jueves, 5 de mayo de 2011

Breaking In, mal llamada comedia

Es oficial, Christian Slater es gafe. Es más voy a empezar a ahorrar para poder entregarle un premio con toda la fanfarria, alfombra roja, invitados, actuaciones de Beyoncé y Shakira. Es un auténtico y genuino gafe televisivo. Antes ese honor lo poseían Christopher Gorham, pero con Covert Affairs ha mejorado. También estaba en la lista Nathan Fillion, aunque este hombre siempre me ha caído bien y además en Castle logró romper su maldición. No solo los hombres tienen el privilegio de ser gafes televisivos; el trío formado por Amy Acker, Summer Glau y Eliza Dushku es letal. Sin embargo en los últimos años Christian Slater ha despuntado como claro favorito y se ha llevado el gato al agua.

Slater acumula a sus espaldas dos sonados fracasos televisivos en los que era protagonista: My Own Worst Enemy y The Forgotten. Dramas malos como el ojo de Saurón. Ahora ha recalado en la cadena Fox, la cancela series por excelencia, con una comedia bastante pobre titulada Breaking In y creada por  Adam F. Goldberg y Seth Gordon (Parks & Recreation). Slater ejerce como productor ejecutivo de este engendro y es uno de los protagonistas. Él es Oz, el excéntrico y misterioso dueño de la empresa de seguridad Contra Securities que Michael Rosembaun se dedica a poner a prueba los sistemas de seguridad de sus clientes para mejorarlos en la medida de lo posible.

La serie arranca cuando Cameron (Bret Harrison) se une al grupo de Oz como hacker. Harrison es un actor que puede hacerse con el premio al tío más soso del planeta. Ya no me gustaba en Reaper, serie en la que lo único destacable era el diablo interpretado por Ray Wise. Sencillamente encantador. El resto del equipo está formado por Cash, un friki; Melanie, una experta en cerraduras y Josh, capaz de hacerse pasar por cualquiera. A ellos se les unirá poco después el novio de Melanie, Dutch, interpretado por .

Hasta ahora he visto cuatro capítulos de esta comedia y me he reído tres veces. Es mala, no engancha, no provoca ni la más mínima sonrisa. Sus personajes son planos, típicos y la trama es absurda, además Christian Slater intentado ser el amo de la pista da pena. No es gracioso y lo suyo es histrionismo en estado puro. De todo lo que llevo visto hasta ahora, sólo me ha gustado la referencia al papel de Slater en la película Robin Hood: El Príncipe de los Ladrones. Lo cierto es que Slater no sirve para este papel. Si alguna vez fue buen actor se ha olvidado de como hacerlo. Su capacidad actoral es inexistente, sobreactúa. Y su personaje es un antipático que no tiene gracia.

La serie pretende ser una comedia con algo de acción y situaciones disparatadas. Los casos apenas importan, lo que persiguen es el humor a través de la interacción de las diferentes personalidades. Pero no hay chispa. La supuesta trama romántica no interesa, el friki de Star Wars está muy visto, el chico de los disfraces apenas sale y Dutch, en pequeñas dosis no está mal pero es demasiado previsible. Y luego está Oz, el personaje de Slater, que es para darle de comer a parte.

No sé como le están funcionando las audiencias a Breaking In y  sinceramente no me importa. He decidido que no voy a seguir perdiendo el tiempo con esta serie insulsa y aburrida, me da pereza y me cabrea. Hay cosas muchos más divertidas e interesantes, como mi recién descubierta The Middle.

PD: ¿Soy yo la única o Michael Rosembaun con pelo da cosa?


1 comentario:

Acuática dijo...

Yo creo que Michael Rosembaun con pelo es guapo. Al revés me da grima...

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