domingo, 8 de enero de 2017

El capítulo de Edgar Quintero

The Zeppo es uno de los capítulos de Buffy The Vampire Slayer más entrañables, divertidos y sorprendentes de la serie. Por primera vez, la trama se centra en Xander, personaje secundario que vive su propia aventura repleta de emoción, sexo y humor. Gracias a este acercamiento a Xander se nos muestra la serie desde una perspectiva totalmente diferente y fresca. Muchas series han hecho lo mismo a lo largo de los años, centrar un episodio en un personaje no principal no sólo para dar más cancha a los secundarios sino también para ampliar y explorar su propio universo. 

You’re The Worst, una de las comedias más salvajemente divertidas e irreverentes en emisión, hizo lo mismo en el quinto capítulo de su tercera temporada, Twenty-Two fue uno de los episodios más redondos del año pasado, un capítulo tan necesario como inesperado que me persiguió durante días. Un capítulo arriesgado que me hizo reír y llorar. 

El capítulo se centra en Edgar Quintero, veterano de la guerra de Iraq que sufre de trastorno de estrés postraumático. Durante tres años hemos visto a los demás personajes (lo peor) burlarse de él por su pasado militar, por sus problemas emocionales y por su necesidad de medicación para sobrellevar el día a día. Por primera vez, la serie pone el foco sobre Edgar y nos hace ver el mundo a través de su mirada, de su trauma, de su miedo. El título del capítulo es toda una declaración de intenciones, 22 es el número de veteranos que cada día se suicidan en los Estados Unidos. Cifra macabra, trágico destino que ronda a Edgar a lo largo de los mejores 25 minutos que ha dado la serie de Stephen Falk. 

El trastorno de estrés postraumático es un problema complejo que pocas veces se ha tratado correctamente en la pequeña pantalla pero vivimos en una época donde las pequeñas series – y digo pequeñas por la duración de sus capítulos- están haciendo un excelente trabajo a la hora de tratar temas complejos, situaciones difíciles y/o problemas sociales. Tenemos un buen puñado de ejemplos: Fleabag, Bojack Horseman, One Mississippi, Better Things, Transparent.... Estas series aciertan a la hora de hablar sobre experiencias personales dolorosas e intensas, no caen en el cliché o en el amarillismo, no recurren a la lágrima fácil; golpean emocionalmente al espectador dejándole noqueado durante un tiempo para que asimile lo que acaba de ver, de experimentar. 

Twenty-Two se adentra en cuestiones importantes como las enfermedades mentales, el trauma de los veteranos y los derechos de esas personas cuando regresan a unas vidas en las que ya no encajan. ¿Qué hacemos con ellos? 

La mirada de Edgar

La espiral descendente de Edgar ya se adivinaba desde los primeros compases de la temporada cuando el personaje decide prescindir de la medicación, sólo era cuestión de tiempo que tuviese una crisis. Hay que reconocer que Falk, guionista y director del capítulo, supo captar con admirable precisión los problemas psicológicos que afronta Edgar. Por primera vez la serie explora su enfermedad con detalle y cuidado. El capítulo sigue a un hombre al borde del colapso mental, un hombre con dificultades serias para desenvolverse en el día a día, para conectar con las personas, para tener una relación, para transitar por las bulliciosas calles de una gran ciudad. Un hombre que se encoge ante los ruidos, que se siente perseguido y observado, que pierde – de cuando en cuando – la conexión con la realidad, que vive un sufrimiento constante y desmoralizador que nadie comprende

Ver a Edgar en un rincón de su habitación, acurrucado y aterrorizado, es doloroso. Es imposible no sentir empatía por un personaje tan amable y conmovedor. Es desgarrador verle perder los papeles en la oficina de las asociación de veteranos. Y por un momento temí que acabara debajo de un camión en la autopista cuando, totalmente hundido, se deja llevar por los pensamientos más oscuros. Edgar sopesa el suicidio, su situación es tan precaria que parece a punto de darse por vencido pero entonces algo capta su atención, un pequeño barco de papel que, durante un momento, le recuerda que la vida, por muy jodida que sea, está llena de belleza. Esta escena me recordó a American Beauty y su "Sometimes there's so much beauty in the world, I feel like I can't take it, and my heart is just going to cave in."

El final del capítulo reúne a Edgar con un conductor que también combatió en la guerra, un veterano que le entiende y que se compadece de su situación. La conversación que mantienen en el camión abre los ojos del personaje a la esperanza, tiene que averiguar qué funciona con él, a unos les funciona el yoga, la caza, tener un perro, apuñalar un armario... cada uno tiene que encontrar la manera de navegar por la vida, no pueden esperar a que alguien venga a ayudarles, nadie va a hacerlo. 
"I know you don’t want to hear this, but the minute you stop looking for someone else to cure you maybe you start living again."
Es imposible no querer a Edgar, es adorable, leal y valiente. Y por eso el final, con un Edgar sonriendo, sabiendo que hay esperanza, sabiendo que no está solo, es tan luminoso, vibrante y necesario.

No sabíamos que necesitábamos un capítulo centrado en Edgar hasta que nos lo dieron. Desmin Borges está fantástico transmitiendo el amplio abanico de emociones del personaje: miedo, rabia, desesperación, esperanza, paranoia, vulnerabilidad. 

Tenemos que alabar también el sonido del capítulo pues para entender parte del trauma de Edgar el sonido juega un importante papel, durante parte del capítulo se escucha un zumbido desestabilizador que dispara la ansiedad del personaje, hay momentos en los que el sonido se acerca y se aleja para dar cuenta del estado de aislamiento de Edgar, los estallidos le ponen alerta buscando con mirada preocupada la fuente de los disparos... sencillo pero fantástico. 

Tengo que admitir que durante los cuatro primeros capítulos de esta tercera temporada me preocupó, y mucho, el camino que estaba tomando la serie. Todos parecían mucho peores y las tramas no acababan de engancharme. Además, en el cuarto episodio, Gretchen y Jimmy tratan tan mal a Edgar que a punto estuve de abandonar You’re The Worst. Sin embargo, el quinto capítulo me hizo recuperar la esperanza en la serie y los demás capítulos confirmaron que Twenty-Two no era un espejismo. Salvo por la trama de Lindsey (la peor de este año) el resto de tramas comenzaron a crecer a partir del 3x06 para llevarnos a un final de temporada con fuegos artificiales que deja a los personajes en nuevas casillas emocionales y vitales.

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