jueves, 31 de diciembre de 2009

Bautizo sangriento, la cuarta temporada de Dexter

SPOILERS

Al igual que el Conejo Blanco de Alicia llego tarde,
muy tarde. No creo que pueda añadir nada a lo que ya se ha dicho sobre la última temporada de Dexter. Casi todos los blogs que leo han expresado su opinión sobre la que es, y en esto estamos todos de acuerdo, la mejor temporada de esta serie hasta la fecha.

Podría hablar largo y tendido de la magnífica historia que nos han regalado los guionistas. Una historia simple a la par que efectiva. Dexter es ahora un hombre casado, padre, cabeza de familia responsable, vecino amable, profesional respetado y asesino. Son muchas cosas para compatibilizar y es muy complicado equilibrar todas esas facetas de su vida sin mentiras, sobresaltos, sustos, recelos y dudas.

En el primer capítulo veíamos como nuestro serial killer hacía malabarismos para poder atender a su familia y a su oscuro pasajero, con resultados funestos. Aquel accidente de coche le puso en el punto de mira de Rita, una mujer omnipresente en la vida de Dexter y que cada vez demandaba más y más cosas a nuestro amigo, más atención, más dinero, más detalles, más sentimientos, más y más... no entiendo como era capaz de soportar esa presión constante por parte de Rita. Personaje que durante esta temporada me llegó a caerme realmente mal.

Pero Dexter podía con todo, o al menos, eso creía él. El regreso del agente especial Lundy le hizo temblar, ese hombre podía descubrirle, pero Lundy traía en mente otra cosa, un viejo caso que llevaba persiguiendo años, el asesino de la Trinidad o Trinity.

Con Lundy de nuevo en escena, siempre me cayó bien este tipo, las cosas empezaron a cambiar. La búsqueda de ese asesino en serie, el efecto sobre Debra de Lundy, sin duda alguna, el gran amor de su vida y el posterior asesinato de Lundy. Aquí todo se puso en movimiento, todas las piezas empezaron a correr de un lado para otro:
  • Rita, amante esposa y desconfiada asfixiando a Dexter.
  • Dexter intentando encontrar a Trinity al cual culpaba de disparar a Debra y Lundy.
  • Debra destrozada tras perder a Lundy, romper con Anton y sufrir una herida de bala.
  • Quinn, empezando a tontear con una reportera cachonda que lo utilizaba.
  • Masuka, en su línea.
  • LaGuerta y Batista, manteniendo una relación que puede poner en peligro sus carreras.
La serie seguía adelante, el gran caso era Trinity, aunque averiguar quien disparó a Lundy tras descartar a Trinity también era de vital importancia para Debra.

Me gustó mucho Debra en esta temporada. La vemos al principio con Anton parece feliz pero en cuanto Lundy regresa, su mundo se tambalea y no es capaz de luchar contra lo que siente por él. Verle morir fue un trago demasiado amargo para ella. La escena en el parking con Dexter es demoledora. Pero Debra no se rinde, sigue adelante, es una buena policía, una gran detective, nada podrá impedir que encuentre a Trinity, que encuentre al asesino de Lundy.

Por otro lado, el descubrimiento de las aventuras de su padre con sus confidentes la trastoca, así que empieza a investigar eso también, hasta que descubre a Laura Moser, madre del Ice Truk Killer y de Dexter y ata cabos. En serio digo que Debra nunca había sido santo de mi devoción pero aquí se lucieron con ella, le dieron grandes escenas, diálogos tremendos. Se ha vuelto más cerrada, más fuerte, más decidida pero ha sufrido mucho y se le nota.

La historia de Quinn y la periodista aunque en principio no me interesaba mucho era evidente que tenía más que ofrecer que escenas de cama. Aquella pequeña zorra era mucho más de lo que aparentaba mientras que Quinn empieza a perfilarse como un nuevo Doakes para Dexter. No le gusta Morgan, no se fía de él y han tenido más de un encontronazo. En cuanto a la periodista me parece un gran acierto la historia y el giro inesperado que adopta cuando abre la puerta y saluda a su padre. Impactante y efectivo.

Y sin embargo aún no he hablado de lo mejor, porque amigos/as, lo mejor de toda la temporada fue TRINITY (John Lighgow) o Arthur Mitchell como más os guste. Lo conocimos asesinando a una mujer en la bañera, desangrándola hasta morir. Después mató a una madre obligándola a suicidarse saltando de un edificio. Por último, golpeó con un martillo hasta arrancarle la vida a un pobre hombre.

Trinity era un sádico, un asesino metódico con un ritual perverso que llevaba más de 30 años en activo. Una bestia. Dexter estaba decidido a matarlo, sobretodo creyendo que él había sido el responsable del disparo a su hermana, pero...algo lo retuvo, algo le inquietó. Se vio reflejado en Arthur pues al igual que él tenía una familia, un estatus social, era considerado un buen miembro de la sociedad. Así que Dexter decidió esperar, esperar y aprender. Aquel hombre se convirtió en un gurú para él pues creía que tenía todas las respuestas. Aunque no podía estar más equivocado.

Trinity era un monstruo y Arthur también, un ser cruel que mantenía a su familia cautiva y atemorizada. Un maltratador, un ser controlador e impredecible que siempre parecía a punto de estallar. Dexter poco a poco fue descubriendo esta faceta de Arthur y decidió que no podía aprender nada de aquel hombre y que lo mejor era terminar con él de una vez. Demasiado tarde, Dexter ya no tenía el control de la situación y Arthur era mucho más peligroso de lo que él creía. Aquel "Hello, Dexter Morgan" en la comisaria me heló la sangre.

Esta fue la temporada en la que Dexter perdió el norte, dejó de lado el código e intento ser algo que no era, una persona normal. Dexter intentaba vivir feliz, ansiaba una vida maravillosa... todo salió mal. Tan mal que lo que más quería en el mundo, su punto de equilibrio, fue el precio que pagó por su falta de decisión, por su dejadez, por su soberbia.

El pequeño Harrison coge el testigo y es bautizado con sangre, con la sangre de su madre. El final de esta temporada es desolador, triste y rabiosamente doloroso. Dexter pierde a Rita, la mujer que lo amaba, la mujer que lo estaba rescatando de su oscuro pasajero. Allí estaba, tumbada en una bañera de sangre, con los ojos abiertos, esperando a su marido, viendo a su pequeño.

Matar a un personaje importante en una serie siempre es una decisión arriesgada, además aquí temía mucho más por la vida de Debra que por la de Rita. A pesar de lo plomiza que se había puesto esta temporada no creía que fueran a matarla. Además su muerte fue silenciosa, no vimos el momento, no sabemos como fue, si luchó, si suplicó, si Trinity la amenazó con matar al bebé, si él le contó que Dexter tenía la culpa, si Rita murió pensando que su esposo podía evitarlo. Y eso es lo que más me gusta, esa muerte fuera de escena, ese sinsaber que te carcome.

Trinity se cobró su venganza, bastardo retorcido. Aún viendo que iba a morir tubo la desfachatez de sonreír, de saber más que Dexter y de saberse vencedor después de todo.

Grandísima temporada. No sé que le deparará el futuro a Dexter Morgan ahora, como será su vida sin Rita y al cargo de tres hijos, como afectará lo que sabe Debra a su relación con Dex.... muchas incógnitas para la quinta temporada, pero con muchas ganas de verla.

2 comentarios:

satrian dijo...

Sigo pensando que harán un salto temporal la próxima temporada, para que veamos como educa a su hijo que ha sufrido la misma situación que él.
Y que hará con el "código" una vez que ha visto que cuando lo ha roto, las desgracias han llegado a su vida, que simboliza su padre, es un angel protector?
Esperemos una nueva temporada al menos tan buena como esta.
Feliz Año Nuevo.

Un telespectador más dijo...

Ha sido una temporada magnífica, una lástima como terminó porque yo al menos le tenía mucho cariño a Rita...

El único pero que le pongo es que he echado en falta más cansado a Dexter a lo largo de la temporada, el piloto nos lo presentaba cansadísimo, con mucho sueño pero en el transcurso de la temporada no lo hemso visto más, y mira que tuvo presiones y presiones...

Un gran post!

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