domingo, 6 de marzo de 2016

NBC no cierra Superstore

Los buenos comentarios que leí por Twitter me animaron a darle una oportunidad a Superstore, comedia de la NBC que acaba de finalizar la emisión de su primera temporada y que ya tiene asegurada una segunda.

Al principio pensé que Superstore no sería entretenida y que nada bueno podría salir de una serie ambientada en una tienda tipo Wallmart. ERROR! Puede que esta comedia no redefina el género como The Office ni que arriesgue tanto como Community pero dentro de su clasicismo sabe sacarle partido al espacio en el que se desarrolla y a los personajes que lo habitan. Uno de sus mayores logros de la serie es la humanidad que transmiten los empleados del Cloud 9, todos ellos con sus más y sus menos, con sus sueños y miserias, conforman un grupo variopinto y singular capaz de hacernos olvidar durante 20 minutos los problemas cotidianos. 

Superstore es una comedia coral de la NBC en cuyo reparto destacan America Ferrera y Ben Feldman. Aunque el joven soñador y la organizada supervisora son el centro de la historia no acaparan la serie para sí y el resto del reparto tiene su parte en la historia enriqueciendo así el resultado final. Esta comedia no sería tan entrañable y divertida de no ser por las aportaciones de Mark McKinney, Lauren Ash, Colton Dunn, Nichole Bloom y Nico Santos; hacía tiempo que una serie no sacaba tanto partido a sus secundarios. Todos sabemos que no es fácil encontrar al reparto adecuado como tampoco es fácil, en una comedia coral, equilibrar las tramas permitiendo que cada personaje tenga su pequeña parcela de lucimiento. En Superstore encontraron ese equilibrio, esa química casi mística del humor, a la altura del cuarto capítulo. Increíble. 

La tienda Cloud 9 es el espacio donde se desarrolla la historia. Un enorme supermercado con decenas de empleados aburridos que buscan cualquier escusa para aplicar la ley del mínimo esfuerzo. Las comparaciones con The Office son inevitables ya que Justin Spitzer, creador de Superstore, estuvo siete años escribiendo en la exitosa comedia de la NBC. Elegir el lugar de trabajo como escenario para su serie establece un claro paralelismo con la oficina de Dunder Mifflin en Scranton y con comedias como Parks and Recreation o Brooklyn Nine-Nine, estandartes del humor que tienen su foco central sobre el lugar de trabajo. 

Superstore es de esas comedias que necesitan tiempo para calar entre el público pero a la que el boca oreja en redes sociales ha sentado muy bien. Si a eso unimos que tardó bien poco en encontrar su voz, su tempo y su estructura estamos ante una de las sorpresas más agradables de la temporada y es que a una serie con frases como "Why would anybody be attracted to Jonah? He looks like a villain on the CW”, hay que cogerle cariño. El capítulo más logrado de esta breve primera temporada es All-Nighter (1x09) en el que todo el personal del Cloud 9 queda encerrado dentro de la tienda toda una noche. ¿Quién no ha soñado con pasar toda una noche dentro de un centro comercial?

Hay muchas cosas buenas que decir de Superstore, por ejemplo, lo geniales que son los pequeños gags que sirven como interludio entre escenas, piezas que muestran las peculiaridades del trabajo en la tienda y de los clientes que pasean por sus pasillos. No obstante, lo que más me gusta de esta comedia es la humanidad y realismo que destilan sus personajes porque a pesar del humor con el que Spitzer nos cuenta las historias del Cloud 9, la vida no es fácil para ese grupo de trabajadores. Amy, por ejemplo, necesita trabajar muchas horas para poder pagarse la universidad y Cheyenne (Nichole Bloom) no tiene derecho a un permiso de maternidad. La empresa es el villano de fondo, una corporación que controla a sus trabajadores con mano de hierro. Por eso no es extraño que los trabajadores manifiesten su frustración por los bajos salarios, por los horarios interminables, por la estricta política empresarial, por el escaso poder de negociación que tienen y por lo inestable de un trabajo, a todas luces, precario y mal remunerado.

Glenn (genial Mark McKinney), un ser patético y adorable, es el alma y corazón del Cloud 9. Por eso la season finale fue tan emocionante, por la injusticia que sufre Glenn, por lo incomprensible de un mundo donde una madre no puede estar con su hijo recién nacido debido a las políticas empresariales, porque en todos los trabjos hay trepas y porque aunque nuestra causa sea justa puede que acabemos con las manos vacías. Superstore también habla de estas cosas, entre los descuentos, los 2x1, los Black Friday y las reuniones de motivación retrata la dureza de las condiciones laborales de gran parte de la población norteamericana. Hay risas en Superstore pero también una muy acertada y necesaria crítica social.

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