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domingo, 26 de abril de 2015

Joey versión 2015

Episodes es una de las comedias más inteligentes, divertidas y meta de la pequeña pantalla. Un soplo de locura basada en los contrastes que en vez de perder frescura y humor gana profundidad y dinamismo capítulo a capítulo. 

La cuarta temporada comienza justo donde nos deja la tercera, con el matrimonio formado por Sean y Beverly forzados a regresar a Estados Unidos para seguir trabajando en Pucks! mientras son acosados por varias cadenas de televisión que pretenden comprar un antiguo y prometedor guión. Las vicisitudes de Sean y Beverly siempre me han gustado. El choque cultural y moral que supuso su traslado a Los Ángeles no deja de ser divertido y sus caras de asombro ante la superficialidad y materialismo del mundillo televisivo siguen arrancándome carcajadas. 

Por su parte, Matt LeBlanc inicia la temporada descubriendo que su gestor le ha birlado 32 millones de dólares. Su nueva situación financiera le fuerza a replantearse su estilo de vida y a aceptar trabajos estrambóticos como asistir de invitado a la fiesta de cumpleaños de un tirano o intentar reconducir su carrera como presentador de un programa de televisión. LeBlanc aborda su personaje con inusitada maestría, combinando a la perfección la comedia y el drama; ajustándose a un papel que, si uno no practica la autoironía y la autocrítica, debe ser difícil de sobrellevar. 

Esta temporada ha entrado en escena un nuevo jefe de la cadena. Tras Merc y Castor será Helen Basch (Andrea Savage) quien tome los mandos del barco. La introducción de Helen da pie a una de las tramas más logradas de la serie: su relación con nuestra querida Carol. Ojo, que este año me gustaría mucho ver a Kathleen Rose Perkins nominada por este papel. Como siempre, Carol acaba acostándose con su jefa. La evolución de su relación es diametralmente opuesta a todo lo que Carol ha experimentado hasta el momento pero -siempre hay un pero- Helen es bastante peculiar y lo que parecía una relación idílica se transforma en una pesadilla que acabará afectando a todos los personajes. 

Hay momentos en los que Episodes es tremendamente cruel con sus personajes pero la vida es cruel y no siempre las cosas salen bien. El destino se ceba con Matt, con Sean y Beverly; y con la pobre Carol, personaje que no deja de ganar enteros a lo largo de la temporada y a la que es imposible no adorar. El final de temporada ha sido más abierto de lo habitual, dejando a todos los personajes suspendidos en el limbo a la espera de la quinta entrega de la serie. 

La serie no agota su universo y sigue adelante consolidada ya como una buena comedia plagada de extravagancias, metareferencias, chistes recurrentes e incómodos silencios que nos recuerdan que esto bien podría ser un drama pero que Crane y Klarik -creadores de la serie- apostaron por un terreno mucho más fructífero y abierto como el de la comedia. Este año Episodes nos ha dejado momentos gloriosos como el embarazo de Moira (Daisy Haggard)., el momento en el que Matt se encuentra con David Schwimmer (Ross en Friends) o la sex-tape de Morning. 

Las primeras temporadas de Episodes estaban muy centradas en la industria y en los problemas de Sean y Beverly pero la cuarta ha apostado más por las relaciones personales y la exploración de los personajes. Los cuatro personajes principales -Matt, Sean, Beverly y Carol- comparten amistad y confidencias. Las caminatas de Carol y Beverly son un espacio estupendo para verlas interactuar; sus noches de vino y porros me interesan menos aunque son igualmente entretenidas. Por su parte, Matt y Sean suelen quedar para beber, Matt habla por los codos centrado en sí mismo pero Sean está siempre a su lado e intuimos que para la estrella es importante el apoyo del guionista inglés. 

Gran parte de la fuerza de la serie se basa en la deconstrucción de ese personaje llamado Matt LeBlanc. Miembro de la nobleza televisiva durante 10 años y víctima de su propio personaje debido a un innecesario spin-off para mayor gloria y degradación de su Joey. LeBlanc era la estrella errática, impulsiva, egoísta e inconsciente que daba razón de ser a Episodes en sus primeros compases. Ahora la serie ha alcanzado la madurez argumental dosificando su matcentrismo y poniendo el foco de atención sobre otros personajes o episódicos que aportan mucho al conjunto de la serie. 

Episodes nunca ha renegado ni renegará de Matt y se ha despachado a gusto con su pasado en Friends y su gloria televisiva: referencias a la serie, apariciones de antiguos compañeros, merchandaising... Crane, cocreador de la serie, también alimenta el fantasma de Friends, lo cual me parece una jugada maestra y un ejercicio de autocrítica muy interesante de ver. Tengamos en cuenta que cuando Crane volaba alto con Friends la televisión empezaba a cambiar por culpa de cadenas como HBO y personajes como Tony Soprano. Crane y Jeffrey Klarik son muy conscientes de que ahora la forma de hacer televisión ha cambiado y de que puedes aspirar a tener como protagonista de una nueva serie a alguien como Susan Sarandon. 

En algún lugar leí, no recuerdo donde, que Episodes es la versión de Joey que no se podía hacer cuando Joey se estrenó en 2004. Me parece muy acertada esa reflexión sobretodo si lo comparo con el caso de The Comeback. La serie protagonizada por Lisa Kudrow en 2005 era una adelantada a su tiempo, tanto es así que acabó cancelada tras una temporada que con el paso de los años se convirtió en pieza de culto. En 2015, la HBO decidió recuperar la serie y al personaje, dándole una nueva oportunidad a un producto que se adapta perfectamente a la actual realidad televisiva. Valerie Cherish y el Matt LeBlanc de Episodes deberían conversar algún día en una de esas cafeterías angelinas . 

martes, 1 de marzo de 2011

Episodes, todo es mejorable

Vacío. Esa es la sensación que me queda tras visualizar la primera temporada de Episodes. Siete capítulos de apenas treinta minutos de duración que han pasado a gran velocidad y casi no ha dado tiempo a decir nada sobre ellos. Lo cierto es que había muchas esperanzas puestas en esta nueva serie del canal Showtime y mucha gente opina que no las ha cumplido. La historia de dos guionistas ingleses de éxito, pareja además, que son tentados por el brillo y la fama de Hollywood (ese Merc capaz de encandilar al mismísimo diablo) y que se atreven a dar el salto, cruzar el charco y adaptar su serie de éxito, de cuatro temporadas de seis capítulos cada una, al modelo americano. Episodes es una serie sobre la televisión, llena de guiños, de referencias muy reconocibles, de guiones, rodajes, actores... Algo que a mi siempre me ha resultado fascinante, la televisión vista por dentro. Studio 60, Sports Night o 30 Rock ya hicieron lo mismo con mayor o menor éxito, es un terreno difícil. 

Episodes se nos vendía como una comedia pero cuesta encontrar humor en ella y tal vez por eso quede esa sensación de vacío. Es más bien una serie incómoda, basada en las situaciones vergonzosas, en los equívocos, en el choque cultural entre los ingleses y los americanos. Quiere derrumbar mitos, romper la "buena imagen" que da el mundo de la televisión. La reunión de Merc con sus ayudantes es maravillosa, el despido por opinar que el perro que habla es gracioso es pura humillación. La televisión es un lugar frívolo, feroz, donde prima la apariencia y la falta de profundidad (ese personaje que era un mueca de disgusto constante). Un mundo que sorprende negativamente a los guionistas ingleses acostumbrados a otra forma de trabajo. Poco a poco su serie se va transformando en un monstruo que no pueden controlar.

Lo más importante de Episodes, lo que más llamaba la atención y la única razón por la que me decidí a verla es que Matt LeBlanc forma parte del reparto. Se interpreta a si mismo. La estrella de Friends apenas sale un minuto en el primer capítulo, debemos esperar un poco más para ver que él es el maestro de pista de este  producto extraño que es Episodes. Lo único notable de esta no-comedia, fallida por momentos, es Matt. Creo, sinceramente, que está inmenso interpretando a una versión sobredimensionada, grotesca y fanfarrona de si mismo. Evidentemente, al ver la serie, surge la duda ¿es así realmente? ¿cuánto se parece este Matt caprichoso, infantil e irresponsable al Matt real? ¿Ha sido difícil para él hacer este papel o le queda como un guante porque no hay reto? Me pasó lo mismo cuando vi la película JCVD, donde el belga Van Damme se interpretaba a si mismo. Dudaba de cuanto de verdad se veía en la pantalla. Es una pregunta y una curiosidad que siempre surge cuando un actor hace de si mismo. 

Volviendo a Matt, me encanta, cada vez que aparece eclipsa a los demás y se convierte en el centro de la acción, aunque no haga nada. Es divertido, impredecible, presuntuoso, pero también tiene un lado dulce, tierno y desinteresado. Además hay momentos duros en su vida como cuando pierde la custodia de sus hijos.

Los dos actores ingleses, Stephen Mangan y Tamsin Greig, hacen lo que pueden contra esa fuerza imparable con olor a canela (la colonia Joey). Ella llega a irritarme profundamente, es muy egoísta, mandona, terca y la prefería mil veces más en Black Books. Él sale mejor parado, su personaje es mucho más interesante, más humano y más simpático. Su relación con Matt está logradísima y la pelea de ambos en la blanquísima casa de la playa es desternillante, lo del cactus es buenísimo. El único momento de la serie en la que me reí con ganas.

Episodes ha conseguido ser renovada para una segunda temporada. Me alegro mucho por Matt LeBlanc ya que, desde Friends, no había hecho nada decente, y me niego en redondo a hablar de Joey, el spin-off.  Este nuevo proyecto es desconcertante porque no da lo que promete y te quedas mirando la pantalla con cara de ¿me están timando?. Me costó cuatro capítulos adaptarme al ritmo de la serie y en seguida finalizó, no da tiempo a digerirla porque cuando parece que empieza lo interesante, se acaba. En su segunda temporada deberían intentar dar cohesión a las historias, dibujar mejor a los secundarios y dejar que el humor surja, no forzarlo. Hay momentos en esta temporada en que las situaciones se ven muy antinaturales, algo que corta el ritmo y estropea el tono de la serie. Creo que la serie puede mejorar y espero que en la segunda temporada, a la que daré una oportunidad, lo consiga.

sábado, 10 de marzo de 2012

Dirk Gently, adaptan a Douglas Adams a la pequeña pantalla


Me gusta mucho Douglas Adams, he leído todos los libros de la saga del autoestopista galáctico; en su momento vi la película protagonizada por Martin Freeman y Zooey Deschanel, incluso me compré la serie que se emitió en los ochenta en Inglaterra. También celebro el Día de la Toalla y Marvin, el androide paranoide, es uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos.

Otro de los personajes de Adams es el detective holístico Dirk Gently, un ser de lo más peculiar que resuelve sus casos basándose en la firme convicción de que existe una interconexión fundamental que todo lo une. Gently está especializado en buscar gatos o verificar infidelidades, suele hacer cuentas de gastos de lo más extravagantes, pero siempre, y a su extraña y peculiar manera, consigue resolver los misterios que se le presentan. La BBC ha decidido trasladar al personaje de los libros a la pequeña pantalla y el resultado, aunque no es completamente redondo es más que satisfactorio. El piloto de Dirk Gently se estrenó a finales del 2010, pero yo no descubrí su existencia hasta esta semana, cuando la cadena comenzó a emitir la primera temporada de la serie que consta de tres capítulos de casi una hora de duración.

Stephen Mangan, conocido por su papel en Episodes, da vida a Dirk Gently , un tipo que pivota entre la estupidez y la genialidad, que vive al día y que suele cerrarte la puerta en las narices, un extravagante personaje cuya visión del mundo le capacita para relacionar hechos que en apariencia no tienen nada en común. Dirk es un embaucador, un aprovechado y un cobarde pero tiene su encanto, es un personaje al que se le coge cariño gracias a su forma de ser y sus salidas de tono. El Watson de este particular Sherlock es un antiguo compañero de universidad llamado Richard MacDuff (Darren Boyd) con el que se reencuentra en el piloto cuando Gently se ocupa de la misteriosa desaparición de un gato. En este mismo episodio aparece la actriz Helen Baxendale, recordada por ser la Emily de Ross en Friends.

Las actuaciones son excelentes, aunque el rey del espectáculo es Stephen Mangan con su pelo revuelto, sus ojos saltones y su gran sonrisa. Sobre él recae el peso de la serie, espero que en los próximos capítulos sus compañeros de reparto tengan más cancha, sobre todo la secretaria. No sé que les pasa a los ingleses con las secretarias porque tienden a ser personajes de los más interesante y que se merecen, casi siempre, un spin-off. Sin ir más lejos yo me declaro fan incondicional de la secretaria de Life´s to Short.

La serie aúna la comedia, la ciencia-ficción, el drama y el suspense. Howard Overman, el creador de Misfits, está detrás de esta adaptación mientras que las labores de dirección recaen en Tom Shanklan. Overman también actúa como guionista y le acompañan en esta empresa Matt Jones (responsable de varios episodios de Doctor Who) y Jamie Matheson. Aunque Douglas Adams ya no esté entre nosotros creo que le gustaría el resultado de la adaptación televisiva de su holístico detective.

Podríamos clasificar a Dirk Gently como el primo loco de Sherlock o el tío perdido del Doctor Who porque tiene un poco de ambos personajes. Puede que los casos del detective no sean nada del otro mundo y que se resuelvan de manera efectista pero lo que importa son los pequeños detalles que convierten Dirk Gently en un producto entretenido y fascinante a la vez.

domingo, 2 de junio de 2013

El adiós de Matt Smith

Once se va. Smith abandonará Doctor Who tras el especial de Navidad de este año. La BBC ha confirmado la noticia y Twitter está que arde. Empiezan las apuestas ¿quién será el nuevo Señor del Tiempo? ¿Quién será Doce? Smith se despide con una carta en la que agradece al equipo y a los fans los últimos cuatro años: 
Doctor Who ha sido la mejor experiencia para mí como actor y como persona y eso se debe principalmente al resto del reparto, el equipo y los fans. Estoy muy agradecido al reparto y al equipo que trabaja incansablemente para lograr llevar Doctor Who a la audiencia cada semana.Muchos se han convertido en buenos amigos y estoy increíblemente orgulloso de lo que hemos conseguido a lo largo de estos cuatro años.Tener a Steven Moffatt al mando de la serie ha aportado divertidos, fantásticos y sorprendentes guiones que han sido todo un reto para mi carrera, ha sido todo un privilegio trabajar con Steven, es un gran amigo y seguirá haciendo mucho por El Doctor.
Los fans de Doctor Who no son como el resto, ellos se disfrazan, gritan alto, saben más de la historia del programa, y a veces hasta del futuro del mismo, de lo que yo jamás sabré, su apoyo es realmente remarcable, muchas, muchas gracias por apoyar mi encarnación del señor del tiempo, el número once, que no ha terminado aún, volverá para el 50 aniversario y el especial de navidad.
Ha sido un honor tener este papel, seguir el legado de grandes actores, y pilotar la TARDIS con la encantadora pelirroja, la nariz y la chica imposible, pero cuando te tienes que ir, te tienes que ir y Trenzarlore llama. Gracias chicos.
Tendremos un cuarto Doctor, tras Eccleston, Tennant y Smith, otro actor o actriz -¿se atreverán?- tomará los mandos de la TARDIS. Admito que aún no he superado la despedida de Tennant. Diez es, y será por muchos años, mi Doctor favorito. Le sigue Eccleston muy de cerca, y es que Nueve, muchas veces olvidado, fue quien me introdujo en el universo de la serie y con él disfruté inmensamente. Seguro que habría hecho grandes cosas con el personaje pero se marchó y su sustituto, un Tennant al que no conocía de nada, deslumbró. 
Smith, nunca ha sido santo de mi devoción, le he cogido cariño pero no he disfrutado con su interpretación. Considero que es un actor un tanto limitado y que no tiene la grandeza de un Tennant o un Eccleston. Sin embargo Steven Moffat lo tenía muy claro, Smith era SU Doctor: 
El Doctor es un papel muy especial, y necesita a un actor muy especial para interpretarlo. Necesitas ser viejo y joven al mismo tiempo, un bufón y un héroe de acción, un descarado chico de escuela, y el venerable anciano del universo. Tan pronto como Matt cruzó la puerta, y nos impactó con una nueva perspectiva del Señor del Tiempo, supimos que teníamos nuestro hombre
Aunque el joven actor, tenía 26 años cuando entró en la serie,  ha interpretado durante tres temporadas al personaje pocos de sus capítulos me han emocionado; "The Pandorica Opens"; "The Big Bang"A Christmas Carol"; "The Doctor's Wife"; "The Girl Who Waited" y "Journey to the Centre of the TARDIS". Ahora toca esperar a verle en el cincuenta aniversario de la serie y en el especial de Navidad. No seré yo quien le despida con lágrimas en los ojos pero las reacciones no se han hecho esperar en Twitter: 



Creo que parte de mi descontento con Smith nace de la dependencia de su Doctor con los Pond. Amy, en principio, me gustaba como companion pero perdió fuelle mientras su media naranja, Rory, iba ganando protagonismo. El Doctor estaba muy ligado a estos dos personajes, y le acompañaron durante, a mi parecer, demasiado tiempo. Lo peor, su despedida, un adiós sin la fuerza de los tiempos de Russell T. Davies para dos personajes que habían calado entre los whovians.

Clara ha resultado ser un soplo de aire fresco pero no entiendo la mala costumbre de Moffat de hacer que las companions de SU Doctor siempre vengan envueltas en un halo de misterio. Ni Rose ni Martha ni Donna eran rompecabezas para él, eran compañeras, amigas; mujeres que demostraron durante sus viajes con el Señor del Tiempo su valor, su inteligencia y su poder. Al final brillaban con luz propia. Amy y Clara no, esta tendencia no me acaba de gustar. 

Hablando de Clara, esta companion tendrá la oportunidad -o no- de ver una regeneración. La única de la nueva era que vivió una fue Rose. ¿Estará Clara presente cuando el Doctor cambié de rostro? Espero que si porque puede dar lugar a un momento muy divertido teniendo en cuenta como es esta mujer. 

Smith, en fin, se nos va. Un cuarto actor recogerá el testigo y pasará a la historia por dar vida al duodécimo Doctor. ¿Quién será el nuevo protagonista? Los primeros nombres que vinieron a mi mente: Idris Elba y Robert Sheehan. En esta lista proponen doce actores que bien podrían viajar a través del espacio y del tiempo en la caja azul. Suenan otros nombres como Stephen Mangan (Episodes), Robert Carlyle, James Nesbitt y la lista se alarga hasta el infinito. También se oyen voces que sugieren que es el momento de una mujer en el papel, actrices como Helen Mirren, Tilda Swinton o Jaime Murray. Toca esperar a que anuncien el nombre del vencedor o vencedora. 

El adiós definitivo no será hasta Navidad, así que aún quedan seis meses para especular sobre el fin de Smith. 

viernes, 24 de enero de 2014

Comedias, ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?

De las comedias que se han estrenado en los últimos tres años pocas han conseguido atraer mi atención. No he logrado conectar con la mayoría de ellas y las que me gustaron fueron canceladas (Go OnDon't Trust the Bitch in Apartment 23). Lejanos en el tiempo los recuerdos de las grandes comedias (Friends, Frasier, Seinfeld, Roseanne, The Golden Girls, Malcolm in the Middle...) que me hacían reír, con las que conecté a las primeras de cambio y que, además de ser ingeniosas y divertidas, eran capaces de introducir en sus tramas aspectos dramáticos, abordando temáticas sociales, políticas o religiosas con sensatez y sencillez, demostrando aún más cuán brillantes eran. 

Revistar esas comedias siempre es un placer, no sólo porque son amenas y entretenidas, sino porque son la base en las que se asienta la comedia moderna, y nunca está de más conocer esos orígenes para descubrir que (casi) todo ya está hecho. Ver Soap es una delicia, una loca y absurda comedia en la que podía pasaba de todo. Conocer a Lucy, de I Love Lucy, es disfrutar de la actuación de una de las mejores actrices de comedia que se ha puesto delante de una cámara (Lucille Ball). 

Actualmente estoy visionando 18 comedias, algunas de ellas terminarán este año, otras son unas recién llegadas que puede que no sobrevivan a su primera temporada. Salvo dos o tres ninguna de ellas está al nivel de las series antes mencionadas, no hay un Friends ni un Frasier en esta lista, y mucho menos un The Golden Girls pero hay otras cosas que, aunque no tan redondas, resultan igualmente fascinantes por su manera de aproximarse al género y la reconversión que hacen del mismo.  Hagamos un pequeño repaso: 

- Alpha House (1º temporada. Amazon). Cuatro senadores republicanos comparten la misma casa de alquiler en en Washington. Empecé a verla por John Goodman y me quedé con ella. Por ahora voy en el cuarto capítulo de los once que tiene la primera temporada. Humor incómodo y la aparición de Bill Murray. ¿Qué más se puede pedir?

- Modern Family (5º temporada. ABC). Durante mucho tiempo la vi por simple inercia hasta que, el año pasado, llegué a apreciarla y entusiasmarme con sus episodios y con sus tramas. Reconozco que siempre he sido muy fan de Phil y Luke pero este año la niña de mis ojos es esa pequeña bitch llamada Lily. 

- The Middle (5º temporada. ABC). La familia Heck, que por momentos me recuerda mucho a la de Malcolm in the Middle, es cercana y realista. Los esfuerzos de unos padres trabajadores por llegar a fin de mes están repletos de ingenio, resignación y momentos de puro agotamiento. Sus tres hijos, a cada cual más especial, son distorsiones de los arquetipos juveniles y, precisamente por eso, resultan verosímiles. Desde el primer capítulo me encariñé de los Heck y me alegro de que hayan logrado llegar a la quinta temporada. 

- The Big Bang Theory (7ª temporada. CBS). Mucho ha cambiado la serie desde aquel piloto en el que una rubia cañón se duchaba en el baño de dos nerds. Se han incorporado personajes femeninos (gran acierto) y el peso de la comedia recae en las rarezas de Sheldon. Aunque ha perdido gran parte del factor friki sigue gustándome por esos escasos momentos. 

- How I Met Your Mother (9 temporada. CBS). Una serie que empezó a arrastrarse por el fango a partir de la cuarta temporada, aunque ofreció píldoras de genialidad entre la quinta y la octava. Seguí con ella por pura inercia y por el cariño que siempre he sentido por Lily y Robin. Me sorprende la calidad de la novena y última temporada. En su despedida nos están regalando capítulos perfectos, cargados de nostalgia, humor y referencias. ¿Ha valido la pena esperar? Sí, pero fue duro y en más de una ocasión estuve a punto de dejar la serie. 

- Awkward (3ª temporada. MTV). El giro de la tercera temporada no fue bocado de mi agrado, pero en los últimos compases de la misma lograron recuperar los puntos fuertes de una serie que parecía navegar a la deriva. Jenna y compañía han brillado con fuerza gracias a la mafia china, la muerte de Ricky o el "You're welcome" de Sadie. 

- A Touch of Cloth (2ª temporada. Sky1). La serie me conquistó, vale que apuesta por un humor poco sutil pero es disfrutable y acierta de lleno en la exposición de las tramas y en el tratamiento de personajes. Dos temporadas de dos capítulos cada una, en un día puedes visionarla y pasar a otra cosa. John Hannah y Suranne Jones están impecables. 

- Brooklyn Nine-Nine (1ª temporada. Fox) Que conste que Andy Samberg no me gusta, nunca lo ha hecho y nunca lo hará. Sin embargo, esta serie apuesta por la coralidad y aunque Samberg es el protagonista hay espacio para los demás personajes y tramas que nada tienen que ver con su detective Peralta. No esperaba que fuese a gustarme pero así ha sido, así que para el saco. 

- The Crazy Ones (1ª temporada. CBS). Mi amor incondicional por Sarísima me impulsaba a ver esta serie pero había tres aspectos de ella que me daban mucho miedo: Robin Williams desatado, James Wolk y Hamiss Linklater. Por culpa de eso no he comenzado la serie hasta esta semana. Llevo cinco capítulos y lo que he visto hasta el momento me ha gustado. Sarah Michelle está encantadora y divierte, mientras que los tres puntos negros que me daban miedo están bastante controlados y hasta he llegado a cogerle algo de aprecio a Wolk. 

- Californication (6ª temporada. Showtime). Muchos dirán que no es una comedia, que es más drama, o le aplicarán ese palabro "dramedia". Pues no, las aventuras y desventuras de Hank y su compinche Runkle siempre han sido, y serán, una comedia, aunque en la trama se intercalen momentos dramáticos. Si alguien no está convencido que le eche un ojo a la sexta temporada, una locura absoluta. 

- Community (5ª temporada. NBC). Papi ha vuelto y Community sigue en plena forma. El #sixseasonsandamovie parece cada vez más plausible y a pesar de que falta Pierce han reemplazado al viejo trastornado por un viejo cascarrabias. Nunca tiraré piedras contra la cuarta temporada porque me gustó. Es cierto que no era tan arriesgada narrativamente y que no supo ser tan meta como en "la era Harmon" pero fue una etapa de transición muy digna. 

- Episodes (3ª temporada. Showtime). En la segunda temporada la serie explotó al máximo todo su potencial, Carol se desveló como un personaje tan dinámico como divertido, y las locuras de Matt alcanzaron nuevas cuotas de patetismo. Veremos como evoluciona la tercera temporada pero si mantienen ese nivel estaré más que satisfecha. 

- Louie (3ª temporada. FX). La espera hasta la cuarta temporada se está haciendo insoportable. Puede que sea la mejor comedia en emisión. ¿Puede? Lo es!!!! Pegas? No es una serie accesible y es comprensible que a la gente le cueste acercarse a un humor tan desarmante. 

- The Michael J. Fox Show (1ª temporada. NBC). La curiosidad pudo conmigo, eso y saber que la serie tenía la primera temporada asegurada. No es una gran comedia pero disfruto con la química de la Michael y su mujer. Me sorprendió gratamente el tratamiento de la enfermedad y el buenrollismo en general del producto. 

- NTSF:SD:SUV (3ª temporada. Adult Swin). Capítulos cortos, homenajes a toda película/serie de acción/policías, humor grueso y mucha irreverencia. Fácil de ver y bastante recomendable, aglutina una colección de estrella invitadas magnífica: J.K. Simmons, Adam Scott, Mark Hamill, Jeff Goldblum, Alison Brie, Ray Liotta, Summer Glau, incluso Lorenzo Lamas. 

- Psych (8ª temporada. USA Network). Tras un portentoso capítulo musical de hora y media, Psych regresó con la que posiblemente sea su última temporada. Desde que se estrenó en 2006 ha sido una de mis series favoritas y si termina este año la echaré mucho de menos. 

- South Park (17ª temporada. Comedy Central). La veo a mi ritmo pero siempre la tengo presente. 17 temporadas y 247 capítulos de genio. Una de las imprescindibles. 

- Wilfred (3ª temporada. FX). Tiene asegurada una cuarta temporada de diez capítulos que pondrá punto y final a la historia de Ryan y el perro cabrón. Tengo que ponerme al día con la tercera temporada porque me quede estancada en el segundo capítulo y quiero saber cómo terminará la historia. 


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