lunes, 30 de noviembre de 2015

La emoción y la frialdad

Les Revenants y The Leftovers son dos propuestas que exploran el amplísimo abanico de emociones humanas haciendo especial hincapié en la soledad, la tristeza, el miedo y la incomprensión. La locura o las dobleces de la misma también están muy presentes en ambas series aunque son los americanos los que abrazan esta temática con más fuerza y amplitud de miras. La locura de Serge (Gillaume Gouix) es primaria, brutal y aniquiladora; la de Kevin Garvey (Justin Theroux) compleja, evocadora y amenazadora. Tal vez por lo imprevisible que resulta, por esa Patty vestida de blanco que nunca parece callar, por esas lagunas en la memoria; la locura de Kevin resulta muchísimo más interesante de ver que la de Serge, quien, al fin y al cabo, no es más que un psicópata caníbal con demasiados traumas familiares. 

En ambas series la gente sufre. En The Revenants porque los muertos regresan a su antiguo hogar. Para familiares y amigos afrontar esa nueva realidad, fantasmas del pasado recorriendo el presente, reabre heridas que nunca cerraron del todo. En The Leftovers, la desaparición del 2% de la población mundial, produce un desgarro en el tejido de la realidad misma. Los que se quedaron atrás afrontan lo inexplicable y la pérdida de sus seres queridos lo mejor que pueden. Cada individuo tienen un modo - peor o mejor - de asimilar lo ocurrido pero nadie es inmune a los efectos de la desaparición repentina de 140 millones de personas. 

El tratamiento de la tragedia de Les Revenants es más sereno, introspectivo y natural que los arrebatos pasionales y mesiánicos de Damon Lindelof y Tom Perrotta. No digo que una serie sea mejor que la otra, digo que ambas hablan de temas muy similares con una narrativa y un tempo dramático muy definido y personal. Me cuesta imaginar al policía enajenado de Theroux recorriendo la ciudad inundada en busca de miembros del Remanente pero a Julia, por otra parte, la encajo con facilidad en Mapleton siendo acechada por los silenciosos fumadores. 

Como afrontar lo inexplicable? Desde la contemplación y la distancia fría de Les Revenants o desde la locura y el sentimentalismo - sin menospreciar la palabra- de The Leftovers? Ambos puntos de vista son igual de válidos y aceptables pero el distanciamiento emocional de la propuesta francesa me deja fría por mucho que me interese la historia. La obra me atrapa pero el sufrimiento de sus personajes me es totalmente indiferente. En el otro extremo se encuentra The Leftovers, una serie que noquea al espectador. Semana tras semana sufro con las historias de los dejados atrás como nunca he sufrido antes con una serie. 

Lo tengo bastante claro, entre los que vuelven y los que se fueron, me decanto por la segunda opción ya que el mapeo emocional que llevan a cabo, tan detallado como devastador, es puro sentimiento, pura soledad, pura tristeza. Sólo los 30 minutos finales de Six Feet Under han logrado emocionarme tanto como un solo capítulo de The Leftovers. Puede parecer exagerado pero, para mí, esta canción de Lo-Fang está al mismo nivel que el Breath Me de Sia

Julie, haz las maletas, tu sitio está en Mapleton o Jarden. 

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