domingo, 31 de julio de 2016

La retirada del detective sueco

SPOILERS SOBRE LA CUARTA Y ÚLTIMA TEMPORADA DE WALLANDER

Doce episodios. Cuatro temporadas repartidas en ocho años. La cuarta y última, finalizada el pasado cinco de junio, pone punto y final al viaje de Kurt Wallander como personaje. Ha sido una despedida larga, articulada en tres episodios que, como siempre, rondan los 90 minutos de duración y se basan en los libros del desaparecido Henning Mankell.

Wallander es una serie fascinante ya no sólo por su aproximación a un personaje tan complejo como Kurt sino por su visión de la sociedad sueca, no tan pulcra y civilizada como nos empeñamos en creer, y por su excelente producción. La obra de Mankell se caracteriza por poner el foco sobre cuestiones sociales y políticas como el racismo, el tráficos de personas, la inmigración, los abusos sexuales ... Realidades muy crudas que remueven la conciencia del protagonista y que hurgan en las heridas abiertas de una Suecia que lucha por encontrar un equilibrio en un mundo cada vez más enloquecido.

La producción sigue siendo uno de los puntos fuerte de la serie. Wallander logra transmitir con precisión el estado mental y anímico del personaje a través de un atinado diseño de interiores (la pequeña casa de Kurt en el campo) y un buen uso de los impresionantes paisajes de Ystad (Suecia). La naturaleza salvaje del país ha estado presente en toda la serie desde el primer minuto, aquel campo de flores amarillas en el que una joven se quema a lo bonzo hasta la escena final. Pocas series han sabido sacar tanto partido a su entorno natural para transmitir el estado anímico y vital de sus personajes. El mar, el cielo, los grandes prados y campos de Ystad ayudan a entender las obsesiones y alegrías del detective, son un canal amplificado para su tenacidad, su compasión, su compromiso con la justicia, su determinación, sus miedos... no se puede entender la serie fuera de ese contexto de cielos y mares grises.

Adiós, Kurt

The White Lioness, ambientado en Sudáfrica; A Lesson in Love con el regreso de un amor del pasado y, por último, The Troubled Mann, con un misterio de espías; son los tres últimos casos que Kurt debe resolver. Esta vez, los tres capítulos están unidos por un hilo conductor: la enfermedad del protagonista. Kurt comienza perder la memoria, a tener lagunas, a mostrarse paranoico y, finalmente, se enfrenta a uno de sus mayores temores, terminar como su padre perdido dentro de sí mismo. Kurt tiene Alzheimer y su final, ligado irremediablemente a esta enfermedad es, en mi opinión, demasiado injusto. Tras una vida buscando los vínculos entre actos y/o hechos aparentemente sin conexión y resolviendo complejos rompecabezas, el silencioso detective se enfrenta a un futuro repleto de puzzles sin resolución, de realidades fragmentadas, de hilos de los que no podrá tirar.

Kenneth Brannagh, impecable como siempre en la piel del obsesivo y silencioso Wallander, realiza una interpretación laboriosa y complicada. El británico logra transmitir toda la confusión y el miedo, toda la frustración y desolación de Kurt ante un futuro tan incierto, un futuro que sabe amargo y doloroso ya no sólo para él, sino también para los suyos.

Kurt: I can’t explain at all. It’s a different thing. Sometimes I can’t…can’t even imagine where I was supposed to be. You kind of, kind of hit a wall. Yeah, you try and go through it but you can’t, so you try to go over it, try to go around it some other way, but you get…you get so anxious. You get anxious, you get angry. You know I just try to…I just try to think back to things that I-I-I know have happened. I think they must have happened. It’s just…it’s just that the pictures aren’t there anymore. It’s like a lot of things I’m solving…
Linda: Why didn’t you tell me? I’m your daughter.
Kurt: Because you’re my daughter. Because you’ve got a daughter of your own. Because I’m the son of a father who had this…
Linda: Well, let me decide. (Sigh.) It’s gonna be hard, but it is as it is. We just have to find a way to…(sigh)…
Kurt: I don’t want you to have to look after me.
Linda: I want to. I choose to.

Kurt se perderá, dejará de ser él y, finamente, morirá. Sin embargo, el espectador se despide del personaje en un escenario aparentemente feliz, con un Kurt sosegado disfrutando de su familia. No veremos la degradación, la pérdida de memoria, la devastación de la demencia. Nos quedamos con una imagen hermosa, con una playa y un mar salvajes


“¿Estás bien papá?” le pregunta Linda. “Sí, estoy bien”, sonríe Kurt. 


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