Larry es mi amigo

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SPOILERS DE PARKS AND RECREATION

Gary "Jerry"/"Larry"/"Terry"/"Garry" Gergich es Pawnee, es lo mejor de este pedacito de cielo situado en Indiana. Jerry es, en definitiva, la representación física de un estado mental, es un “happy place” andante interpretado con enorme acierto por
Jim O'Heir.

El final de Jerry me parece el más inspirado de todos: es alcalde de Pawnee durante 10 mandatos consecutivos. Vive hasta los 100 años y celebra su cumpleaños junto su adorada Gayle, sus hijas, sus nietos y sus bisnietos. Una enorme y feliz familia. Siento cierta envidia hacia Garry Gergich porque fue un hombre feliz y querido, porque logró todas su metas y porque explotó su creatividad a través de diversas vías (música, pintura, arte). 

Durante las siete temporadas de Parks and Recreation vimos como era objeto de burla y escarnio por parte de unos compañeros de trabajo que nunca se molestaron en conocerle realmente y que nunca supieron apreciarlo. A pesar de eso, Jerry era feliz con su puesto en el departamento -donde pasó más de 30 años-, con su compañía y con sus crueles bromas. Tanto es así que aunque se retiró regresó como interno al departamento para ayudar con lo que fuera. 

Lo más importante para Jerry era su familia. Su trabajo le permitía pasar tiempo con ellos. Reconozco que su familia era extrañamente perfecta, irritantemente feliz y eso era algo que dejaba descolocados al resto de personajes y a los espectadores. 

Jerry era una persona dichosa pero esa felicidad no tenía nada que ver con su trabajo, él no tenía la necesidad de realizarse a través de su empleo en el departamento, lo hacía lo mejor posible, le ponía entusiasmo y siempre estaba disponible, pero no era el centro de su vida -para Leslie si-. Jerry mantiene separadas su esfera familiar de su esfera laboral. Aún recuerdo cuando los demás personajes conocen a Gayle o a una de las hijas, la sorpresa fue mayúscula. 

Los guionistas construyeron un personaje que era una caja de sorpresas: notario, pintor, pianista... Lo que destacaron de este hombre de mediana edad del medioeste norteamericano es que no dedicó su ser al trabajo y optó por cultivarse a sí mismo como persona y padre de familia. Es esa sencillez y plenitud vital lo que más me sorprende y agrada del personaje. Algunos pensaréis que Jerry no lo tenía todo, le faltaba el respeto de sus compañeros, pero a él eso no le afectaba porque tenía todo lo que necesitaba para ser feliz. Y, en la última temporada, los guionistas reconocieron la grandeza del personaje a través de una conversación con Donna de lo más enternecedora y otorgándole un final maravilloso. 

Jerry es lo mejor de Pawnee y es un ejemplo de que todos escondemos grandeza, podemos ser pianistas, grandes pintores, podemos ser estupendos padres, tener una familia maravillosa y disfrutar con un bar de temática jurásica. Jerry es leal, sincero, amable y agradecido. Es un gigantesco oso de peluche al que dan ganas de abrazar. Todos deberíamos subirnos a una silla y declarar, como Ben, que:  



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Las mujeres de Sally Wainwright

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En los últimos meses he descubierto a Sally Wainwright, guionista británica ganadora del premio BAFTA y creadora de Last Tango in Halifax y Happy Valley, dos dramas de altos vuelos de la BBC que compagina con los guiones de Scott and Bailey, un procedimental de la ITV que ya va por su cuarta temporada. Wainwright se ha especializado en los dramas modernos y en la creación de personajes femeninos fuertes. 

Esta pelirroja amante de los gatos comenzó escribiendo para la serie de The Archers de Radio 4 y pasó cinco años fraguándose como guionista en Coronation Street donde coincidió con Paul Abbott, Russell T Davies y con su mentor, Kay Mellor. En 2009, ganó el Writer of the Year por Unforgiven. Desde entonces su éxito no ha dejado de aumentar gracias al trío de ases compuesto por Scott and Bailey, Last Tango in Halifax y Happy Valley. La conexión más clara entre sus tres último trabajos es que sus protagonistas son mujeres pero eso no significa que sus series sean consideradas “series para mujeres” sino que son vistas por audiencias de ambos sexos. 

Scott and Bailey data del 2011 y trata sobre dos policías de Manchester con personalidades diferentes pero complementarias. La idea de la serie fue de las actrices Suranne Jones y Sally Lindsay, y para su creación contaron con el apoyo y consejo de la Inspectora Diane Taylor. Wainwright cree que la verosimilitud y los detalles son la base de un buen guión. En esta entrevista con The Independent cuestiona el trabajo de muchas series británicas que basan su investigación en lo que ven en los procedimentales americanos. Esa imagen no es creíble, no es cierta y eso provoca que la serie se distancie de la realidad. En Scott and Bailey, el asesoramiento de la inspectora Diane Taylor fue fundamental para asegurar de que los procedimientos policiales mostrados fuesen correctos.

Para Last Tango in Halifax (2012), Wainwright se basó en la historia de su propia madre, Dorothy. Tras la muerte de su pareja en 2001, Dorothy se mudó a  Oxforshire para vivir con su hija. Allí, vía Friends Reunited, contactó con un viejo amor de juventud, Alec Walker. El éxito de esta tierna historia de amor adulto en el Reino Unido fue arrollador. No solo el guión es magnífico sino que cuenta con un reparto de relumbrón que exprime al máximo las palabras de Wainwright. 

Happy Valley (2014), el éxito más reciente de esta guionista, aglutina todo el buen saber hacer de Wainwright: historias humanas, mujeres fuertes, familias desestructuradas, hombres egoístas e infantiles, delicadeza, sutileza. Para protagonizar esta historia de violencia contó con la actriz Sarah Lancashire, con quien coincidió en Last Tango in Halifax. 

Con más de 25 años de carrera a sus espaldas, Wainwright sabe que, dentro de la industria televisiva británica, es una rareza porque los guionistan tienden a escribir personajes masculinos. Admite sin ambages que encuentra a las mujeres más interesantes sobre todo si son mayores porque cuanto mayor es una persona más historia tiene. Wainwright ha reconocido en numerosas entrevistas que se sorprende de que las mujeres sigan un paso por detrás a la hora de ser representadas en televisión. Cuando le dicen que sus personajes femeninos son fuertes y que eso es lo que la televisión necesita siempre se pregunta por qué es tan raro tener mujeres protagonizando historias y por qué, en general, las relaciones de las mujeres en pantalla tienden a ser negativas. Siempre hay un conflicto y casi siempre está determinado por un personaje masculino. Sin embargo, en las series de Wainwright, las mujeres disfrutan en compañía de otras mujeres. La mayor parte de ellas tiene relaciones buenas con otras mujeres: hablan, se divierten, tienen complicidad, se apoyan. No hay más que ver la dinámica que se establece entre Janet Scott, Rachel Bailey y Gill Murray en Scott and Bailey para admirar la construcción de una relación de amistad y de trabajo entre mujeres en un mundo dominado por los hombres. 

Por desgracia, no solo la televisión está huérfana de mujeres complejas, fuertes e interesantes sino que cuando aparecen este tipo de personajes suelen ser jóvenes. Parece que no hay sitio para las mujeres adultas, profesionales y osadas en la pequeña pantalla. Las obras de Wainwright son un paso más hacia la equidad en la televisión. Y no estoy hablando solo de equidad delante de la cámara sino que también detrás: directoras, guionistas, productoras...

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La comedia que te hace llorar

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Creo que por estos lares la última comedia de Chuck Lorre, Mom, ha pasado bastante desapercibida. Lorre se atreve a crear humor a partir de un tema serio: el alcoholismo. Para ello, cuenta con dos protagonistas femeninas a las que la vida no ha tratado nada bien, Christy (Anna Faris) y su madre, Bonnie (Allison Janney). Christy tiene dos hijos, el pequeño Roscoe y la adolescente Violet; trabaja como camarera en un restaurante y acude regularmente a reuniones de alcohólicos anónimos. Su máxima aspiración es no repetir los errores de Bonnie, a quien culpa de todo lo malo que le ha pasado en la vida. Un inesperado reencuentro en Alcohólicos Anónimos propicia el acercamiento entre madre e hija, tras varios años sin hablarse. 

Tras una primera temporada bastante sorprendente (no esperaba mucho de la serie), Mom encaraba su segundo asalto con ganas, depurando tramas, descartando personajes (púdrete Nathan Corddry) e introduciendo momentos dramáticos en las vidas de Christy y Bonnie. Ya en la primera temporada tuvimos pequeñas dosis de drama como la entrada en prisión del personaje de Octavia Spencer pero ahora, esta supuesta comedia, ha decidido hacernos trizas el alma. Cuando parecía que nuestras protagonistas encaminaban sus vidas hacia la estabilidad y la felicidad, el capítulo Three Smiles and an Unpainted Ceiling dinamita las expectativas de un happy end para todos, especialmente para Bonnie. 

A partir de este punto spoilers

El personaje de Alvin (Kevin Pollack) había iniciado la segunda temporada con la firme intención de recuperar el tiempo perdido. Durante varios capítulos todo fue bien; Bonnie y Alvin actuaban como dos adolescentes enamorados y Christy veía con buenos ojos la influencia de su padre perdido en Violet y Roscoe. Y entonces, un mazazo, Alvin muere de un ataque al corazón. Al final de la primera temporada ya tuvo un infarto, esta vez no logró superarlo. La muerte del personaje fue algo inesperado y traumático para los seguidores de la serie porque hacía buena pareja con Bonnie y porque su relación con Christy empezaba a despegar. Lorre nos la jugó bien. Cierto que la vida da palos, eso lo saben de sobra Christy y Bonnie pero es duro ver a dos personajes tan entrañables sufrir tanto. El futuro parece difícil para estas dos mujeres y solo con el apoyo de las reuniones, de sus amigas y de su familia podrán amanecer otro día sin resaca. 


Lo mejor de esta inesperada despedida ha sido ver a Janney y Faris desplegando todo su potencial dramático. Cierto que la Janney  se merienda a cualquiera que comparta plano con ella, y aún así, Anna Faris consigue transmitir todo el dolor y la incomprensión que una muerte inesperada produce. Desde que empezó la serie, ambas actrices han demostrado un perfecto timing cómico, gran versatibilidad, facilidad para la comedia física y mucha química. Sin embargo, la trama necesita y pide un tratamiento un poco más serio de ciertos temas como la adopción del bebé de Violet o los problemas económicos de Christy. Cuando eso sucede las dos actrices se dejan la piel transmitiendo el dolor y las dudas de sus personajes.

Lorre no tiene miedo de introducir este contexto dramático porque, como todos sabemos, no siempre los planes salen bien, no siempre acabamos con una sonrisa en el rostro. Mom se posiciona un poco a la izquierda del resto de comedias de la factoría Lorre dado que propone un acercamiento más real, serio y dramático a las vidas de dos exalcohólicas que intentan recuperar el rumbo. La yuxtaposición de comedia gruesa y drama puro equilibra el tono de la serie ofreciendo grandes momentos (las bragas de la Janney) y la posibilidad a las actrices de brillar con luz propia. 

El resto de la temporada se presenta movidito y tengo mucha curiosidad por ver cómo lidian las Plunkett con la muerte de Alvin. ¿Chupitos y pastillas? Estaré atenta.

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The Legend of Korra, el mejor final posible

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Hacía tiempo que quería ver The Legend of Korra y empecé la serie en el ecuador de su cuarta y última temporada. Devoré las temporadas a tiempo para disfrutar del final junto a los demás fans. Un viaje trepidante, sorprendente y maravilloso que recomiendo a todo el mundo. Las cuatro temporadas (Aire, Espíritus, Cambio y Balance) conforman un todo de enorme fuerza narrativa que atrapa al espectador gracias a una extensa e intrincada mitología y al desarrollo de un inolvidable grupo de personajes que, en su versión original, son doblados por gente como J.K. Simmons, Kiernan Shipka, James Remar, Anne Heche, Lisa Edelstein o Aubrey Plaza.

The Legend of Korra surgió a raíz del éxito de la anterior serie de Michael Danti Dimartino y Bryan Konietzko, Avatar: La leyenda de Aang. Ambas comparten universo pero mientras que las aventuras de Aang estaban destinadas a un público más infantil, las andanzas de Korra están enfocadas a un público juvenil y/o adulto. En este mundo de aires orientales con toques steampunk existen personas que tienen la capacidad de controlar alguno de los cuatro elementos (agua, tierra, fuego o aire), incluso algunos consiguen controlar el metal y la lava. Sin embargo, en cada generación surge un Avatar, una persona capaz de dominar los cuatro elementos. Korra es el Avatar y su historia transcurre casi 70 años después de los eventos narrados en The Last Airbender.

Cuando conocemos a Korra es una joven inquieta, arrogante, segura de su poder y de su destino como Avatar. Ella pertenece a la Tribu del Agua del Sur y se traslada a Ciudad República para aprender a controlar el aire con el maestro Tenzin (uno de mis personajes favoritos). En cada temporada, el Avatar debe enfrentarse a una amenaza, a un enemigo que busca destruir lo que ella defiende y representa. El peligro del totalitarismo, la tiranía, el radicalismo, el racismo son algunos de los problemas a los que nuestra heroína y sus amigos tendrán que hacer frente.

En la primera temporada su oponente es Amón, líder de los igualitarios, una secta que quiere acabar con las personas que pueden manipular los elementos e instaurar la igualdad. Su lucha tiene sentido pero sus métodos son extremistas y violentos. La lucha de clases, la desigualdad social, el terrorismo y la opresión de los más débiles son los temas claves de la primera temporada. Sorprende encontrar una serie de animación tan ambiciosa, temáticamente hablando, y tan consciente de lo fundamental que es desarrollar a sus personajes porque, temporada a temporada, Korra tendrá que enfrentarse a realidades más complejas que la obligarán a tomar decisiones muy difíciles. Además, siempre habrá individuos que anteponen su ambición al bienestar de los demás. Personas que buscan venganza o sacar beneficio del caos, personas que pueden romper el equilibrio y a las que no les imparta el sufrimiento que eso conlleva.

DiMartino y Konietzko han contado la historia de Korra de manera adecuada. Han desarrollado buenas tramas y buenos personajes, han dado sentido y razón de ser a los villanos, han estimulado la épica y el dramatismo; y, por último, han establecido un viaje de conocimiento y autorealización para su protagonista digno de ser contemplado. El Avatar está destinado a traer el equilibrio y la paz al mundo, Korra recorrerá un largo camino para cumplir su destino. La joven aprenderá a ser más paciente, más humilde, más comprensiva. La veremos sufrir y superarse a si misma. Durante los 52 capítulos aprenderá a escuchar, a enfrentarse a los problemas, a confiar en los demás.

La evolución de esta heroína a es una de las mejores que he visto. Korra es un personaje creíble con sueños y preocupaciones, con virtudes y defectos. Y aunque la Avatar no llegue a conquistar vuestro corazón hay varios personajes que lo harán. Uno de los puntos más positivos de la serie es que Korra no es el único personaje femenino poderoso, la serie está repleta de mujeres fuertes como Lin, Asami, Kuvira. Cuando todo el mundo está alabando a The Good Wife por Alicia o Diane, lo cierto es que deberían estar mirando The Legend of Korra, serie donde las mujeres son el centro de la acción y donde tienen poder. Desde la férrea y disciplinada Lin, pasando por su maternal y creativa hermana hasta la ambiciosa Kuvira o la espiritual Jinora, todas las mujeres que aparecen a lo largo de la serie muestran que juegan al mismo nivel que los personajes masculinos, a veces, incluso, los superan.

Los creadores abrazaron por completo su compromiso con los personajes y por eso el final de The Legend of Korra ha estado acompañado de cierto revuelo mediático. Su decisión de oficializar el Korrasami ha sido muy valiente y webs tan dispares como io9 o Forbes han dedicado entradas a la serie. Un aplauso por ese paso adelante y por la valentía de DiMartino y Konietzko porque pocas ficciones han tratado retratado tan bien el progreso de una relación entre dos mujeres.

Recomiendo el visionado de The legend of Korra y cuando la serie termine, dadle una oportunidad a Avatar: The Last Airbender porque el universo creado por DiMartino y Konietzko es tan rico y variado que merece la pena conocerlo a fondo.

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The John Larroquette Show, una serie olvidada

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A John Larroquette le recuerdo por Night Court, aquella estupenda comedia que la NBC emitió entre 1984 y 1992. Allí interpretaba a Dan Fielding, el díscolo y sexualmente insaciable fiscal, personaje que le proporcionó cuatro Emmys consecutivos y que le hizo popularmente conocido. Larroquette llevaba diez años trabajando en la industria cuando fue seleccionado para el papel que cambió su carrera. Desde entonces ha permanecido en activo apareciendo tanto en películas (JFK) como en series de televisión donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. The Practice, The 10th Kingdom, The West Wing, Joey, House, Arrested Development, Boston Legal, Chuck y Parks and Recreation son algunos de los títulos en los que ha trabajado este multipremiado actor que actualmente aparece en The Librarians, él es lo mejor de este pastiche de magia y aventuras que viene a cubrir el hueco de Warehouse 13. 

Durante tres décadas he seguido la carrera de este estupendo intérprete que siempre ha conseguido convencerme con sus trabajos. Su particular físico, su estupenda voz y su enorme capacidad para el humor le han mantenido en activo. En 2011 hizo su debut en Broadway acompañando a Daniel Radcliffe en la obra How To Succeed in Business Without Really Trying, por este papel ganó el Tony, un premio que a esas alturas de su carrera no esperaba obtener. 

Todo el mundo conoce el trabajo de Larroquette pero cuando hablo de The John Larroquette Show, serie que protagonizó entre 1993 y 1996, pocas son las personas que recuerdan aquella comedia maltratada por la NBC. El actor quería hacer algo diferente al personaje de Dan Fielding y encontró un guión escrito por Don Reo titulado sobre un alcohólico que le gustó. En principio la serie iba a titularse Crossroads pero la cadena insistió, a pesar de la negativa de John, en cambiar el título por The John Larroquette Show porque la fama del actor actuaría como reclamo. No se equivocaban en la NBC, la primera temporada funcionó muy bien. 

La historia se centraba en John Hemingway (Larroquette) un alcohólico en rehabilitación que empieza a trabajar como gerente de noche de la estación de autobús de San Louis. John debe lidiar con los problemas del lugar, los empleados y habituales de la estación mientras intenta mantenerse sobrio siguiendo el programa de Alcohólicos Anónimos. La serie comienza con John en una reunión admitiendo que lleva sobrio 36 horas y que ha conseguido un nuevo empleo. Un empleo que realmente necesita y para el que debe mantenerse sobrio. Es su última oportunidad, su último lanzamiento antes de acabar en la calle por eso, a lo largo de la serie, se filtra la desesperación de un hombre que sabe que está a un chupito de whisky de acabar en la calle. En el piloto también aparecen el racismo, la prostitución, el suicidio y varios temas delicados, de los que las series de televisión se alejaban pero que The John Larroquette Show  abrazó para diferenciarse del resto. 
El reparto era muy diverso, una rareza dentro de la realidad televisiva del momento: había una mujer latina y dos afroamericanos con peso en la historia. El humor de la serie era bastante negro y arriesgado, por desgracia la cadena presionó para que el tono se relajase y resultase menos lúgubre. Eso firmó la sentencia de muerte del show. En su segunda temporada el cambio era tan evidente que parecía un nuevo producto y aunque consiguió llegar a los 97 capítulos, la cadena la canceló sin miramientos a mediados de su cuarta temporada. 

The John Larroquette Show era una avanzada para su época y su cadena no supo verlo. Algo similar le pasó a Sports Night con la ABC o más recientemente a The Comeback en la HBO. 

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El sombrero rojo

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De un tiempo a esta parte, las series de televisión han perdido el miedo a las mujeres fuertes, seguras de sí mismas, poderosas e inteligentes. Mujeres que sin perder ni un ápice de su sensualidad, sensibilidad y orgullo pueden poner a el mundo a sus pies. Hablo de personajes como Alicia Florrick (The Good Wife), Stella Gibson (The Fall), Clarke Griffin (The100) o Olivia Dunham (Fringe). A estes, y otros nombres, podemos sumar ya el de Peggy Carter (Hayley Atwell) protagonista absoluta de Agent Carter, el televisivo spin-off de Capitán América. La cadena ABC está emitiendo la primera temporada de esta nueva serie del universo Marvel durante el parón de Marvel´s Agents of S.H.I.E.L.D. Mientras Coulson, May, Ward y Skye descansan; Peggy Carter recoge el testigo ampliando así la estrategia de Marvel Entertainment para dominar la gran y la pequeña pantalla. Lo cierto es que estamos ante una miniserie de ocho capítulos que si consigue unas audiencias decentes podría lograr la segunda temporada. 

La serie, ambientada en el Nueva York de 1946, sigue los pasos de la agente Carter tras la guerra y la pérdida de su gran amor, Steve Rogers. A pesar de su valía, la agente británica se ve relegada a trabajos de oficinista en su puesto dentro de la Reserva Científica Estratégica. Un mundo de hombres que ni pueden ni quieren lidiar con una mujer tan decidida, inteligente, perseverante y válida como Carter. Los dos capítulos emitidos hasta el momento dejan claro que no era fácil ser respetada y valorada en aquella época y ese retrato de la sociedad machista en la que tiene que vivir Peggy es uno de los mayores atractivos de la serie. Su situación me recuerda mucho a la que sufren las protagonistas de The Bletchley Circle, mujeres que demostraron su valía durante la guerra, que disfrutaron de libertad de movimiento e independencia durante aquellos años, que ayudaron de manera efectiva en la contienda y que después de la misma fueron relegadas al hogar, a servir mesas y a lucir palmito. Su aportación, sus habilidades, su inteligencia, su fuerza... todo eso se borró de la memoria colectiva. Carter vive una situación muy similar porque en su oficina la consideran poco más que la churri del capi. 

Agent Carter está hecha con mimo, con atención al detalle, con coherencia. Los personajes respiran, sienten, vibran de pura fuerza. Hayley Atwell resuelve con sencillez su papel, se apropia de la pantalla y de los diálogos, es magnética y atrevida, es serena y sentimental, es pura fortaleza y emoción. Vamos, que la actriz lo borda y consigue llevar sobre sus hombros el peso de la serie componiendo una protagonista de armas tomar con un poso de tristeza en la mirada. Entre los secundarios, cabe destacar la presencia de un James D'Arcy en estado de gracia poniéndose en la piel de Jarvis, el hombre para todo de Howard Stark. Estos dos británicos perdidos en la gran manzana desarrollan pronto una dinámica divertida e intensa que promete deparar grandes momentos. Incluso un actor tan plano como Enver Gjokaj consigue despertar mis simpatía como Daniel Sousa, el único compañero de trabajo de Carter que la trata como una igual. 

Los dos primeros capítulos de la serie marcan el tono a seguir: acción, peleas, guiños a los fans de Marvel, recuerdos del Capitán América y un serial de radio que poco o nada tiene que ver con la realidad. Peggy es una heroína por derecho propio. Ella no tiene superpoderes ni ningún suero que la convierta en un supersoldado, no necesita un antifaz ni un escudo para luchar. Ella sola se basta y se sobra para enfrentarse a lo que le echen. Lo triste es que nadie, salvo Jarvis y Stark, sabe de su valor, de su sacrificio, y ese secreto es algo que puede acabar destrozándola por dentro. 

Agent Carter empieza con mejor pie que la serie de Coulson porque desde el primer momento cuenta con una protagonista con carisma y con una hoja de ruta bien dibujada que parece tener muy claro lo que quiere contar y cómo lo quiere contar. Demos gracias a los responsables de la serie por optar por la concisión antes que por el mero espectáculo. Agent Carter es una serie que promete, que divierte y que entretiene; una buena manera de iniciar el 2015. Sigan el sombrero rojo, no tiene pérdida. 

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Las 10 mejores nuevas series de 2014 en Rúas Magazine

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La cosecha televisiva de este año nos ha dejado agradables sorpresas. Entre la gran oferta desplegada por las diferentes cadenas de televisión han surgido unas cuantas series que merecen ser consideradas como las mejores del año. En esta lista se recogen los títulos de las diez mejores series estrenadas en 2014, no aparecen series que lleven más de una temporada en antena ni títulos estrenados en 2013.


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Hablando de Scrotal Recall en Rúas Magazine

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El canal británico Channel 4 emitió a principios de este otoño una comedia romántica superior en calidad y contenido a la oleada de series norteamericanas decididas a recoger el testigo de How I Met Your MotherScrotal Recall, serie creada y escrita por Tom Edge. sigue los pasos de Dylan (Johnny Flynn), un veinteañero soñador y romántico que al descubrir que tiene una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual) decide contactar con todas sus parejas sexuales de los últimos años. 

Para leer más pincha aquí

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Oliver y Barry

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La semana pasada los fans del arquero esmeralda y el corredor escarlata pudimos ver el crossover más esperado de esta temporada, el que unía a Flash con Arrow mediante dos capítulos: Flash VS Arrow y The Brave and The Bold. El primero transcurría en Central City, hasta allí se desplazan Ollie, Felicity y Diggle siguiendo la pista de un misterioso asesinato relacionado con un búmeran. Barry convence a Ollie para trabajar en equipo pero las cosas no serán nada sencillas ya que Flash se enfrentará a un meta-humano llamado Chroma capaz de controlar la ira de las personas y hacerlas enloquecer de rabia. En el segundo capítulo, The Brave and The Bold, son Barry, Caitlin y Cisco los que visitan Starling City para ayudar a Ollie a luchar contra un ex-miembro de ARGUS con sed de venganza. Para la serie del arquero ese capítulo supuso su segundo mejor dato tras el piloto registrando 3,9 millones de espectadores y marcando un 1,4 en los demográficos. 

Lo más interesante de este doble crossover es la inevitable comparación entre Arrow y su spin-off porque, aunque pertenecen al mismo universo y a la misma cadena televisiva, son productos diferentes aunque complementarios. Arrow, con tres temporadas a sus espaladas, ha demostrado ser una serie arriesgada y oscura, expeditiva y cruel, capaz de crear arcos narrativos de  largo recorrido y de dar cancha a sus secundarios sin renunciar nunca a su condición de vehículo de entretenimiento adulto pero sencillo. The Flash, con nueve capítulos en su currículum, se distancia de su hermana mayor en el tratamiento de personajes y en el tono elegido para contar la historia del hombre más rápido del mundo. La serie de Barry Allen es un producto más ligero, menos sombrío y menos tétrico. Busca ser más relajada, más divertida y menos agresiva a la hora de tratar a los enemigos del héroe. The Flash es, como su protagonista, una luz al final del túnel, un canto a la esperanza, a lo imposible. Es la historia de un hombre corriente que solo quiere ayudar a los demás. 

Si seguimos comparando, las ciudades donde viven nuestro héroes no se parecen en nada porque Central City no es un lugar corrupto y degenerado como Starling City. La ambientación elegida para los universos de Ollie y Barry es bastante diferente, los verdes apagados, los tonos oscuros, los grises que pueblan Starling City poco tienen que ver con los rojos y amarillos que decoran Central City, un lugar mucho más luminoso y armónico. 

Es lógico que el tono y la atmósfera de ambas series difiera porque Barry no ha sufrido ni la mitad que Ollie, y Caitlin y Cisco son mucho más inocentes e inocuos que Felicity y Diggle. Además, no tendría sentido que el spin-off fuese un calco de la serie madre porque necesita encontrar su propia voz para encontrar su propio público. Hay gente que ve ambas series pero también hay gente que prefiere las aventuras del arquero a las del corredor y viceversa. 

En un momento de The Brave and The Bold, los ayudantes de los héroes se reunen en el Verdant para tomar algo y conversan sobre lo diferentes que son sus vidas y sus trabajos. todos hacen los mismo, salvan vidas, ayudan al inocente, encierran al malvado pero mientras que en el universo de Arrow eso implica perder a familiares y amigos, lidiar con terroristas, sufrir por amor y sacrificar partes de uno mismo por un bien mayor; en el mundo de Barry les ponen nombres curiosos a los meta-humanos, toman café y nunca se plantean torturar o matar a alguien. Ollie es capaz de hacer cosas moralmente reprobables, Barry se siente incapaz de ir por ese camino. Ambos son héroes pero con diferentes formas de entender su trabajo y diferentes formas de llevarlo a cabo. Los personajes son conscientes de sus diferencias y la conversación parece sacada de la habitación de guionistas.

Me gusta que The Flash siga un camino diferente al de Arrow, aunque todos sabemos que la jugada les ha salido muy bien a Ollie y su equipo. Puede que The Flash sea más ligera, más liviana y menos madura que Arrow pero es amena y cuando empiece a desplegar toda su mitología y a integrar más personajes del universo DC como Firestorm será un entretenimiento de lo más estimulante. 

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We Wishlist a Merry Xmas - Fnac

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Si no se te ocurre que regalar en Navidad, Fnac te propone el "Inspirador de Regalos", cuyo enlace e imagen tenéis debajo, con el que aumentarás tus posibilidades de acertar con tu regalo a tus amigos, familiares, conocidos... Este año se reparte un premio de 2015 euros, un premio al mejor post de 515 euros, y 10 premios de 150 euros para gastar en Fnac.es.  Y como los años anteriores voy a proponer mi Wishlist, por si os da alguna idea también:

Pack Doctor en Alaska (Serie completa) - 79,99 €

Pack True Detective (1ª Temporada)- 38,99 €

Pack Twin Peaks (Serie Completa) (Formato Blu Ray)- 69,99 €

Pack Breaking Bad (Serie completa)- 99,99 €

Camara Reflex Canon EOS 600D + Objetivo Canon 18-55 DC III - 515 €

Pack Carnivale: La colección completa- 38,99 €

Pack Expediente X: Colección completa (Serie y películas)- 133,99 €

Pack Tan muertos como yo (Serie completa) - 24,99 € 

The Walking Dead - 18,90 €

Pack X-Men. La saga completa (Formato Blu-Ray) Edición especial Casco - Exclusivo internet- 122,99 €

Pack Hermanos Marx Tienda de Locos, Un día en las carreras, Los hermanos Marx: en el Oeste, Una Noche en la Ópera, Una tarde en el Circo.- 23,99 €

TOTAL: 2005,95


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