martes, 6 de octubre de 2009

Cánticos de la lejana Tierra de Arthur C. Clarke

Cánticos de la lejana tierra es una novela de Arthur C. Clarke que inspiró a Mike Oldfield para crear un disco que lleva el mismo nombre.

Estamos ante una novela de ciencia ficción que se lee en un santiamén y que no deja huella en el lector. Un pequeño divertimento para los amantes de la ciencia ficción y los admiradores de Clarke.

Es una novela sencilla y una correcta novela pero no va más allá. Es una obra bastante plana ya que los personajes apenas están desarrollados, simples pinceladas aquí y allá, muchas veces no se entienden las motivaciones de los mismos y sus relaciones parecen mas encontronazos forzados que derivaciones de una acción real. Hay una falta de coherencia en las acciones de todos ellos.

A pesar de eso la novela entretiene y se lee con avidez. Capitulos cortos, frases poco rebuscadas, alternancia de personajes... eso le da fluidez al conjunto y permite perdonar la falta de sincronía general.

La tierra ya no existe, en el año tres mil y largos el sol se ha convertido en una supernova que ha arrasado con todo el sistema solar. Durante siglos la humanidad se preparó para ese momento enviando naves semilla al espacio con la esperanza de que eses asentamientos floreciesen y que así la humanidad no desapareciera. Los últimos años de vida de la tierra fueron un tour de forze para poder esparcir a los seres humanos por el universo. La última nave que partió de la tierra fue la Magallanes. La única con la capacidad de viajar a velocidades superiores a las de la luz, un prodigio de la técnica y del sacrificio de miles de personas. En ella viaja un millon de seres humanos en hibernación con la esperanza de llegar al planeta Sagan Dos, un mundo duro donde esperan poder empezar de cero.

Pero en su viaje interestelar deben hacer un alto en el planeta Thalassa, un mundo casi totalmente cubierto por el agua donde hace 700 años se envió una nave, aunque hace siglos que no tienen contacto con ellos por lo cual creían que la civilización thalassina había sucumbido, nada más lejos de la realidad. Los thalassanos han sobrevivido y prosperado.

El pueblo Thalassano vive repartido en las tres únicas islas del planeta, así que ante la escasez de terreno mantienen una estrecha política de reproducción. Son personas alegres, abiertas y sinceras, que no creen en la mentira y que viven el día a día sin presiones ni tiranteces.

La llegada de los terrícolas, de los cuales sólo se despierta una pequeña porción para poder llevar a cabo una tarea específica en la nave, a Thalassa es todo un acontecimiento. El choque cultural está asegurado, además a los tripulantes de la Magallanes se les plantea la duda de si quedarse en ese paraíso que es Thalassa antes que arriesgarse con Sagan Dos, un planeta al que tal vez no logren llegar y que a pesar de colonizar puede ser demasiado duro para la vida.

Esto es a grandes rasgos lo que nos ofrece la novela, ni más ni menos. No profundiza adecuadamente en el trauma de los ultimos supervivientes de la tierra que han visto estallar en llamas todo el sistema solar. No nos muestra el choque cultural apropiadamente, los thalassanos por ejemplo desconocen el concepto de Dios y son sexualmente abiertos, cosa que choca bastante a los tripulantes de la Magallanes pero en ningún momento se establece una confrontación entre ellos por esa causa.

En definitiva una lectura ligera y agradable pero que no saca todo el partido a una premisa bastante interesante.

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