lunes, 11 de enero de 2016

Los King saben lo que hacen

OJO SPOILERS DE LA SÉPTIMA TEMPORADA!

Puede que la sexta temporada de The Good Wife fuese la más floja de este longevo drama legal pero, aún así, algunos de sus capítulos fueron excepcionalmente buenos como el que nos dejaba entrever el funcionamiento de la mente de Elsbeth Tascioni o The Debate, centrado en el debate entre Alicia y Frank Prady, o aquel Read Meat en el que Diane se iba de caza con un grupo de republicanos ricos. A pesar de ese leve bache y de la pérdida de Kalinda -con polémica incluida- y Finn Polmar (siempre fue poquita cosa el pobre), la serie ha sabido readaptarse para no languidecer. Con la nueva temporada nos ofrecieron un reajuste de tramas (Alicia ya no tiene bufete y ha perdido las elecciones) y de reparto ( Jeffrey Dean Morgan, Cush Jumbo, Peter Gallagher y Margo Martindale) para dar un giro que ha traído frescura y dinamismo a una serie que algunos creyeron acabada. 

Ser una buena serie en una network es tarea complicada. Ser un buen drama con 22 capítulos por temporada, casi siempre de notable alto, es una tarea titánica. Un pequeño traspiés y saltaron las hienas para despedazar a Santa Alicia pero los King se las saben todas, ahora los críticos cierran la boca. La serie está ofreciendo una temporada que, de ser la última, mantiene la clase y elegancia que, desde el 22 de septiembre de 2009, han sido la seña de identidad más destacada de The Good Wife.

Vamos ahora las mejoras de la temporada: 

Jason Crouse (Jeffrey Dean Morgan). El nuevo investigador de la Florrick es capaz de derretir los polos con una sonrisa. Jeffrey Dean Morgan (lo mejor de la adaptación de Whatchmen) es un hombre de voz calmada y gesto socarrón que consigue que olvidemos a Will, a Finn y a Kalinda mientras flirtea con Alicia en la cocina. Al fin aparece por la serie un serio pretendiente para nuestra buena esposa. Además, el misterio que acompaña a Crouse (perdió su licencia de abogado por pegar a un juez) da mucho juego y nos plantea interrogantes sobre las intenciones de Crouse. 

Lucca Quinn (Cush Jumbo). Otra cara nueva, Quinn es una abogada joven, perspicaz y con aplomo que se une a Alicia. Su relación es profesional pero con el tiempo también se va forjando una amistad basada en la lealtad y la mutua admiración. Quinn bebe, baila y deja muy claro que, aunque hace poco que salió de la escuela de derecho, es capaz de enfrentarse a bufetes consolidados como Lockhart, Agos and Lee sin pestañear. Con la pérdida de Robin (aún te echamos de menos) se agradece que aparezca en la serie un personaje con tanta juventud, energía e ingenio como Quinn.

Eli también tiene sentimientos. Desde que Alan Cumming hizo acto de presencia en 2010 su personaje ha ido creciendo, volviéndose más complejo, interesante y divertido. Su gran ego y enorme talento no pueden estar encerrados por más tiempo en un despacho tan pequeño. Esta temporada hemos visto el lado más emocional y humano de nuestro Eli. Su arco ha dado para mucho: despedido por Peter, planeando vengarse, enfrentado a Ruth, enamorado y, por último, superado por los remordimientos. 

Peter a por la presidencia. La campaña de Peter no se detiene y va a por todas. Este año hay opciones de llegar a la Casa Blanca, así que tiene que enfrentarse a Hillary Clinton para poder ser el candidato demócrata a la presidencia. Alicia acepta subirse al carro y jugar el papel de abnegada esposa para que su, aún marido, tenga opciones. El que los King introduzcan la campaña en la trama, siguiéndola en tiempo real, proporciona mucha autenticidad a los guiones de The Good Wife. Y además, tener a Margo Martindale como jefa de campaña es un puntazo. 

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