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lunes, 5 de octubre de 2009

Huff, una impresionante primera temporada

La primera temporada de Huff ha sido un auténtico descubrimiento y una delicia de las que saborean lentamente. Estamos ante una serie profundamente humana donde lo más importante son esos maravillosos personajes tan bien perfilados, donde las historias personales desbordan credibilidad y vida por los cuatro costados.

Trece magníficos episodios cargados de fuerza, bien narrados, genialmente interpretados que me han convencido de la inmensa calidad de esta serie.
SPOILERS

Tanto los personajes de Huff como de su mujer Beth me han cautivado. En especial ella, pues depués de todo lo que
ha tenido que pasar esta temporada me parece una mujer con una gran fortaleza y una excepcional capacidad de sacrificio.

Mientras su marido comenzaba la temporada con una grave crisis por culpa del paciente que se suicida en su consulta, ella tiene que lidiar con la familia, la madre de Huff (una bruja) y su boyante empresa de eventos. Tras esa pequeña crisis, ella es atacada por Melody, una paciente de su marido bastante perturbada, pequeño pero decisivo papel interpretado por una Lara Flynt Boyle totalmente desquiciada con una historia muy triste que durará toda la temporada.

Y por si eso no fuera bastante para la pobre Beth recibe la noticia de que su madre tiene cáncer.
Los episodios en los que aparece la madre de Beth, interpretada por Swoosie Kurtz, son realmente impresionantes y Paget Brewster nos regala una actuación profundamente emotiva que pone la piel de gallina.

El matrimonio Huffstodt siempre me ha parecido que vivía en una burbuja de aparente felicidad, aunque frágil hermosa y brillante. Sin embargo al final de la temporada los celos y los impulsos de Huff llevarán su matrimonio a un punto crítico en el que Beth decide irse de casa una temporada.

El hijo Byrd descubrirá el amor y el sexo de la mano de una compañera de clase, hija de una familia de católicos recalcitrantes que le prohibirán la relación con el joven. A mayores asistirá a las continuas disputas familiares con creciente estupor y nerviosismo sin saber muy bien a que atenerse.

Otra de las historias de esta temporada que más me ha gustado ha sido la de Izzy (Blythe Danner), la madre de Huff. Una mujer de otra época a la que le cuesta acostumbrase a la nueva realidad de América. Clasista, racista, una pija rica en toda regla que siempre lanza puyas a Beth y que adora a sus hijos y a su nieto. En principio esta mujer me resultaba odiosa, pero es uno de los personajes más interesantes de la serie porque tiene su propio código ético. Esto se refleja perfectamente durante la enfermedad de la que es su mejor amiga, al final, durante la navidad, y cuando ya nada se puede hacer por la amiga que está en coma, la ayuda a dejar este mundo. Siempre permaneció a su lado y ahora le hace el único regalo que puede. Es una secuencia cargada de emoción donde me reconcilié con este personaje y lo vi en toda su grandeza.

Y luego está Russell Tupper, el abogado, el mejor amigo de Huff y uno más de la familia. Russell. Dios me encanta este personaje, aunque en el doblaje al español la voz que le han puesto es espantosa.

Russell capaz de convertir la compra de un televisor nuevo en una fiesta cargada de sexo, drogas y alcohol. Russell que está acostumbrado a drogarse y beber y pagar putas, entre ellas la hermosa Pepper. Un hombre de éxito pero podrido por dentro, que tiene tanto miedo a tener una relación de verdad que ante el primer indicio de algo serie escapa corriendo para refugiarse en lo único que conoce, mas drogas y mas alcohol.

Ver el ir y venir de Russell por la temporada ha sido todo un viaje a lo más profundo del agujero de las adicciones. Es increíble que ese hombre aún pueda seguir en pie después de todo lo que se mete y de todo lo que tiene que pasar. Su relación con Maggie, su secretaria, es uno de los grandes alicientes de este personaje. A pesar de los gritos, las malas caras, el sarcasmo y los desplantes, entre ambos se compenetran perfectamente y se conocen muy bien. Es adorable ver como en el fondo Maggie adora a su jefe y que está dispuesta a todo por él; aunque a veces él la decepcione siempre intenta compensarla por sus errores.

Al final de la temporada veremos a Russell en medio de una situación de la que no puede escapar con mentiras y argucias legales. Va a ser padre, un bebé va a tener un bebé, y eso le asusta muchísimo. Además se está acostando con la madre de Huff y éste se entera, y en un forcejeo tira a Russell por unas escaleras dejándolo inconsciente. Así acabó la temporada con todos los personajes alrededor del cuerpo de este pedazo de personaje.

En definitiva que es una serie muy a tener en cuenta por las historias, los personajes y la puesta en escena. No puedo esperar a saber que pasará en la segunda y última temporada de la serie pero estoy deseando continuar y descubrirlo.

sábado, 29 de agosto de 2009

Huff, recién descubierta y ya adorada

¿Estás satisfecho con tu vida? ¿Eres como esperabas ser? ¿Crees que eres una buena persona? ¿A qué tienes miedo? ¿Eres feliz? ¿realmente te importa algo o vas en automático por la vida?. Estas son algunas de las cuestiones que Huff te plantea. Además de ser una serie inteligente y bien realizada, estamos ante un entramado de personajes sólidos, buenas actuaciones y excelentes guiones que por desgracia pasó desapercibida para el gran público. Con un total de 26 episodios y dos temporadas, Huff ha sido mi desabrimiento del verano y eso que es una serie del 2004. ¿Cómo he podido no verla antes? .

Huff, interpretado por mi siempre adorado Hank Azaria, es un psiquiatra de 42 años, buena persona, muy profesional, marido devoto con un hijo que un día ve como todo su mundo se tambalea cuando uno de sus clientes, un adolescente que acaba de decirles a sus padres que es gay, se suicida delante de él ante la impotencia de Huff. Este momento es bastante fuerte, sangre por todo el despacho, en el suelo, en la pared, en la cara de Huff.

A partir de este momento Huff va deslizándose rápidamente hacia la depresión y sufre una fuerte crisis. Los problemas legales con la familia del joven no hacen más que empezar pues le consideran responsable del suicidio. Bastante tiene el pobre hombre con sentirse culpable pero América es así y los abogados son buitres. A este varapalo emocional y profesional se le une la difícil situación en su hogar. Su hijo de catorce años (Anton Yelchin) es un joven demasiado preocupado por el bienestar de su padre y de los demás, tanto que resulta perturbador. Su mujer Beth (Paget Brewster) está en continúo conflicto armado con la madre de Huff (Blythe Danner), una mujer que se merece un puesto de honor en el ranking de madres manipuladoras, retorcidas y egoístas. Es una mujer despreciable hasta la naúsea que vive pegada a su hijo y no le deja respirar. Para mayor desgracia de la Beth la madre vive encima del garaje, así que la tiene a menos de diez metros de la casa y siempre paseándose por la misma con aire de superioridad. Teddy (Andy Comeau) es el hermano pequeño de Huff, está internado en institución mental y parece ser el único punto de equilibrio para nuestro protagonista.

A mayores conoceremos al mejor amigo de Huff, Russell, interpretado por el sin par Oliver Platt. Un abogado de dudosa moralidad tan divertido como rastrero. Me encanta este personaje, además tengo debilidad por Platt desde que lo vi siendo pequeña en Los tres mosqueteros.

Huff parece controlar la situación pero es evidente que no, además de cuando en cuando se topa con un sin techo de Europa del este al que ayuda pero no sé si ese personaje es real o está en la cabeza de Huff. Aún acabo de empezar pero parece más lo segundo.

Así que me pondré con la serie porque el piloto me ha gustado mucho, realmente. Mucho más de lo que me esperaba y me ha dejado con buenas vibraciones. Ya os contaré más adelante.

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