lunes, 7 de junio de 2010

The Vampires of Venice - Doctor Who


Ya van seis capítulos y este The Vampires of Venice no ha sido un gran capítulo, ha sido pasable y eso es algo que no le perdono a una serie como esta, que tan buenos momentos me dio y que ahora noto bastante desinflada. No me gusta decirlo pero esta temporada no me está gustando. La veo floja y sin chispa. No me río tanto ni me parece tan increíble. Ha tenido buenos momentos pero ay, en conjunto no, no me convence.

Tras los acontecimientos del capítulo doble con los ángeles y River Song, el Doctor decide que Amy debe reunirse con su prometido, Rory. El inicio del capítulo es lo mejor, veremos aparecer al Doctor en la despedida de soltero saliendo de la tarta donde debería estar una señorita de muy buen ver. Rory es llevado a la TARDIS y no se muestra muy sorprendido por el hecho de que sea más grande por dentro que por fuera, cosa que desconcierta al Doctor. Lo que sorprende a Rory es que su Amy besase a otro hombre la noche antes de su boda. Tengo que decir que me daba mucho miedo que Amy se comportase como Rose. Me explico, cuando Rose empezó a viajar con el Doctor estaba saliendo con Mickey, un chico que demostró quererla mucho y ser un gran partido, pero ella se dejó deslumbrar por el Señor del Tiempo y jugó con los sentimientos de Mickey. Amy, tras besar al Doctor, parecía que iba a seguir el mismo camino. Un camino que no me gusta nada porque ya lo he transitado. Y sin embargo la pelirroja consigue sorprenderme demostrando que quiere a Rory, a su extraña manera, pero le quiere. Tal vez tengamos la suerte de que el Doctor no se entrometa en su relación y ambos puedan estar juntos. Además no me gustaría tener a otra Martha Jones a bordo de la TARDIS suspirando por las esquinas.

El Doctor les prepara un pequeño viaje romántico. Los lleva a la Venecia del siglo XVI y como siempre algo maligno se cruzará en su viaje. Es la estructura clásica de los capítulos de Doctor Who. Todo parece indicar que el mal al que se enfrentan son vampiros, pero en esta serie nada es lo que parece y aunque  los malos no se reflejan en los espejos, les daña la luz del sol, tienen colmillos y son bastante siniestros no estamos hablando de vampiros. Sino de pescados espaciales.

En Venecia hay una escuela que recluta jovencitas, está regentada por Rosanna Calvieri (me gustó mucho este personaje) y su hijo. Recogen a chicas y las transforman poco a poco en seres pálidos, con colmillos, fotosensibles. Todo ello es parte de un plan, un plan para salvar a toda una especie de la extinción. Claro que para llevar a cabo ese plan toda la ciudad de Venecia debe hundirse. El Doctor no puede permitirlo e intentará frustar los planes de Rosanna. Aquí nos encontramos con la difícil decisión del Doctor. Salvar a toda una especie de la extinción a cambio de una pequeña ciudad o salvar Venecia y condenar al olvido a los pescados espaciales. 

Además los pescados espaciales no tienen la culpa de su desgracia, las grietas aparecieron en su mundo, unas pequeñas otras tan grandes como el cielo. Su mundo sucumbió y escaparon a otros mundos a través de una de esas grietas. Ahora en Venecia diez mil machos esperan en los canales a que su madre, Rosanna, la única hembra que queda de la especie, les consiga una pareja. De ahí la escuela y el cambio que experimentan las chicas. Las están transformando en pescados espaciales para poder procrear y así salvar la especie. 

Mientras Amy y Rory se dedican a disfrutar de la ciudad pero la valentía y tozudez de la pelirroja sale a flote una vez más cuando se ofrece voluntaria para investigar dentro de la escuela. Rory evidentemente sufre y se preocupa. ¿Está a salvo su amada viajando con el Doctor? Una de las grandes cuestiones de la serie sobre la mesa, el Doctor no es infalible y sus compañeras de viaje están siempre expuestas al peligro, un peligro que muchas veces es mortal. Lógico que los familiares y parejas de las compañeras ser preocupen por su seguridad.

Al final el Doctor ve como toda la raza desaparece con el sacrificio de Rosanna, perdida ya toda esperanza decide morir a manos de los suyos. Un peso más que añadir a la larga lista de Señor del Tiempo. La verdad es que en este capítulo la moralidad de las acciones del Doctor son bastante discutibles, toda una raza por una  ciudad me parece demasiado pero la debilidad que siente este ser por nuestro planeta es bien conocida. Y al dejar Venecia el silencio lo invade todo. Un silencio que presagia un futuro muy oscuro.Esa imagen final es sobrecogedora, una ciudad entera sumida en el silencio y el Doctor es el único que parece darse cuenta.

Y ya. Un capítulo bastante olvidable. Aunque me ha gustado mucho Rory, sobretodo cuando le canta las cuarenta al Doctor. Espero que siga en la TARDIS mucho tiempo porque es un contrapunto estupendo para esta encarnación del Señor del Tiempo y es muy tierno verlo con Amy.

PD: El momento 300 sobraba y la grieta vuelve a aparecer.  



2 comentarios:

Renaissance dijo...

Lo más remarcable del capítulo fue la aparición del tipo que hizo de Gilbert el fantasma ochentero en Being Human, y sobre todo, del sentido común que aporta Rory, un personaje al que con un par de apariciones, ya le he cogido más cariño que a Mickey.

Rebeca Sánchez dijo...

Rory me ha conquistado me parece adorable, leal y valiente. Además es bastante torpón. Mickey me daba penita por como lo trato Rose pero tampoco era santo de mi devoción.

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