miércoles, 14 de septiembre de 2016

El peor año de Tig

One Mississippi, la serie semiautobiográfica de Tig Notaro que coescribe junto a Diablo Cody, es un viaje emocional a través de la enfermedad, la muerte, el duelo y las relaciones familiares que nadie debería perderse.

Tig (interpretada por Notaro) es una locutora de radio de Los Ángeles que regresa al hogar familiar cuando su madre muere. Tig acaba de pasar por una doble mastectomía, tiene una enfermedad intestinal grave y una relación poco sólida con su padrastro. Frágil, enferma, agotada por los tratamientos médicos y abrumada por la pérdida de su madre, vuelve al viejo Mississippi sin saber que ese viaje cambiará su vida. La serie, compuesta por seis capítulos de poco más de veinte minutos, es adictiva. No obstante, no es una serie para ver en cualquier momento, a nivel emocional te deja bastante tocada aunque logre arrancarte una sonrisa cada dos minutos.

Estamos ante una serie, no me atrevo a definirla como una comedia, muy personal que fluye a través del mordaz humor de Tig y de su relación con aquellos que la rodean. El viaje emocional de la protagonista va desde la tristeza y la negación hasta la aceptación y el optimismo; por el camino tropezará con la dulzura, el miedo, el odio, la rabia, la lástima y el deseo. Y aunque todo esto pueda sonar duro y árido, las tres responsables del resultado final (Notaro, Cody y la directora Nicole Holofcener) logran relajar la tensión dramática -a la vez que ahondan en las emociones de los personajes- a través de secuencias oníricas y surrealistas, una banda sonora estupenda y silenciosas escenas que gritan al espectador usando una aséptica puesta en escena. 

Notaro se asigna el papel principal de un drama con tintes cómicos basado en la peor época de su vida. En 2012, esta cómica estadounidense sufrió un grave problema digestivo, perdió a su madre, terminó con su pareja y le diagnosticaron cáncer de mama por lo que tuvo que someterse a una doble mastectomía. Alrededor de un personaje físicamente débil pero mentalmente ágil y sarcástico se articula la historia de una familia con muchos esqueletos en el armario. Aunque Notaro no es actriz y, a veces, sus limitaciones interpretativas pueden resultar un tanto irritantes, se descubre como una observadora y narradora capaz. Una voz firme en un momento en el que las series semiautobiográficas y las visiones de creadores muy personales (muchos de ellos cómicos) se amoldan con gusto al modelo de plataformas como Amazon o Netflix.

Completan el reparto de One Mississippi, Noah Harpster como Remy, el hermano de Tig; y John Rothman en la piel de Bill, su padrastro. La madre fallecida aparece de cuando en cuando con el rostro de Rya Kihlstedt. Remy es un profesor de instituto, regordete y bonachón, que vive en el ático de la casa familiar, un ático que lleva años reformando y que es un claro reflejo de su personalidad a medio desarrollar. Remy sigue anclado en su adolescencia, incapaz de madurar y de tomar decisiones adultas que supongan un cambio del statu quo. Bill, por su parte, es un hombre sin apenas habilidades sociales; es franco, ordenado, puntilloso y parece más preocupado por su gato que por el reciente fallecimiento de su mujer. Sin embargo, tengo que deciros que Bill es el auténtico descubrimiento de la serie, un personaje trágico y noble que sufre en silencio la pérdida de la única persona que le entendía y que le servía de nexo con el resto del mundo.

One Mississippi es un viaje hacia el autodescubrimiento y la aceptación lleno de tragedia y comedia, como la vida misma. Y aunque la enfermedad de Tig planea sobre todo el metraje, en realidad creo que la serie es una bellísima oda a la madre fallecida y a la familia.

La serie, construida a base de recuerdos –no todos buenos– tiene una densidad por la que el guión a cuatro manos de Notaro y Cody navega con soltura e instinto. Saben cuando es necesario aligerar la carga emocional con un toque surrealista o cómico para que el dolor no sea demasiado intenso. Me sorprende que una guionista tan propensa al exceso y a los giros repentinos como Cody, solo hace falta revisionar United States of Tara para ver su gusto por lo inesperado, se amolde al estilo contemplativo y pausado de Notaro. La fusión de sus personalidades creativas da como resultado una serie que se siente auténtica y sincera, algo difícil de lograr y que pocas series (Louie seria un ejemplo) consiguen.

2 comentarios:

Liliana Fuchs dijo...

La he visto en dos día es y es maravillosa. De lo mejor del año, sin duda.

Rebeca Sánchez dijo...

Cierto, se ve en un suspiro y deja poso en el espectador. Creo que estará en mi top de año, sin duda.

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