sábado, 21 de noviembre de 2009

Black Books; libros, tabaco y alcohol

La semana pasada descubrí una serie titulada Black Books. Se trata de una serie británica que se estrenó en el año 2000. Consta de tres temporadas, cada una de ellas de seis capítulos. Diversión garantizada, me he reído muchísimo viéndola y estoy dosificando los capítulos para que me dure mucho. La serie ganó el premio BAFTA a la mejor comedia tanto en el 2000 como en el 2005.

El creador de la serie, Dylan Moran, también es el protagonista de la misma y escritor de algunos de los capítulos. Es un cómico bastante conocido en el Reino Unido. Yo la única referencia que tenía de este hombre es de verlo participar en Zombies Party.

Black Books, así se llama la tienda de libros donde se desarrolla casi toda la acción. Es una tienda pequeña, bastante desordenada y sucia, muy sucia tanto que hasta crecen moluscos en las cañerías. Dentro de la librería no están permitidos los móviles, la música o simplemente entrar porque como entres te encontrarás con Bernard Black (Dylan Thomas) el dueño del negocio.

Bernard es el protagonista. Un hombre con tres grandes pasiones leer, casi siempre se ve a Bernard con un libro entre sus manos; fumar como un carretero y beber hasta perder el conocimiento. Bernard es un caso extremo de misantropía unido a unas escasas habilidades sociales, un genio endiablado y una tendencia natural hacia la dejadez. Cada vez que un cliente entra en la tienda Bernard estalla, ataques de ira, gritos, pasotismo. Suele despachar a la gente tirándoles los libros a la cara, echándoles a escobazos o simplemente cerrándoles la puerta en las narices. Así no se puede llevar un negocio, claro está, pero a Bernard eso le importa más bien poco. Este irlandés iracundo solo tiene una amiga Fran (Tamsin Greig).

Fran tiene una tienda de regalos cercana a la librería. Bebe y fuma casi tanto como su amigo, a veces parece que lo único que los mantiene unidos es su afición a ir al pub y compartir al día siguiente la consabida resaca. Fran no tiene pareja y aunque a lo largo de la serie sale con varios chicos, o lo intenta, siempre acaba en fracaso.

Y el último en discordia es Manny (Bill Bailey) al que Bernard contrata para trabajar en su tienda. Genial la entrevista de trabajo que le hace en el pub. Manny es una buena persona, amigo de sus amigos, atento, educado, comprensivo. Vamos todo lo opuesto a Bernard. Además no sólo trabaja para él sino que también vive con él en la trastienda de la librería. Manny constantemente será el blanco de las burlas y la ira de Bernard, eso le hará plantearse en multitud de ocasiones irse porque la situación es insoportable.

Estamos ante una comedia salvaje, de extremos. Repleta de situaciones ridículas, humillantes y dolorosas. Los personajes están muy bien interpretados, como siempre es mejor verla en versión original. Puedo asegurar que es tremendamente divertida y que enseguida entras en el juego que te propone. Los apenas 25 minutos que duran los capítulos se pasan volando.

Una serie que estoy disfrutando enormemente y que me hace reverenciar de nuevo a los ingleses capaces de hacer cosas como esta tan sorprendente como divertida tan crítica como absurda. Tal vez en la segunda temporada baje un poco pero creo que es debido a que como ya sabes de que va y como son los personajes no te sorprenden tanto como al principio, aún así sigue teniendo momentos memorables.

5 comentarios:

satrian dijo...

No puedo con ellos, hacen que me tronche de la risa los 25 minutos, cada capítulo más extraño y descacharrante que el anterior, impresionante sesión de humor inglés.

Renaissance dijo...

Me has alegrado el día con esta entrada: Black books es de mis series favoritas y como era de hace algunos años, no la conocían mucho.
El personaje que interpreta Dylan Moran siempre me pareció algo así como un House mucho más salvaje y esperpéntico, cosa que la serie permite porque el resto de personajes es bastante surrealista. Es como si un grupo de tipos raros vivieran en un microcosmos absurdo (la librería) dentro de un mundo normal y corriente.
En general, no me pareció que la segunda temporada bajara, tampoco es que a una comedia le exija un nivel muy alto. Eso sí, el final de la tercera temporada sorprende por la combinación entre humor y amargura.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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