón. El responsable de la cadena del pavo real por aquel entonces, Brandon Tartikoff, puede presumir de que bajo su ala shows como La Ley de Los Ángeles, Canción Triste de Hill Street, Cheers y Las Chicas de Oro, colocaron a la cadena en lo más alto. 

Uno de los grandes logros de la comedia de Susan Harris fue unir a audiencias de todas las edades. En su momento, los anunciantes no vieron con buenos ojos apostar por un producto protagonizado por mujeres mayores. Craso error. El éxito de estas mujeres fue tremendo. Parece increíble que tres décadas más tarde sigamos viendo como las actrices cobran menos que sus compañeros de reparto o que los estudios de Hollywood se muestren reticentes a invertir en una películas protagonizada por mujeres. Furiosa es una rareza en un mundo de hombres. En su momento, The Golden Girls, fueron una llamada de atención para los directivos de las cadenas. Las mujeres tienen mucho que decir, mucho que aportar. Sus historias pueden ser tan exitosas como las que protagonizan los hombres. Por desgracia parece que el éxito de la serie, y de otras que siguieron la estela iniciada por ella, no parece acabar de convencer a los mandamases de las cadenas. 

Treinta años han pasado y las historias de Saint Olaf de Rose, el orgullo sureño de Blanche, el pragmatismo de Dorothy y los recuerdos sicilianos de Sophia; siguen arrancando carcajadas. El año pasado revisité la serie para descubrir más capas temáticas debajo de los elegantes pijamas y las tartas de queso. Creo que pocas series han retratado mejor la amistad femenina, sus ramificaciones e importancia. Rose, Blanche, Dorothy y Sophia aprendieron a quererse a pesar de las diferencias, a respetarse, a comprenderse y ayudarse. Cuando Dorothy se marcha del chalet de Miami para iniciar una nueva etapa vital, se despide de sus hermanas a las que siempre, SIEMPRE, llevará en el corazón. 

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