lunes, 2 de mayo de 2016

El encanto del diablo

Después de la desastrosa segunda temporada de Sleepy Hollow y de la terrible Constantine no esperaba nada bueno de Lucifer, otro cómic convertido en serie de televisión. ¿Cuántos van? Tom Kapinos, responsable de mi adorada Californication, es el creador de esta adaptación, un procedimental ligero que la Fox ya ha renovado para una segunda temporada. Lucifer se basa en el personaje creado por Neil Gaiman para The Sandman y que Mike Carey recogió para el celebrado spin off, Lucifer. La serie de Kapinos recoge la premisa del cómic de Carey y sitúa al ángel caído en Los Ángeles. 

En el piloto se nos presenta a Lucifer Morningstar (Tom Ellis), el encantador diablo que ha dejado atrás el infierno para asentarse en LA y regentar un local nocturno, de éxito moderado, en compañía de su fiel demonio Mazikeen (Lesley-Ann Brandt). Una noche, una actriz a la que ayudó en sus inicios es asesinada a las puertas de su club y Lucifer entra en contacto con la detective Chloe Decker, encargada del caso. El diablo se involucra en la investigación determinado a castigar al asesino pero también fascinado por la detective Decker, una mujer inmune a sus poderes. 

La serie da lo que promete, 45 minutos de entretenimiento superficial sin grandes complicaciones y con un personaje principal, Lucifer, encantador y seductor que siempre consigue salirse con la suya. La serie se sustenta, al igual que The Mentalist, en un personaje principal con cierto encanto y, por desgracia, repite los mismos errores que la creación de Bruno Heller: casos flojos y secundarios mal definidos. De momento, todo se supedita a Lucifer y su sonrisa socarrona; claro que puedes armar una temporada sobre esa base pero vas a necesitar mucho más para seguir adelante. 

Uno de los problemas más evidentes de la serie es que la relación entre Chloe (Lauren German) y Lucifer no acaba de cuajar. Ella es demasiado aburrida y no resulta interesante como personaje, Mazikeen me parece mucho mejor y eso que sale poco tiempo. La relación profesional entre el diablo y la detective sólo tiene interés mientras se mantenga el misterio de la identidad de Chloe. ¿Por qué es inmune al poder del diablo? ¿Por qué Lucifer se debilita estando junto a ella? ¿Forma parte del plan divino? De cara a la segunda temporada tendrán que trabajar más esa relación porque sino, una vez resuelto el misterio, no hay motivo para seguir soportando la presencia de Chloe y es una lástima porque a priori, sobre el papel, el personaje tenía todas las papeletas para gustar: madre, separada de su pareja (otro poli), con un breve pasado como actriz, hija de una estrella del cine, envuelta en una investigación de asuntos internos... pero no funciona y la forma en la que German aborda el personaje tampoco es que ayude a que la detective Decker interese. 

Su satánica majestad

Tom Ellis se entretiene interpretando al mismísimo diablo pero en algunos momentos sobreactúa, con el tiempo pulirá esa tendencia al histrionismo, algo que empezó a corregir conforme se acercaba la season finale mejorando sustancialmente su aproximación al personaje. Lo más interesante de Lucifer es su mitología y sus problemas con su hermano Amenadiel (D. B. Woodside) y su padre, el todopoderoso. Hay que tener en cuenta que Lucifer no eligió ni su puesto en el infierno ni su rol como juez de las almas descarriadas, tampoco se siente muy a gusto con la visión que los humanos tienen sobre su papel en el gran esquema de las cosas. En el fondo, Luci es un rebelde que se niega a doblegarse a la voluntad de su padre.

Lucifer es un antihéroe enigmático, encantador y divertido pero también es un ser que carga un enorme peso sobre sus hombros y que siente el impulso irrefrenable de retar a Dios una y otra vez. Y aún así, en la season finale, está dispuesto a sacrificarse por Chloe aunque ello signifique renunciar a su libre albedrío y acatar las órdenes divinas.

El futuro promete 

Espero que en la segunda temporada la detective sea consciente de la auténtica naturaleza de su compañero porque seguir obviando lo evidente es insultar la inteligencia del espectador. Además, ya sabemos que aparecerá la madre del diablo, una amenaza que puede puede proporcionar una buena excusa para hacer evolucionar a Lucifer y de paso fortalecer la mitología de la serie. Sin embargo, nada de esto tendría sentido si Chloe sigue pensando que Lucifer es un lunático con grandes conocimientos teológicos.

La serie funciona mejor cuando se centra en Lucifer y en el enfrentamiento que mantiene con su padre. Deberían introducir más elementos místicos en la trama y más referencias al infierno y al cielo y a los sentimientos de Lucifer con respecto a su destierro. También quiero ver más ángeles, aunque le he cogido cariño a Amenadiel lo lógico sería que apareciesen más seres alados pululando por la ciudad de Los Ángeles.


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