domingo, 11 de diciembre de 2011

La tía Robin y la evolución de How I Met Your Mother


ALERTA SPOILERS

El episodio The Symphony of Illumination ha suscitado un encendido debate entre los fans de How I Met Your Mother. Algunos seguidores se han sentido engañados con el no-embarazo de Robin, otros han quedado encantados con el acercamiento dramático al personaje de Robin Schervatsky.

Tras celebrar con baile incluído la noticia de que no estaba embarazada Robin pasa a la tristeza al saber que nunca podrá tener hijos. Hay que tener claro que una cosa es no querer, como opción personal, y otra muy diferente es estar imposibilitada físicamente para tenerlos. Siempre se puede cambiar de opinión pero nunca vencer a la naturaleza. Cuando Robin descubre que jamás podrá ser madre algo se quiebra dentro de ella. La canadiense se deprime y sus compañeros lo notan, aunque ninguno tiene claro que le sucede. Robin, como siempre, se guarda muy dentro sus emociones y no comparte su secreto con nadie. Ella siempre ha sido un personaje caracterizado por su independencia, su fortaleza y su dinamismo. Prefiere encerrarse en si misma y pasar por el trance sola a compartir con sus amigos su dolor. También porque sabe como reaccionará cada uno de ellos, como intentarán animarla pero lo que ella necesita en estos momentos es conciliarse con su dolor. A veces lo mejor es sufrir para después, pasado un tiempo, recuperar la sonrisa.

Dice Ted al final del capítulo que Robin no tuvo hijos pero también dice que nunca estuvo sola, que vivió una vida plena con sus amigos, con su trabajo y con una breve carrera como torera. Todos sabíamos que Robin era una gran mujer pero es bonito oír de boca de su gran amigo que lo consiguió.

El capítulo comenzó con Robin hablando con sus hijos de la misma manera que Ted lo hace con los suyos. Una historia sobre como conoció al padre de los chiquillos pero a mitad de capítulo la joven se entera de que no puede tener hijos. Así descubrimos que esos chavales sentados en el sofá son producto de la imaginación de Robin, cuando desaparecen ella acepta que  no será madre. Lo cierto es que resultó muy triste y conmovedor, un capítulo que me recuerda al de la muerte del padre de Marshall porque vuelve a centrarse en los dramas de la vida. Los personajes de la serie crecen, evolucionan, maduran y no todo es fácil, sencillo y alegre. La vida a veces da golpes y hay que recomponerse y seguir adelante. Me gustan estas amargas píldoras de realidad que introduce How I Met Your Mother, y me gusta como exploraran la repercusión de esas desgracias en el carácter y el futuro de los personajes.

Cobie Smulders está magnífica durante todo el capítulo, ya sabíamos que era un gran actriz de comedia y que funciona muy bien en los momentos dramáticos. La hemos visto sufrir, pasear sola por las calles de la ciudad, beber ponche en el banco del parque y llegar a casa para derrumbarse en los brazos de Ted. Ha estado sensacional durante los 25 minutos que dura el episodio y la química entre ella y Barney es perfecta, pero ahora que lo pienso, Cobie tiene mucha química con todos los actores de la serie y sus escenas siempre resultan graciosas y con chispa.

La sexta temporada de la serie significó el renacer de una comedia que había mostrado su peor cara a lo largo de la previsible, aburrida y repetitiva quinta temporada. El año pasado el grupo de amigos del McLarens volvió a apostar por las historias cruzadas, los diferentes puntos de vista de los personajes, las bromas internas y también por la tristeza y el proceso de maduración de estos cinco amigos.

Ted, Marshall, Lily, Barney y Robin sufrieron, vivieron la muerte de un ser cercano y querido, buscaron el amor y más o menos encauzaron sus vida. Ted con el Arcadian, Robin con su nuevo trabajo, Marshall y Lily superando el luto y lanzándose a la búsqueda de un bebé, Barney descubriendo la identidad de su padre y conociendo a Nora. La séptima temporada mantiene esa línea y apuesta por la evolución hacia la madurez de los personajes y por el rescate de las referencias internas (la calabaza putilla). Tras soltar el lastre que representaba Zooey volvemos a tener a un Ted soltero pero hay que recordar que aunque es el narrador la serie no se centra en él.

El encuentro entre Ted y Victoria, su antigua pareja, dio pie a una de las mejores conversaciones de la serie. La inevitable pregunta ¿Y si? Muestra a un Ted arrepentido por dejar escapar a una mujer a la que amaba mientras que Victoria, con la claridad de pensamiento que dan la distancia y el tiempo, se sinceró con él. Además le advirtió sobre lo extraño de su relación con Robin y lo malsano de ese triángulo de exparejas formado por Robin-Barney y él mismo. Y así es, estamos viendo que donde hubo fuego quedan brasas, y a pesar de que tanto Robin como Barney parecían felices con sus respectivas parejas (Kevin y Nora) todo era un espejismo. La canadiense no había olvidado a Barney y él, tras todos los esfuerzos realizados para estar con Nora, ha vuelto a caer rendido a los pies de su ex.


Kevin, el terapeuta, fue capaz de ver las faltas del grupo con gran claridad. Son dependientes, invasivos, cerrados y sobreprotectores, están necesitados y no son conscientes de ello. Es triángulo es la base del iceberg de esa disfunción. Barney que decidió arriesgar y plantar a Nora por Robin se lleva un chasco al comprobar que ella apuesta por alguien más cabal. Lo que parecía un bache emocional que afectaría solo a Barney y Robin, se amplía cuando Ted descubre a su amigo recogiendo la habitación. Puede que Kevin no sea santo de mi devoción pero no hace mala pareja con Robin pero ella se agarra a él como un clavo ardiendo creyendo falsamente que puede salvarla de si misma. Sabemos que Barney llegará al día de su boda pero podría no llegar a dar el si quiero, además seguimos sin saber la identidad de su pareja.

La serie continuará por lo menos dos temporadas más, la CS quiere estirar la historia de la madre hasta que se rompa, pero si los guionistas siguen apostando por la evolución, la tristeza, el rescate de la mitología de la serie y Robin, la seguiré viendo. 

2 comentarios:

Un telespectador más dijo...

Me ha encantado el artículo, y estoy completamnete de acuerdo contigo en todo ;)

Saludos!

Rebeca Sánchez dijo...

Jo,gracias :)

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